martes, 27 de diciembre de 2011

pájaro solitario



"Las condiciones del pájaro solitario son cinco: la primera, que se va a lo más alto; la segunda, que no sufre compañía, aunque sea de su naturaleza; la tercera, que pone el pico al aire; la cuarta, que no tiene determinado color; la quinta, que canta suavemente".

San Juan de la Cruz  "Dichos de Luz y Amor"

Del texto:Velazquez Pájaro Solitario de Ramón Gaya



Fotografía: Velazquez, Autorretrato

viernes, 23 de diciembre de 2011

Feliz Navidad 2011


Erase un pintor que se jactaba de tener una vida sin acontecimientos notables, una vida sencilla como su pintura, sobria de color y fundamental de líneas y composición , ese pintor fue  Giorgio Morandi.

Con él y como su pintura, os deseo lo más fundamental;  justicia y paz a los hombres de buena voluntad.

Con mi cariño, a todos y cada uno de los visitantes de este  pequeño formato.

pilar



Fotografía: Naturaleza muerta, 1960, obra de Giorgio Morandi 1890-1964

miércoles, 21 de diciembre de 2011

cosas contrarias


Iba muy aconortado Andrenio con el único remedio que le diera para poder vivir, y fue que mirase siempre el mundo, no como ni por donde le suelen mirar todos,  sino por donde el buen entendedor conde de Oñate: esto es , al contrario de los demás, por la otra parte de lo que parece; y con eso, como él anda al revés, el que le mira por aquí le ve al derecho, entendiendo todas las cosas al contrario de lo que muestran. Cuando vieres un presumido de sabio, cree que es un necio; ten al rico por pobre de los verdaderos bienes; el que a todos manda es esclavo común; el grande de cuerpo no es muy hombre; el grueso tiene poca substancia; el que hace el sordo oye más de lo que querría; el que mira lindamente es ciego o cegará; el que huele mucho huele mal a todos; el hablador no dice cosa; el que ríe regaña; el que murmura se condena; el que come más come menos; el que se burla tal vez se confiesa; el que dice mal de la mercadería la quiere; el que hace el simple sabe más; al que nada le falta se falta así mismo; al avaro tanto le sirve lo que tiene como lo que no tiene; el que gasta más razones tiene menos; el más sabio suele ser  menos entendido; darse buena vida es acabar;  el que la ama la aborrece; el que te unta los cascos ése te los quiebra; el que te hace fiestas te ayuna; la necedad la hallarás de ordinario en los buenos pareceres;  el muy derecho es tuerto; el mucho bien hace mal; el que escusa pasos da más; por no perder un bocado se pierden ciento; el que gasta poco gasta doblado; el que te hace llorar te quiere bien, y al fin, lo que uno afecta y quiere parecer eso es menos.

Texto: El Criticón.  Baltasar Gracián


Fotografía: Imaginario de Brigitte Bardot 1962, obra de Antonio Saura

sábado, 17 de diciembre de 2011

del cosmopolitismo al nacional-provincianismo?


Josep Ramoneda, dejará dentro de dos semanas la dirección del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) http://www.cccb.org/es/. Hace un mes se le comunicó que no se le renovaría el contrato. Desde su inauguración en 1994 el CCCB se convirtió en un centro de referencia mundial por el que han pasado casi 2000 conferenciantes, donde se han realizado más de 300 ediciones de festivales y actividades de los más diversos formatos, y donde se han acogido  a casi siete millones de usuarios.

Parece que CiU nunca vio con buenos ojos el cosmopolitismo que se practica en el  CCCB con el Sr Ramoneda a la cabeza y ahora, con el poder acumulado por CiU tanto en Barcelona como en Cataluña , busca un sucesor que imprima carácter nacionalista al CCCB.
¡ Una lástima ¡ Mi solidaridad con el Sr. Josep Ramoneda que tan excelente gestión ha realizado a la dirección del CCCB ¡

Fuente de la noticia: El País


http://ccaa.elpais.com/ccaa/2011/12/13/catalunya/1323738851_203574.html

Fotografía: El minotauro 1885. George Frederic Watts

martes, 13 de diciembre de 2011

a propósito de Mtsensk



En la región de Orel, en el corazón geográfico de Rusia, en una pequeña hacienda del distrito de Mtsensk, sitúa Nikolai Leskov (1831-1895) la shakesperiana protagonista de su novela Lady Macbeth de Mtsensk; mujer de impetuoso carácter, poco dispuesta a dejar pasar su vida en la oscuridad mortal del aburrimiento y el abandono de su marido, que no duda en utilizar el crimen para conseguir sus fines. (Relato basado en un suceso real acaecido en una comarca rusa en el siglo XIX).

Es Nicolai Leskov un narrador que escribe desde sus fuertes convicciones religiosas y su gran sentido de la justicia, relatando la realidad de un país anclado en las viejas tradiciones y describiendo en su extensa obra no solo las inhumanas condiciones de los campesinos en Rusia (donde la esclavitud no fue abolida hasta 1861), sino desnudando todas las esferas de la sociedad rusa, política, económica y cultural. Una literatura realista, crítica y abrupta que le granjeó odios clericales y anticlericales y gran cantidad de enemigos.

La elección del relato Lady Macbeth de Mtsensk por Shostakovich  muestra el signo realista que quería dar a su nueva ópera, que la concibió como la primera de una trilogía dedicada a la situación de la mujer en Rusia a lo largo de la Historia; "Lady Macbeth es un verdadero tesoro para un compositor, con sus caracteres vívidamente dibujados y sus conflictos dramáticos" .

Boris Kustodiev, realiza rotundas ilustraciones para la edición de esta obra en 1923, que no eluden crudeza ni erotismo junto a cierto pintoresquismo, lo que constituyó una excelente visualización previa para Shostakovich.

La historia del estreno de esta ópera, su éxito inmediato refrendado por el público y por gran cantidad de representaciones y  su posterior caída en desgracia por decisión absoluta del sangriento Stalin, es ampliamente conocida por todos. 

Fueron tiempos sombríos los que acompañan esta historia de Mtsensk, pero también, fueron tiempos oscuros y terribles los que asediaron la vida cultural de los artistas en la era stalinista, en la que dominó tan aberrante sistema totalitario,  que controló sus vidas y sus obras al capricho de críticas feroces, que les privó de libertad,  y que  propició destinos trágicos de suicidios, Vladimir Mayakovsky, y condenas a muerte Meyerhold, ambos amigos y colaboradores de Shostakovich.


Fotofrafía: La Feria, obra de Boris Kustódiev



Enlace recomendado: http://cuestiondesensibilidad.blogspot.com/2011/12/katerina-lvovna.html

viernes, 9 de diciembre de 2011

ese instante, antes del sueño



Cuán bien ha diseñado el hábil Jardinero
este nuevo Cuadrante con hierbas y con flores,
donde desde lo alto el sol menos ardiente
corre através de un Zodiaco fragante;
y en su trabajo la industriosa abeja 
computa el propio tiempo lo mismo que nosotros.
¡Solo podrían horas tan íntegras y dulces
con hierbas y con flores ser contadas¡


Andrew Marvell  1621-1678 The Garden


Fotografía: obra de José Sobral de Almada Negreiros 1893-1970

domingo, 4 de diciembre de 2011

a la madre dormida



el niño llora en su pecho

el mosquito pica

a la madre dormida.

RANRAN



Fotografía: tintas sobre papel, pfp

jueves, 1 de diciembre de 2011

in memoriam


                    Forma


                     El residuo que solo nos deja
                    lo que ha sido llama.




                     La materia del sueño y el tiempo
                     en la ardiente raíz de la dura palabra,




                    hecha piedra en su luz,
                    como queda la rosa quemada.

                                Jose Angel Valente



Fotografía:   Mª del Carmen Marina Armendariz Biurrun, Febrero 1924-  Noviembre 2011



sábado, 26 de noviembre de 2011

pollock, el dripper


"Mi pintura no procede del caballete. Por lo general, apenas tenso la tela antes de empezar, y, en su lugar, prefiero colocarla directamente en la pared o encima del suelo. Necesito la resistencia de una superficie dura. En el suelo es donde me siento más cómodo, más cercano a la pintura, y con mayor capacidad para participar en ella, ya que puedo caminar alrededor de la tela, trabajar desde cualquiera de sus cuatro lados e introducirme literalmente dentro del cuadro. Se trata de un método similar al de los pintores de arena de los pueblos indios del oeste. Por eso, intento mantenerme al margen de los instrumentos tradicionales, como el caballete, la paleta y los pinceles. Prefiero los palos, las espátulas y la pintura fluida que gotea y se escurre, e incluso un empaste espeso a base de arena, vidrio molido u otros materiales inusuales adicionados. Cuando estoy en la pintura no me doy cuenta de lo que estoy haciendo. Sólo después de una especie de período «de acostumbramiento» ver, en lo que he estado. No tengo miedo de hacer cambios, destruir la imagen, etc., pues la pintura tiene una vida en sí misma. Trato de que ésta surja. Sólo cuando pierdo el contacto con la pintura, el resultado es una confusión. Si no, es pura armonía, un fácil dar y tomar y la pintura sale muy bien

[Fotografía: obra de Paul Jackson Pollock, Wyoming 28 de enero de 1912- Springs EE UU 1956

viernes, 25 de noviembre de 2011

un sarampión multicolor (para allau)


Fotografía; obra de Sam Francis 1923-1994 nacido en California, cursó estudio universitarios de Medicina y Psicología que no llegó a finalizar, al alistarse en las fuerzas aéreas norteamericanas durante la Segunda Guerra Mundial.
Fue precisamente ese hecho el que marcó toda la trayectoria posterior de Francis, ya que  durante un vuelo de entrenamiento su avión se estrelló, sobreviviendo felizmente   al accidente, pero tuvo que pasar los siguientes cuatro años ingresado en un hospital para recuperarse de sus lesiones y de otras complicaciones de salud derivadas de ellas. Fue entonces cuando Sam Francis comenzó a practicar la pintura como entretenimiento.Cuando recibió el alta en 1948, decidió continuar sus estudios universitarios concluyendolos en 1950 pero dedicados exclusivamente  al arte.

jueves, 24 de noviembre de 2011

barnett newman


Fotografía: Eva, obra de Barnett Newman,  29 de enero de 1905 - 4 de julio de 1970  pintor estadounidense fuertemente  relacionado con el expresionismo abstracto norteamericano.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

theodoros stamos



Fotografía: Campo infinito. Serie Lefkada-8 1978. Obra de Theodoros Stamos Nueva York 1922 - Grecia 1997

lunes, 21 de noviembre de 2011

un poco de rojo





Fotografía: Mexican night, obra de Robert Motherwell (Aberdeen, Washington, 24 de enero de 1915 -16 de junio de 1991. Pintor norteamericano figura destacada del expresionismo abstracto.







miércoles, 16 de noviembre de 2011

descanso


Me tomo unos días de descanso,  volveré pronto. Gracias a todos/das.

pilar

Fotografía:  Blue, obra de Ives Klein

jueves, 10 de noviembre de 2011

poemario del Infierno, querida Italia


"Caía ya la luz, y el aire oscuro quitaba sus fatigas a los seres animados de la tierra: solamente yo me disponía a sostener contienda con la aspereza del camino y la piedad que sentía hacia los condenados. Tal será la batalla que referirá mi memoria, que no se engaña. ¡Oh Musas¡ ¡oh alto ingenio¡ ¡ayudadme ahora¡ ¡oh mente que escribiste cuanto he visto¡  en esto se hará evidente tu nobleza."

Poemario del Infierno. Canto segundo. Dante Alighieri
 
Fotografía: Ilustración de Barceló para la Divina Comedia, Galaxia Gutemberg.

sábado, 5 de noviembre de 2011

laura battiferri ammannati



Siguiendo la estela del Neptuno de Bronzino, visitando el museo virtual de las imágenes que nos proporciona la red, me encuentro el sensacional retrato de esta mujer, pintada  por el  maestro, de perfil con una copia del Canzoniere de Petrarca en la mano.
 
Se trata de  Laura Batiferri, hija del noble Giovanni Antonio Battiferri de Urbino, nacida en dicha ciudad el año 1523.
 A pesar de ser fruto de unión ilegítima, el padre la reconoció,  la rodeo de afecto y le ofreció la educación prevista para las mujeres de su tiempo y rango. Casó muy joven con el boloñés Vittorio Sereni pero enviudó al poco tiempo,volviéndose a casar  a la edad de veintisiete años,  con Bartolomeo Ammannati (1523-1589),  célebre escultor y arquitecto florentino, de quien parece estuvo enamorada sinceramente.
Fue a partir de este momento cuando empezó su verdadera vida, parece que el amor le dio las mejores y más originales inspiraciones poéticas. La bella naturaleza de su tierra, y la profesión del marido influenció también  su producción literaria, así como su formación filosófica, religiosa y su cultura literaria. Admirada y estimada por ilustres contemporáneos  aseguraron estos que con su ejercicio poético la escuela petrarquista había alcanzado una prueba de fineza y  meditación. Perteneció a las academias de los Assorditi de Urbino y de los Intronati de Siena. Murió en Florencia en noviembre del año 1589.


A piè dell’onorate antiche mura,

di cui memoria ancora il tempo serba,

lungo il bel monte che verde e superba

alza la fronte sí che il ciel ne fura,

vidi quell’acqua cristallina e pura

che i prati infiora e la campagna inerba,

e che a me già nella stagione acerba

empie il petto di dolce onesta cura.

- Fiesole mio gentil, Cecero adorno,

Doccia serena, ombrosa valle e queta,

perché non poss’io far teco soggiorno?-

Cosí diss’io, mentre, al più caldo giorno,

porsi la bocca disiosa e lieta

piú volte al fonte ch’innondava intorno.

Laura Battiferri


ps: ante lo que me ha parecido una traducción deficiente y ante mi incapacidad de hacerlo yo
misma, prefiero dejar el soneto así, en ese italiano cristalino que parece música.


Fotografía: Laura Battiferri, obra del maestro Bronzino

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Neptuno, peligroso e inestable, ataca Grecia

¡Qué nuevo terror¡
¡Qué bronco rugido¡
el furor de los dioses
ha enfurecido el mar.
¡Piedad, Neptuno¡
¡Qué odio, qué ira
nos muestra Neptuno¡
El  cielo se ha enojado,
¿cual es nuestra culpa?
¿quién es el culpable?

Idomeneo re di Creta, Libreto de Gianbatttista Varesco, basado en un texto de Antoine Danchet para la ópera de igual nombre de Wolfgang Amadeus Mozart.

Fotografía: Neptuno, obra de  Agnolo Bronzino (1725), Museo de Los Angeles, California

sábado, 29 de octubre de 2011

la ceguera



En el Mundo existen 50 millones de ciegos, (2/3 de los cuales son mujeres) y 250 millones de personas con visión muy limitada.
Estas cifras se duplicarán en el año 2020 si no se actua, si no se hace nada.

El 90% de las personas ciegas viven en países en desarrollo. La OMS considera que – junto a las vacunaciones- es una de las dos acciones sanitarias de lucha contra la pobreza más efectivas coste/beneficio.
Cada euro invertido en promover la visión se considera que genera 28 en lucha contra la pobreza.
El 90% de los casos en países en desarrollo son tratables / evitables a muy bajo coste, utilizando tecnología adecuada y formando personal local.

Las razones de la ceguera son:

1.Falta de estructuras sanitarias.
2.Falta de personal cualificado.
3.Precios excesivamente altos.
4.Proyectos no sostenibles
 
 
http://poderver.org/presentacion
 



Fotografía:   pfp

lunes, 24 de octubre de 2011

euskal demokrata ¡¡¡ fuera las capuchas¡¡¡


EUSKAL DEMOKRATA:  ¡fuera la capucha!


Tres asesinos vestidos de forma grotesca, (como hacía el Marqués de Villaverde cuando iba de boda pero en otro estilo), salieron ayer por la tele para perdonarnos la vida.

Muchas gracias pedazo de psicópatas (ver nota 1): a las potenciales víctimas siempre les da placer saber que uno de ellos, no les va a dar un tiro en la nuca por el morro.

Pero no son los psicópatas los que más han perturbado la vida cotidiana de los ciudadanos vasco-navarros: al fin y al cabo, entre cuarenta y cuatro millones de españoles y los casi tres millones de vasco-navarros solo han matado a ochocientos y pico, y  herido, tirando por lo bajo a unos diez mil,…¡ya sería casualidad que me tocara a mí!

En realidad, en el día a día, los que más inquietaban por distintos motivos han sido los partidarios de los psicópatas que te rodeaban en el pueblo, entre los amigos y en la familia. Te controlaban si no eras un cordero, sumiso a sus quimeras asesinas.
.
Durante el franquismo no se les veía por ninguna parte. En las manifestaciones contra Franco, en el pueblo siempre éramos los cuatro gatos de siempre: sobre todo currelas comunistas, muchos de los cuales acababan encarcelados por el TOP franquista. Algunos otros perdían el curro en empresas que dirigían gentes como Garaikoetxea.

Ahora bien: en cuanto acabó el franquismo los psicópatas se pusieron a matar como posesos. Aquellos a los que nunca habíamos visto en las manifestaciones contra Franco aparecieron como setas hablándonos del Movimiento de Liberación Vasco, que iba a librar a Euskadi de la opresión española, y que nos llevaría al paraíso socialista euskaldun. Garaikoetxea, que durante el franquismo había sido un ejecutivo agresivo de la burguesía Navarra, que llamaba a los grises para hacer entrar en razón a los comunistas que tenía en la empresa, resultó ser del PNV, y acabó de Presidente de Euskadi. Cuando se peleó con Arzalllus, montó otro partido EA, que ha acabado por servir de vientre de alquiler a Bildu…
Los amigos de los psicópatas impusieron su mando en plaza, mientras los psicópatas mataban, secuestraban y extorsionaba. En mi pueblo ocuparon todo el tejido social: el cine club, las asociaciones de vecinos, las peñas de fiestas etc etc, …y empezaron a pasar cosas como estas que me contó Kepa:

“Estaba tan tranquilo tomándome una birra con Iñaki, viejo militante del PCE que había pasado 4 años en la cárcel condenado por el TOP a raíz de una huelga en 1967, cuando  de repente aparecen diez matones -y alguna matona- al frente de los cuales iba un concejal de Herri Batasuna que  nos empujaron  hasta sacarnos a la calle. Una vez allí, empezaron a darnos de hostias entre gritos en euskera (Iñaki, que es euskaldun, me contó que se notaba que no sabían vascuence), y gritos en castellano como: IROS A ESPAÑA. Todo ello en medio de la indiferencia (o el miedo) de las decenas de personas que pasaban por la calle y que reconocían a la perfección al concejal de ¡CULTURA! que estaba dirigiendo la operación.
Nadie le denuncio ni mostró un mínimo de solidaridad con nosotros. Estoy seguro que muchos pensaban que éramos unos fachas a los que nos estaban dando nuestro merecido. A Iñaki le partieron la nariz, a mí solamente me dejaron un ojo morado. Después de pasar por urgencias le planteé e Iñaki la necesidad de denunciar el hecho en los juzgados, a lo que me contestó: “Qué fácil lo ves todo, como se nota que vives en Barcelona desde hace siete años. Si yo le denuncio a este tipo  paso a estar en la lista de los “liquidables” del pueblo, y además estoy gestionando con el Ayuntamiento el permiso de ampliación del Taller y éste maromo forma parte del gobierno municipal en alianza con el PVN, ¿quieres que arruine mi vida?,… Kepa, tu eres soltero y vives en Barcelona, yo tengo un hijo y una hija, vivo y trabajo aquí,…¿no comprendes que no puedo denunciarle?... En los tiempos de Franco que me tocó vivir, los sesenta, y principios de los setenta, podian detenerte, torturarte e incluso, condenarte como a mí a cuatro años de cárcel,... tenía entonces dieciocho años, ahora estos te pueden matar o arruinar la vida,... tengo casi cuarenta años y una familia que sacar adelante.” Le di un fuerte abrazo a Iñaki, se me saltaron las lágrimas, ¡qué gran tipo!,... ¿Qué podía reprocharle yo por no querer acompañarme a hacer la denuncia? ¡nada!, al contrario lo admiraba profundamente: ¡un luchador como él, zarandeado por una pandilla de matones fumaos¡… ¡qué bien vivía yo en Barcelona, bien lejos de esa mierda!... Nos despedimos y nos fuimos cada uno a nuestra casa.

A los dos días empezaron las fiestas del pueblo. Fui a la ceremonia religiosa de la misa del santo (con gafas de sol, para ocultar el moratón del ojo), me puse cerca del altar, porque me gustaba la música
de la orquesta y el coro del pueblo. Estaba justamente detrás de la corporación municipal,  poco más allá, a mi derecha, estaba el concejal de cultura que me había sacudido. Cuando cantaban el credo, el concejal se volvió hacia mí, me señalo discretamente con el dedo índice y acto seguido hizo con la mano el gesto de disparar una pistola. Me dejó helado. A la salida de la misa me emborraché sólo".

Pocos días después  acabadas las fiestas, todavía estaba en el pueblo, me quedaban dos semanas de vacaciones. En el telediario del mediodía dieron la noticia: habían matado a José Luis, el panadero del
pueblo de al lado, que surtía de pan la panadería a la que yo iba a comprar. Lo había visto muchas veces: era un tipo animoso, había nacido en León, pero vivía en el pueblo de al lado desde hacía más de treinta años. Llegó de crío con su padre que fue a trabajar en una fábrica de cojinetes muy conocida. Era muy espabilado y no le costó aprender euskera, era guapote, tenía conquistadas a todas las etxekoandres de los caseríos de la comarca, a las que les vendía pan y a las que seguro hacía felices.

Gente del CDS de Suarez de Vitoria, lo convencieron para que se presentase como concejal. Se presentó, pero no salió. Cuando ETA reivindicó su asesinato dijo que era un enemigo del pueblo vasco y un fascista español…En su funeral no se llenó ni mucho menos la iglesia. De nuestro pueblo fuimos seis, y eso que lo conocía todo el mundo, entre ellos fue Iñaki, con su narizota vendada…NO apareció por allí ninguna de las etxekoandres a las que les había enseñado lo que es disfrutar…

¡Cuántas historias reales  me vienen a la cabeza viendo a esos tres psicópatas vestidos de forma tan grotesca, cientos de miles de historias que dan cuenta del poder de los matones, de la miseria moral de muchos ciudadanos, del comprensible miedo de tantos otros miles, y del heroísmo de los más valientes.

Parece ser que ya no va a haber más “José Luises”;  repito, muchas gracias psicópatas…Lo que ahora tiene que ocurrir es que no vuelva a haber más “Iñakis” que no puedan denunciar la agresión de un concejal de cultura. No puede volver a ocurrir que la gente mire para otro lado mientras unos matones y matonas, se dedican a agredir a dos antifranquistas llamándoles fascistas…No puede volver a pasar que la  iglesia -por miedo- no se llene en un funeral por el asesinato  de un panadero amoroso a manos de los psicópatas

¡Tienen que dejar de ocurrir tantas cosas en mi querido país!
Demócratas vascos: ¡FUERA LAS CAPUCHAS!

J.A. Secretario de la Agrupación digital de C's



(1) El psicópata no es un enfermo. Es plenamente consciente de sus actos y nunca se considera atenuante en un juicio. El psicópata puede ser un amoroso padre de familia y un tierno hijo de su
mamá, pero el psicópata tiene un problema irresoluble: desconoce la empatía. Al fanático le ocurre algo parecido.

(2) Este relato es verídico, los nombres está cambiados, los pueblos no se identifican, pero los hecho son rigurosamente verdad...Vamos a empezar a quitarles la capucha: el concejal se llama Arkaitz
Iruretagoyena...fue purgado por la dirección de Batasuna porque le gustaban demasiado los porros después de ser cuatro años concejal de cultura de.....
¡No digo el pueblo, todavía no me he quitado del todo la capucha del miedo!


Fotografía: obra de Aurelio Arteta (1879-1940)

sábado, 22 de octubre de 2011

hongos, poema


De noche, muy
blancos, discretos,
muy silenciosos

nuestros pies, nuestras
narices captan
la tierra, el aire.

nadie nos ve,
para, traiciona;
los granos abren

paso, los puños
púas apartan
y hojas tupidas,

incluso alfombras.
Mallos, arrietes,
sordos y ciegos,

del todo mudos,
agrandan grietas,
sondean huecos.

De agua vivimos,
de migas de aire,
suaves pedimos:

o todo o nada.
¡Somos tantísimos¡
¡Somos tantísimos¡

Somos estantes,
mesas, muy dóciles
y comestibles,

entrometidos
involuntarios.
Somos fecundos:

mañana el mundo
será nuestro:
ya os avisamos.

Sylvia Plath

Fotografía: obra de Alighiero Boetti

jueves, 20 de octubre de 2011

por fin

20 de octubre de 2011, ETA declara un cese definitivo de su actividad.



Para la libertad sangro, lucho, pervivo.



Para la libertad, mis ojos y mis manos,


como un árbol carnal, generoso y cautivo,


doy a los cirujanos.



Para la libertad siento más corazones


que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,


y entro en los hospitales, y entro en los algodones


como en las azucenas.



Para la libertad me desprendo a balazos


de los que han revolcado su estatua por el lodo.


Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,


de mi casa, de todo.



Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,


ella pondrá dos piedras de futura mirada


y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan


en la carne talada.



Retoñarán aladas de savia sin otoño


reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.


Porque soy como el árbol talado, que retoño:


porque aún tengo la vida.


Miguel Hernandez

 
http://www.youtube.com/watch?v=grdTe5IZqkY

miércoles, 19 de octubre de 2011

Strauss, Hofmannsthal, Kiefer y Elektra juntos en el Real




La fuerza plástica, escribe  Hofmannsthal, tiene sus raíces en la justicia. Dar forma al fluir de la vida parece, pues, una exigencia moral y contribuye al orden del mundo, a ese equilibrio de las cosas que subsiste, según pensaban los griegos, cuando a cada cual se le da lo que le corresponde y cada cual respeta la medida que le ha sido asignada.

Claudio Magris, "La herrumbre de los signos"

Elektra, psicodrama en un único acto, estrenado en la Hofoper de Dresde el 25 de Enero de 1909, es una reelaboración moderna de el mito de la Antigüedad escrita  por Hugo von Hofmannsthal, que actualizó Sófocles de forma radical, y donde se manifiestan estados psíquicos extremos; el odio de Elektra, las pesadillas de Clitemnestra su madre, el miedo de Crisotemis, la venganza a manos de Orestes,... todo un palacio traumatizado por la muerte violenta de Agamenón.
Richard Strauss traduce musicalmente los personajes con un elevado tempo dramático que lleva las disonancias a los límites de la tonalidad, alternándolos con un lirismo sin límites, despertando  los espectros de la conciencia para que nos conmuevan con sus cantos.
Elektra es la primera escenografía operística de Anselm Kiefer, en ella ha dispuesto una especie de anfiteatro compuesto por contenedores de cemento dispuestos según la forma ascendente de una mástaba invertida, de esta manera se forma un tosco y opresivo escenario en el centro, alrededor los espectadores pueden tener la sensación de estar sentados sobre altos graderíos.

Fotografía: obra de Anselm Kiefer.

lunes, 10 de octubre de 2011

los colores de un gran modisto 5


De Manet admiro los blancos suntuosos, matizados, como los del vestido de "El Balcón" o también los del retrato de Berthe Morisot.


GLOBE, 1986

http://www.artehistoria.jcyl.es/genios/cuadros/1549.htm


Fotografía: Hoja de muestras blancas procedente de uno de los clasificadores de colores confeccionados a lo largo de los años por el estudiode Yves Saint Laurent.

http://www.hoyesarte.tv/index.php?pid=120&pid=120

domingo, 9 de octubre de 2011

los colores de un gran modisto 4


Me encantó restaurar los jardines Majorelle. No se sabe exactamente cuáles eran sus colores. Aunque piqué los muros, no encontré el famoso azul majorelle. Probablemente, debía de ser menos eléctrico. Majorelle es un Matisse, y es mi pasión.

GLOBE, 1986

http://www.jardinmajorelle.com/fr/



Fotografía: Hoja de muestras azules, procedente de uno de los clasificadores de colores confeccionados a lo largo de los años por el estudio de Yves Saint Laurent.

http://www.hoyesarte.tv/index.php?pid=120&pid=120

sábado, 8 de octubre de 2011

los colores de un gran modisto 3


El oro porque es la pureza y el raudal de la fuente que moldea el cuerpo hasta reducirlo tan solo a una línea.

Yves Saint Laurent, MANUSCRITO, ARCHIVOS DE LA FONDATION PIERRE BERGÉ-YVES SAINT LAURENT.

Fotografía: Hoja de muestras amarillas y oro, procedente de uno de los clasificadores de colores confeccionados a lo largo de los años por el estudio de Yes Saint Laurent.

http://www.hoyesarte.tv/index.php?pid=120&pid=120

viernes, 7 de octubre de 2011

los colores de un gran modisto 2


De día me gustan los colores mate, porque considero que la luz de París se ajusta mal a los colores vivos, mientras que de noche quiero que las mujeres sean como aves del Paraíso.

Elle 1977

Fotografía: Hoja de muestras marrones y verdes procedentes de uno de los clasificadores de colores confeccionados a lo largo de los años por el estudio de Yves Saint Laurent.

http://www.hoyesarte.tv/index.php?pid=120&pid=120

miércoles, 5 de octubre de 2011

los colores de un gran modisto



El rojo es la base del maquillaje, son los labios, las uñas. El rojo es un color noble, un color de piedra preciosa -el rubí-, y es un color peligroso: a veces hay que jugar con el peligro. Rojo es religioso, y es la sangre, y es regio, es Fedra y una multitud de heroínas .
Rojo fuego y rojo combate, el rojo es como un combate entre la muerte y la vida.

LE MONDE, "YVES SAINT LAURENT AU METROPOLITAN DE NEW YORK. PORTRAIT DE L´ARTISTE", CONVERSACIÓN CON YVONNE BABY, 8 DE DICIEMBRE DE 1983

Fotografía: hoja de muestras rojas, procedente de uno de los clasificadores de colores confeccionados a lo largo de los años por el estudio de Yves Saint Laurent.

http://www.youtube.com/user/hoyesarte?blend=8&ob=5#p/u/0/MRpSP9ieL4M

viernes, 30 de septiembre de 2011

inventando otra vida



Inventando otra vida.

Adosada a la ventana de su habitación tiene la mesa abarrotada de libros, mapas, y guias turísticas; después de vagar sin rumbo unos meses,  optó por seguir una ruta segura, la de Marco Polo; Venecia, Constantinopla, Trebisonda, Tabriz, Ormuz, Kashgar, Ganzho, Pekin. Desde allí, como él, navegaría hacia el Sur, y atravesando el estrecho de Malaca y el Golfo de Bengala llegaría a la India y quedarse allí para siempre...

Ya han pasado dos años desde aquella terrible noche en que le despertaron para comunicarle la trágica muerte de su hijo, una muerte barata y estúpida, el precio robado de una cámara de fotos; lo encontraron muerto, tirado en una cuneta pocos km antes de una de esas ciudades perdidas del mundo que a él le apasionaba fotografiar.

Entre viaje y viaje, tardaban mucho en verlo. Se habían acostumbrado a sus prolongadas ausencias, pero sus cartas llegaban regularmente, prolijas en detalles y anécdotas, acompañadas de postales y fotos que siempre dirigía a su abuela.

La absurda realidad de su muerte, alimentó en su padre la idea de un error, de una pesadilla, y que algún día apareciera de nuevo. Mientras llegó su última carta, carta póstuma, dirigida como siempre a su abuela, a la que habían sido incapaces de comunicarle la muerte del nieto.

Con la ayuda del ordenador y del Libro de las Maravillas de Marco Polo, su padre continuó sus viajes, la vida de su hijo trotando cámara al hombro por esos mundos, viviendo sus viajes apasionadamente y enviándole regularmente a la abuela  cartas llenas de anécdotas, paisajes y gentes de su incesante trotar.

Dos años ya, viajando con su hijo, en su espíritu, en su recuerdo...


pfp



Fotografía: obra de Jannis Kounellis
http://www.inmaterial.com/jjimenez/Kounellis.htm
                  

viernes, 23 de septiembre de 2011

otoño 2011




...
Es grato, a través de las brumas, ver nacer
Las estrellas en el azur, la lámpara en la ventana,
Los vahos del carbón trepar al firmamento
Y la luna volcar su pálido encantamiento.
Yo veré las primaveras, los estíos, los otoños,
Y cuando llegue el invierno de las nieves monótonas,
Cerraré por todas partes portezuelas y postigos
Para edificar en la noche mis feéricos palacios.
Entonces soñaré con horizontes azulados,
Jardines, surtidores llevando en los alabastros,
Besos, pájaros cantando noche y día,
Y todo cuanto el Idilio tiene de más infantil.
...

Baudelaire
 
Fotografía:  Otoño, obra de Giuseppe Arcimboldo (1527-1593)

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Somalia, la humanidad sin vergüenza


La crisis en el cuerno de África se ha agravado hasta hacerse dramática. Los pastos y los pozos de agua han sido considerablemente dañados por años de sequía, y la producción agrícola se ha reducido incluso en algunas de las zonas más productivas de Somalia. La falta de inversiones, el deterioro de los recursos y los conflictos políticos han agudizado estos graves problemas.
Es inadmisible que, en nuestro tiempo, con los recursos financieros, las tecnologías y los conocimientos de los que disponemos, más de doce millones de personas puedan llegar a morir de hambre. La acción internacional no está logrando paliar la tragedia causada por la sequía, los altos precios de los alimentos y los conflictos bélicos.
Etiopía y Kenia siguen asistiendo a la afligida y masiva procesión de hombres, mujeres y niños que cruzan sus fronteras, al tiempo que tienen que hacer frente a la falta de lluvias.
La sequía, no es una novedad en la región y su intensidad, gravedad y frecuencia pueden aumentar en los próximos años por el cambio climático. Hay  que ayudar a estas poblaciones a construir un futuro. Se disponen de planes de inversión aprobados, pero falta su financiación. Si los Gobiernos y donantes no invierten ahora, la espantosa hambruna que se está tratando de combatir ahora volverá nuevamente y será un desastre para la continente africano y una inmensa vergüenza para la comunidad internacional.

Fuente del texto: Declaraciones de Jacques Diouf, director general de la Organización para la Alimentación y Agricultura

Fotografía: Acuarela sobre papel, obra de Clemente

miércoles, 7 de septiembre de 2011

las cosquillas de la duda


Detrás de los cristales oscuros de sus gafas de sol, el paisaje del final de agosto se envuelve de luz dorada,  el verde de las encinas y las sombras que proyectan se vuelven casi negras, hacia el sur tras las montañas, el horizonte se transforma en una cinta malvarrosa, y  hacia el oeste se enciende la hoguera de la puesta de sol... comienza a sentirse la gran ciudad, los polígonos industriales se suceden unos tras otros a ambos lados de la autopista, las naves inmensas de empresas poderosas, del trabajo de las cuales depende tanta gente...

Este año sus vacaciones han sido más largas que otros años, por primera vez ha tenido la tentación de no volver, de quedarse en el pueblo con él, ayudando en la huerta,  disfrutando de oler los tomates, de recogerlos a la mañana para la ensalada del medio día, de pasear al lado de la pequeña acequia mirando crecer las cebolletas y las cuatro plantas de judías, pimientos y patatas,... mirando las flores que él  plantó para ella, flores sencillas de todos los colores,...qué diferentes a las que la  señora para la cual trabaja, encarga dos veces por semana a la floristería de más postín de Madrid, exóticas, exuberantes, apabullantes, pero frías, sin olor, sin vida...

Pensando en él y en esa acequia, acaba el viaje bruscamente, cuando el autobús entra en ese estrecho túnel que la deposita en la estación, en el subsuelo de Madrid,...  y allí está Paco, el chofer de su señora,  esperándola sonriente,... -La señora no quiere que te vayas, no quiere perderte, sin tí la casa no sería lo mismo -le dice-, a partir de ahora te va a mimar mucho, hasta te ha puesto un ramo de flores en tu habitación...

pfp


Fotografía: The garden, 1950, obra de Charles Mahoney.(1903-1978)

martes, 30 de agosto de 2011

bomarzo


Bomarzo, ópera en dos actos y quince cuadros con música del compositor argentino Alberto Ginastera y libreto de Manuel Mujica Lainez basado en su novela homónima .
La ópera se estrenó en el Listern Auditorium de la ciudad de Washington en mayo de 1967. Con motivo de ese estreno, el genral Onganía, entonces presidente de la República Argentina, firmó un deccreto por el que se designaba a Manuel Mujica Lainez y a Alberto Ginastera ministros plenipotenciarios debido a la importancia que revestía la ópera como difusión de la cultura argentina. Pese a los honores diplomáticos de entonces y a la triunfal presentación en el Lincoln Center de Nueva York en 1968, un deccreto oficial prohibió su representación en el Teatro Colón de Buenos Aires, por considerarla inmoral...??? ¡¡¡
Una verdadera tormenta se declaró en Buenos Aires contra la censura oficial; las protestas de las Academias instituciones culturales y personalidades del mundo intelectual se multiplicaron, aunque también hubo voces que aplaudieron la medida represiva. La aparición  de la novela  Bomarzo había tenido una repercusión comparable a la que marcó Rayuela de Julio Cortazar, pero la mayor repercusión llegó con el escándalo suscitado por la prohibición como ópera, pero autorizarse libremente la difusión de la novela. Mujica Lainez llegó a la conclusión de que lo que los censores argentinos consideraron inmoral era sin duda, la música.
Bomarzo tuvo que esperar la caída del gobierno del Presidente, General Onganía (1966-1970), para poder ser estrenada en el Teatro Colón el 29 de abril de 1972, con el mismo elenco que la interpretó en Estados Unidos y bajo la dirección de Antonio Tauriello.

http://www.youtube.com/watch?v=cn2bLVc9Nvw


Fotografía: Jardín de Bomarzo

lunes, 22 de agosto de 2011

interior y retrato


"La cámara donde colocaron el cuerpo de Girolamo, cubierto con su armadura, fue tendida de negros paños. Mi abuela se vistió de blanco, porque para ella, como para las antiguas reinas de Francia, el blanco era señal de luto. Maerbale y yo cambiamos nuestras ropas por otras negras, que descendieron  de los cofres del desván. Desaparecieron los guantes, las sedas, las joyas. El cardenal mandó llamar a los monjes de los monasterios próximos, y las plegarias no cesaron noche y día. Enviamos un mensajero a mi padre, con la noticia que lo sumiría en un dolor terrible, y sentí lástima por él, viejo, solo, privado de lo que más amaba. Pero no debía ablandarme, no debía dejar que la piedad me debilitara. Debía echar mano de cuanta energía dispusiese. Supimos por el emisario que el condottiero había recibido la carta, más nada contestó ni volvió a Bomarzo. Lo aguardamos cuatro días, renovando los cirios y las oraciones. Por orden mía le pusieron a Girolamo el yelmo, como si lo encerraran dentro de un férreo estuche, e insistí en que le apretasen la visera para no  ver más su rostro desfigurado. Así convertido en una escultura, podía soportar la cercanía del cadáver. La gente del castillo acataba mis órdenes, acudían a mí que era ahora el heredero y, en ausencia de Gian Corrado Orsini, el jefe de la familia. Mi abuela, espantada sin duda de lo que había hecho, se enclaustró en su aposento, donde nadie entró. Muy tarde, velada, se sumaba a los frailes que repetían sus preces. Su actitud huraña, que los demás atribuyeron a su pesar ante la pérdida del mayor de sus nietos, de la que había sido testigo y la actitud del cardenal que lloraba y lloraba sin articular palabra, con balbuceos seniles, afirmaron mi autoridad."

Texto: Bomarzo, obra de Manuel Mujica Láinez

Fotografía:  Joven sobre el fondo de una cortina blanca. Obra de Lorenzo Lotto 1508

sábado, 13 de agosto de 2011

La viuda del Greco y VII

"Pintaban los dos más santos y más santos, más Vírgenes, más Vírgenes y Anunciaciones. El Greco se deshumanizaba, se espiritaba, como un asceta. Sus amigos espaciaron las visitas. De vez en cuando, como si una vena se rompiese en la carne de mi esposo, se echaba a gritar sin razón alguna, mostrándole a su hijo equivocaciones inexistentes, y yo me apresuraba a aplacarle, hasta que cedía su insano rencor. Y¡ que bien pintaba Jorge Manuel, que bien pintaba¡ Pintaba como un italiano, como Pellegrini de Bolonia. Donde su padre trazaba una línea insegura, donde exigía un azafrán demente afirmaba él la nítida precisión geométrica y estiraba el ocre severo, salvando la obra del naufragio.
Jorge Manuel casó con Alfonsa de Morales. Era bella. Trajo a la casa a su hermana Catalina, y yo calculé que con esas presencias jóvenes el decadente palacio de Villena se alegraría. Al principio, nuestra relación evolucionó sin tropiezos. Cosa extraña, congeniaron no solo con Dominico sino con Manusso, el viejo mendicante. Tañían laudes y cantaban. Los griegos hablaban de Candia, de Venecia, y un ficiticio esplendor tendía de tapices dorados las cámaras que ennegrecía la humedad. Presto noté  ¡ay¡ que Alfonsa se proponía distanciarlo a Jorge de mí. Estaban siempre juntos, cuchicheando y al entrar yo callaban y bajaban los rostros. Era lo que me faltaba; luego de Preboste y Tristán, eliminados felizmente, esta enemiga tonta. Tuvieron un niño, Gabriel, pero en mi corazón no había lugar para amores nuevos. Jorge Manuel lo colmaba, como un cáliz pronto a desbordar. El Greco en cambio, se entretenía jugando con el pequeño, mientras Jorge completaba las telas.
Dominico envejeció terriblemente. Las piernas se le anquilosaron y debió caminar apoyado en una muleta. Le bailoteaban los ojos. Pintó, en ese periodo final varios óleos, como uno de tema pagano, sugerido por el mito del Laocoonte, y otro que sucedido a las lecturas del "Apocalipsis", delante de los cuales yo torcía la cara porque me infundían un pánico oscuro. Dijo que ambos se relacionaban, misteriosamente con el Laberinto de Candia, con su mundo de mágicas torturas, como si retornara al dibujarlos a su niñez, o antes todavía a la era de sus antepasados secretos. Jamás vi nada peor esbozado, nada más tétrico y torpe. El anciano se percató de mi repugnancia y, como siempre, sonrió y meneó la cabeza calva.  Una tarde empero se me aproximó y me tomó de la mano. Daba pena mirarle, tembloroso, balbuceante; daba pena si uno recordaba al caballero que me había ofrecido el agua santa, en la Capilla del Obispo de Madrid, al caballero de la mano en el pecho.No me enteré de lo que quiso decirme, si algo quiso. Pasaba Jorge Manuel, con Alfonsa, por el fondo de la sala y tras ellos me fui.
Ahora hace tres años que ha muerto Dominico Theotocópuli. Le enterramos, con el boato del cual fuimos capaces, en Santo Domingo el Antiguo, donde se hallan las primeras pinturas que realizó en Toledo. Ha muerto Manusso, su hermano mayor, y Alfonsa de Morales ha caído muy enferma. Hoy anduvo por aquí la clerecía con el Viático. El Greco nos sumió en la pobreza, al irse. Ni me nombró en su testamento ridículo. Estaba endeudado por el arrendamiento, con el Marqués; lo estaba con el doctor Angulo y hasta con María la criada. Daba lástima su ajuar, cuando Jorge enumeró el magro inventario: un pabellón de damasco carmesí...media cama de nogal... los colchones...los dos cobertores... los bufetes de pino... una ropilla de sarga de seda... unas calzas... dos sartenes... ¡Que miseria¡ ¡Y los cuadros incontables, que serán invendibles, entre los cuales desfiló el séquito a hombros de las cofradías y que crepitaban, despidiéndose, como hogueras verdes, amarillas, violáceas, azules, los cuadros que me asustaban más que las leyendas del caserón¡
no sé si le quise. Me niego a pensarlo. No lo sé. Era imposible, imposible superarle, porque con toda su fama, su piedad y la jovialidad de la que según sus amigos era dueño, a mí me parecía tallado en un hielo negrísimo. Quizás, si hubiese querido a su pintura, le hubiese querido mejor. No me atañe, por lo demás, concederle mis cavilaciones de ahora . Eso quedará tal vez para más tarde. Ahora debo consagrarme a mi hijo Jorge Manuel, que solloza junto al lecho de Alfonsa de Morales. Nos aferraremos a la casa, solos. Yo ya no viviré mucho, pero guerrearé para sobrevivir. Jorge Manuel me necesita. ¿Cuándo no me necesitó? Debo convencerle de que es un pintor, un gran pintor, un pintor muy superior al Greco, pues desde que murió su padre a penas toca un pincel y su actividad se reduce a proyectar arquitecturas y a disputar con abadesas y funcionarios. En eso, en la pasión pleiteadora, se asemeja a su padre, que litigó como un escribano hasta liberar a la pintura del pago de derecho de alcabalas. Cierto es que nadie ha asomado por aquí, inexplicablemente, a encargarle un retrato. Pero ya acudirán. Puede que venga Lope el que antes no vino. Ruego al Cielo que acudan que le rodeen y halaguen como halagaban al Greco, porque de lo contrario tendré que convenir en que mi vida entera, de mujer de mi casa, de madre solicita, ha sido una equivocación. Aunque no, no me he equivocado, no se equivocó Gerónima de las Cuevas, aquella a quien la historia mencionará como la madre de Jorge Manuel Theotocópuli, el máximo pintor de Toledo. Si, lo oportuna será descolgar los óleos de Dominico y hacer sitio para los que pintará Jorge Manuel."


Texto: La viuda del Greco. Obra de Manuel Mujica Láinez, 1966

Fotografía: El caballero de la mano en el pecho, (fragmento) obra del Greco.

viernes, 12 de agosto de 2011

La viuda del Greco VI


"Aprovechaba además mi voluntario exilio para recorrer las anchas habitaciones casi vacías y observar los desastres que las lluvias y nieves causaban en los techos. Dominico disponía de dinero para costear a unos músicos holgazanes, y no los tenía para remendar y sostener su morada enclenque. Reinaba en los aposentos una oscuridad que metía miedo, un miedo al que contribuían las consejas de las criadas de la Duquesa de Arjona, que de vez en vez se colaban por los patios y me contaban que la Duquesa anciana se persignaba al pasar delante de nuestro portal, porque aquí vivió, hace siglos, el judío de los tesoros que Pedro el Cruel mandó asesinar, y aquí fabricó un Marqués de Villena sus pecadoras alquimias. Al pavor que derivaba de aquellas memorias lúgubres se agregaban los que surgían de los cuadros infinitos del Greco, distribuidos doquier, y que revolvíanlos inspirados y crispaban las manos demasiado finas, hasta hacerme escapar rumbo a los griegos rezadores y devorantes, o rumbo al taller, detrás de cuya puerta me apostaba, tratando de discernir la voz frágil, juvenil , de mi hijo, en medio de las tonalidades campanudas. También me detenía en el rincón donde el Greco, lector empedernido, amontonaba su librería y buscaba un volumen que aliviase mi soledad. La mayoría eran textos helenos y de arquitectura clásica, mas yo sabía que escarbando hallaría el Amadis de Bernardo Tasso, y aunque escrito en lengua extranjera, me distraía interpretando las proezas que mi padre me había referido cuando yo era niña y me llamaba para que escuchase los prodigios.
Dominico no cejaba en su afán de robustecer los conocimientos de Jorge Manuel, a pesar de que era obvio que se avenía mejor, en lo pertinente al trabajo, con Preboste y Tristán. Jorge Manuel fue más hijo mío que suyo. Por eso batallé para proteger su personalidad y para que gozase, dentro de la casa del lugar que le correspondía. ¡Adorado Jorge, adorado mío¡ ¡Con qué elegancia diestra se movía, se inclinaba¡ Ninguno de los retratos que Dominico pintó, de caballeros aristocráticos, y cuya apostura fue alabada por el señorío, sobrepujó su elegancia. Le relegaban, le relegaban como a mí. Pero ahí estaba yo velando. Y cuando  pude maquiné sin vacilar ante la impostura, pues la posición de mi hijo estaba en juego, la retirada de Preboste y de Tristán. El Greco protestó y no le quedó más remedio que desraizarles de la casa. Se ahondaron desde entonces, la sombra de sus ojeras; se le iluminaron los ojos con no sé qué delirio. Imagino que se hubiera vengado del despojo sobre Jorge Manuel, obligándole a trajinar como un esclavo de no mediar mi vigilancia y el imperio con que reconquisté mi categoría en el vedado taller."


Texto: La viuda del Greco, obra de Manuel Mujica Láinez

Fotografía: Laocoonte y sus hijos, obra del Greco

lunes, 8 de agosto de 2011

La viuda del Greco V


"Exageraría si pretendiera que hubo entre Dominico y yo, una inquietud o un fastidio. Él atendía sus cosas y yo las mías. Desde que pintó mis primeros retratos discerní que no nos entenderíamos, pues ninguna vez me reconocí en esas hembras angulosas, que indicaban sus físicas preferencias singulares. Tampoco logré que me atrajera su pintura en general, y no obstante que no se lo dije, supongo que lo dedujo de mi actitud reservada. A mi me deleitan, precisamente los cuadros italianos (como los del propio Rómulo Cincinato, Pellegrini de Bolonia y Federico Zucaro), que él detestaba y que están pintados con preciosa minucia que ni un instante traicionan a la elocuente realidad. Lo suyo es una fulgurante anarquía que a nada se parece, y puesto que numerosos expertos los encomiaron, doy por hecho que encierran extraordinarias virtudes, pero el gusto es algo personal, invencible, y a mí no me gustaron ni me gustan. No consigo congraciarme con la incongruencia de un dibujo distorsionado, todo llamas y colores encendidos. La pintura de Jorge Manuel, más seca, más limpia, más opaca, si se quiere, indiscutiblemente más modelada y pulida, sobrepasa en calidad a esos inflamados tumultos. Me asombra que la gente no lo proclame.
Callé mis opiniones pero, como dije ya, el Greco las habrá inferido en mi mutismo. Lo colegí a mi vez de lo nerviosos que él y Preboste se ponían cuando, por cualquier asunto de la casa irrumpía yo en el taller. Sutilmente, sin manifestármelo, Dominico me fue desterrando del contorno de sus potes. Asimismo, se ingenió para alejarme del círculo cordial que alrededor de él se formaba y que presidían Góngora y el Conde de Fuensalida, a mí que pude casar con un Figueroa. De mi padre heredé (ya que no bienes de fortuna) la inclinación al trato mundano, avivado por la lectura cortesana, y pese al continente de Dominico, en ocasión en que alguno de aquellos señores acudía a observar el progreso de las obras que comisionara -sobre todo en los casos excepcionales del Cardenal Quiroga, de Rodrigo Vázquez; presidente del Consejo de Castilla, o del Gran Inquisidor-, aparecía yo también por el estrado. Perseguía, con ello, desvirtuar la absurda leyenda según la cual yo era la manceba y no la esposa de Dominico Thotocópuli, que bordaron los envidiosos. Mas la frialdad urbana de Dominico y sus huéspedes acabó por cansarme, y opté por refugiarme, durante las entrevistas en las cuadras interiores, donde el viejo Manusso y sus griegos, cubiertos de escapularios y de cruces, rezaban la ociosa tarde, frente a unas feas imágenes de Constantinopla, y sembraron el suelo de naranjas a medio comer y de huesos de aceituna. Me confortaba en pensar que Jorge Manuel, atildado por mis manos tiernas y conducido por mí hasta la puerta misma del estrado, participaba del cónclave erudito de los grandes de Toledo."

Texto: La viuda del Greco, obra de Manuel Mujica Láinez.

Fotografía: Anunciación, obra del Greco

sábado, 6 de agosto de 2011

la viuda del Greco, IV

"Entretanto al Greco le había quedado, con lo del San Mauricio, una espina clavada en la vanidad. Como era vigoroso y obstinado, luchó por arrancársela. Se propuso ostentar que el agravio no había hecho mella en su coraza, y estableció en nuestra casa una atmósfera de fiesta continua. Trabajó con ahinco y el metal afluyó a nuestros cofres. Así como ingresaba, desaparecía. Los personajes más notables de Toledo le rodearon. ¡Cómo se hubiera henchido mi padre al verles¡ Pintaba el lienzo enorme del entierro del Conde de Orgaz, y como se había fijado que en la superficie inferior de la composición figurarían los retratos de varios hidalgos de la ciudad, concurrían éstos al taller, para que El Greco les dibujase. Presentábanse en cualquier momento el Conde de Benavente, don Antonio de Covarrubias, su hermano Diego, el párroco de Santo Tomé, el ecónomo Ruiz de Durón. El Greco les recibía como un Príncipe que acoge a otros Príncipes. Luego, durante las comidas, unos músicos amenizaban el agasajo. A diferencia del San Mauricio, el cuadro gustó y gustó muchísimo. Iban los extranjeros a loarlo, en Santo Tomé. Lo que a mí me regocijó sobremanera fue que hubiese pintado a la izquierda, a Jorge Manuel, de pajecillo, con un cirio en la mano, indicando la composición. No hubo paje más donairoso.
También yo fui a Santo Tomé, a contemplar la obra terminada, pero confieso que con las faenas que la organización de nuestra desorganizada casa imponía, me regateaba el tiempo las diversiones. Además, la habitación que antes ocupara mi padre le había sido destinada a un hermano muy mayor del Greco, Manusso Theotocópuli, insoportable como el criado Preboste o peor que él. Este viejo me llenaba los cuartos de griegos mugrientos errabundos, que salían a mendigar con él por las calles, a favor de los cautivos de las galeras turcas, aunque malicio que parte de lo recolectado permanecía en su escarcelas. Y Preboste me irritaba, con su soberbia, con sus desplantes de amo. Vigilaba el taller como un perro. Alguna vez creí adivinar que ponía reparos a que Jorge Manuel entrase en el "sancta sanctorum", con el pretexto de que dañaba las telas; sin embargo debo convenir en que, tanto como Dominico, fue Preboste su maestro en la ciencia pictórica.
Después del éxito del Conde de Orgaz, aumentó el caudal de los encargos. Llovían sobre el Greco, quien se valía, para hacerles frente del socorro de Preboste y de un mozuelo Tristán, su discípulo. También le sonó el turno a Jorge Manuel, en cuanto gobernó la paleta, de auxiliar de su padre, cuyas energías, con ser eminentes, no daban abasto para atender los reclamos de la Iglesia y los señores. Que me perdone Dios, pero nadie me desgajará de la mente la idea de que lo mejor que brotó del taller del Greco lleva el sello de nuestro hijo. Tantos y tantos cuadros solicitaban sus mercedes, tantas réplicas y copias, que con el andar de los años se metamorfoseó la casa en una especie de vasta santería, donde las imágenes de los bienaventurados se alineaban, como en la tienda de un estampero, multiplicando los Cristos con la Cruz a cuestas, los San Francisco, las Magdalenas, los Apóstoles. Partían ellos y el dinero se apilaba, sin ser nunca suficiente, por el extravío rumboso del Greco, para saldar las cuentas, así que vivíamos endeudados, siendo ricos, como si la situación no se hubiese modificado desde los tiempos de mi padre. Los amigos y los pedigüeños (los ¡griegos¡ ) nos sofocaban.  Como siempre, comparecían a visitar al maestro las celebridades. Fray Hortensio Félix de Paravicino y don Luis de Góngora escribieron en su honor unos sonetos elogiosos, que no comprendí cabalmente y que debo conservar en alguna parte. Ya los buscaré. El que jamás vino, en cambio fue Lope de Vega, y lo hice notar a mi marido, quien se limitó a mirarme desdeñosamente."


Textp: La viuda del Greco de Manuel Mujica Láinez


Fotografía: Entierro del Conde de Orgaz, obra del Greco

domingo, 31 de julio de 2011

la viuda del Greco, III


"La boda careció de la pompa que mi padre hubiese preferido, y a Toledo regresamos. Nuestra vida matrimonial se inició agradablemente. No fue el marco de nuestra existencia espléndido, como mi padre presentía, pero tuvo cierto empaque compensador luego de las matritenses penurias. Alquiló Dominico, frente a las casas de la anciana Duquesa de Arjona, una gran parte del caserón del Marqués de Villena que, aunque secular y destartalado, no había perdido su majestad de palacio de Castilla. En aquel tiempo, Toledo bullía de gente viajera, de arbitristas, de intrigantes convocados de todas las regiones de España, ganosos de prosperar al amparo del Arzobispo y su lujo, y muchas residencias linajudas se dividieron y transformaron en casas de vecindad, que rebosan como hormigueros. Una de esas casas fue la nuestra, pero la de más fuste, y tantas habitaciones ocupamos en ella que, a cierta altura, dispusimos de veinticuatro. Dominico, a ratos de buen humor, comentaba que así debió ser el Laberinto de Minos, en su Candia remota. Se sentía a sus anchas allá, entre sus pinturas, discípulos y criados. A uno de estos últimos, llamado Preboste, que trajo de Italia y le ayudaba en sus mezclas de colores, le quería especialmente. No le quería yo, pues le consideraba demasiado familiar para un fámulo, pero como ya estaba preñada de Jorge Manuel, mi único hijo, mi adorado de divina adoración, me faltaban los minutos para tales inquietudes y los ahorraba para conjeturar lo que sería el futuro de mi vástago, un futuro que tenía que ser muy diverso al de mi padre, un porvenir tejido de trofeos y laureles. Cuando nació hicimos fiesta; prendimos luminarias, yantamos y bebimos hasta fatigarnos; Dominico cantó unos aires griegos y pronunció mi padre un discurso tan gracioso que en lágrimas se mudó la risa.
¡Ay Dios, aquellas lágrimas concertaban presagios melancólicos¡ Por más que nuestra existencia se desarrollaba en placentero ritmo, algunas nubes enturbiaron su diafanidad. La más gorda y tétrica la sopló el señor Felipe II. Había pintado Dominico, para su Monasterio, un cuadro del martirio de San Mauricio, aguzando la porfía hasta que tardó dos años en llevarlo a fin. Y al Rey no le gustó, que no lo colgaron en la iglesia y se mandó hacer otro a Rómulo Cincinato, pintor de Italia. Dominico ardió de furia, gritando en media lengua que era una bestia Cincinato y que el Rey dominaría el arte de gobernar pero ignoraba el arte de la pintura. Mi padre corrió por las salas, de arriba abajo, cerrando postigos y murmurando cosas sobre la inapelable autoridad regia, lo cual atizó la rabia de mi esposo. A raíz de este incidente, tuvo mi padre que partir de nuestra casa, despechado, gemebundo, nostálgico del liberal Figueroa, y un mes más tarde murió pienso yo que a consecuencia del disgusto, porque lo roía la aflicción de recomenzar el vagabundeo.
Mi pobre padre tenía defectos, innegablemente, pero yo lo amaba. Me encandilaba y exaltaban sus ilusiones, su táctica comunicativa, generosas. La vida no fue generosa con él y lo forzó a debatirse en la adversidad, alrededor de los señores que si le prestaron unos maravedíes, no le prestaban oídos. Su ausencia me aisló y me entregué a mi hijo plenamente. Crecía Jorge Manuel en salud e inteligencia. Ya se deslizaba en el taller a toquetear los pinceles y las redomas de aceite de nuez y de barnices. Sobraban las circunstancias para augurar lo que sería: un gran pintor."

Texto: La viuda del Greco. obra de Manuel Mujica Láinez


Fotografía: Retrato de Jorge Manuel, hijo del Greco y Doña Jerónima de las Cuevas.Obra del Greco.

http://mm-actualidad.blogspot.com/2009/04/el-martirio-de-san-mauricio-y-la-legion.html

miércoles, 27 de julio de 2011

la viuda del Greco, II


"...demasiado tal vez, si se consideran nuestras pacatas costumbres. Sus designios y sus sueños recorrieron una triste escala descendente. Se propuso primero concertar mi boda con un segundón de casa noble, pues nadie le sacaba del magín siendo su apellido de las Cuevas, que estaba emparentado con los de la Cueva (juzgaba a aquel plural un accidente gramático sin importancia), de modo que, si bien no le conoció jamás, llamaba al prócer de la Cueva, al duque de Albuquerque, "mi primo". Casi logró a un Figueroa de ilustre estirpe y doblones seguros, reviejo, reviejísimo, pero pudieron más mis lágrimas que sus ansias de progreso y quedó el asunto en nada. Sus proyectos subsiguientes abortaron y a medida que bajaba los peldaños de la heráldica codicia, no paró de recriminarme -sin grosería usando el tono suyo, tan embelesador-  el desperdicio del Figueroa arcaico. Cuando topó con Dominico Greco, sus apetitos habían menguado de tal suerte que, de haber poseído con qué sufragarlo, me hubiera metido monja. La presencia del griego veneciano abrió frente a su imaginación un cielo flamante. Era algo distinto, algo que excitaba su amor a la fábula, algo que, al no encasillarse en ninguna clasificación corriente, le permitía jugar con la fantasía y nimbar a la presunta alianza de un prestigio quimérico, extravagante, oriental.
Aprendió con su exótico amigo, cosas peregrinas acerca de la isla de Candia, de donde éste procedía, y de su Laberinto  que custodiaba un Hombre Toro. Me trastornó con referencias a las victorias obtenidas por su pincel en la Serenísima y en Roma. Me dijo que el Greco se iba a Toledo, invitado por el Deán de Santo Domingo el Antiguo, a decorar el retablo mayor de la iglesia, y que sin duda le aguardaban allí propuestas importantes. Me insinuó que, a su lado, regresaríamos a Toledo con la frente alta, que nos halagarían, que nos adularían por nuestro vínculo con un personaje tan principal, porque las virtudes del arte equivalen y aun sobrepasan a las de la sangre famosa, y un gran pintor es tan duque, a su manera , como el Duque de Albuquerque, y tan hidalgo como Figueroa el Viejo.
Yo enloquecía por volver a mi Toledo amada. Llorando crucé su puente y me despedí de sus almenas, llorando de humillación y de amargura, así que en cuanto mi padre descubrió ante mis ojos la perspectiva de un retorno magnífico, me puse a urdir planes de ventura. Es justo añadir, sin embargo, que lo que más me sedujo entonces -fuera de la propia y airosa estampa de Dominico, entrevista, como en la niebla, junto a una Pila de agua santa- fueron las noticias que mi padre me dio sobre lo mucho que me admiraba el Greco, para cuyas miradas estéticas yo representaba el supremo ideal, pues ya hacía dos años que los sucesivos quebrantos nupciales habían infiltrado en mi alma una ácida pesadumbre, y después de dichos fracasos los espejos no me consolaban."

Texto: La viuda del Greco. Manuel Mujica Láinez

-continuará-

Fotografía: La dama del armiño. Obra de El Greco. Tradicionalmente se ha identificado este espectacular retrato con doña Jerónima de las Cuevas, la mujer con la que El Greco mantuvo relaciones al poco tiempo de llegar a Toledo, fruto de las cuales nacería Jorge Manuel.

domingo, 24 de julio de 2011

la viuda del Greco, I

"Le vi por primera vez en Madrid, a donde había ido yo con mi padre, por negocios suyos y también por salir de Toledo. Dominico andaba entonces por los treinta y seis y venía de Venecia. Recuerdo que mi padre y yo abandonábamos la Capilla del Obispo, muy de mañana, como todos los días, y que de repente Dominico apareció junto a la pila de piedra, vestido del negro más negro, sobre el pecho abierta la mano, como después se pintó , y que me tendió esa mano fina y fuerte cuyos dedos se humedecían con el agua santa. Vacilé antes de aceptar, inquieta por lo desusado de la actitud, pues procedía de un intruso, de uno a quien jamás había visto, y que solo rocé su diestra cuando mi padre, con un parpadeo, me ordenó que lo hiciera. Brillaban en la sombra los dilatados ojos oscuros de Dominico y el resto fantasmal se desvanecía, como si únicamente aquel encendido esmalte de ojos y aquel pulcro, frío marfil de mano, lo formasen. Retrocedió en la tiniebla en el olor del incienso, pero sus pupilas siguieron alumbrándola.

Luego me dijo mi padre que le había conocido al pasar y que era un pintor griego. Venía de Venecia, portador de cartas laudatorias del Cardenal Farnesio y de Tiziano. La tarde entera y la entera noche, su imagen no se apartó de mí. Me rondaban su mano y sus ojos: una mariposa blanca y dos negras revoloteando por los aposentos y deteniéndose de súbito su vibración. Aunque hubiese querido, no hubiera podido olvidarlo: ahí estaba, para recordármelo, mi padre, quien me hablaba de su mérito, de la nombradía que en Venecia gozara y de que el propio Rey Felipe la había encargado unas obras en San Lorenzo del Escorial. Cuando mi padre citaba a Venecia, se diría que paladeaba una fruta. Arrastraba las palabras, como si fuesen terciopelos; las hacía tintinear como vidrios (no obstante que no había salido de España y que sabía de Venecia por amigos mercaderes), y detrás del forastero yo distinguía una claridad de lagunas y palacios. Quizás porque no lo había conseguido, pese a lo mucho que lo cortejó, mi padre reverenciaba al éxito. Vivía las horas que no dedicaba a sus negocios -siempre infructuosos, siempre confusos- en la cercanía de personas pudientes o triunfales, como si esperase adquirir algo de ese poderío y de ese triunfo por vías de contagio. Ni era, en verdad, un explotador, ni un lisonjero interesado: reverenciaba al éxito y sentía la urgencia de respirar su atmósfera. Más tarde (mi juventud inexperta me impedía advertirlo a la sazón) comprendí que si se había desgarrado de Toledo y se había afincado en Madrid, ello se debía a ciertos desaires que sufrió por parte de los opulentos de su ciudad natal, hartos de su obsecuencia excesiva. Empero el descalabro no le sirvió de lección, y en Madrid reanudó, en torno de nuevos ejes, su política obsequiosa. Deseaba, uniendo las aspiraciones propias de un buen padre a las de un tenaz pretendiente a encaramarse al carro de la Fortuna esquiva, que yo, su hija sola, contrajese un matrimonio que satisfaría ambas formas de la ambición, y no cesaba de acicalarme y exhibirme, gastando en ello sus flaquísimos recursos y llevándome de acá para allá..."


Texto: Manuel Mujica Lainez, (1910-1984), uno de los escritores argentinos más prolíficos, ubicado por la crítica junto a Borges entre otros.

-continuará-

Fotografía:Vista de Toledo, obra del Greco

martes, 19 de julio de 2011

los colores y Borges


SEÑORAS, SEÑORES:



En el decurso de mis muchas, de mis demasiadas conferencias, he observado que se prefiere lo personal a lo general, lo concreto a lo abstracto. Por consiguiente, empezaré refiriéndome a mi modesta ceguera personal. Modesta, en primer término, porque es ceguera total de un ojo, parcial del otro. Todavía puedo descifrar algunos colores, todavía puedo descifrar el verde y el azul. Hay un color que no me ha sido infiel, el color amarillo. Recuerdo que de chico (si mi hermana está aquí lo recordará también) me demoraba ante unas jaulas del jardín zoológico de Palermo y eran precisamente la jaula del tigre y la del leopardo. Me demoraba ante el oro y el negro del tigre; aún ahora, el amarillo sigue acompañándome. He escrito un poema que se titula "El oro de los tigres" en que me refiero a esa amistad.


Quiero pasar a un hecho que suele ignorarse y que no sé si es de aplicación general. La gente se imagina al ciego encerrado en un mundo negro. Hay un verso de Shakespeare que justificaría esa opinión: "Looking on darkness, wich the blind to do see"; "mirando la oscuridad que ven los ciegos". Si entendemos negrura por oscuridad, el verso de Shakespeare es falso.


Uno de los colores que los ciegos (o en todo caso este ciego) extrañan es el negro; otro, el rojo. "Le rouge et le noir" son los colores que nos faltan. A mí, que tenía la costumbre de dormir en plena oscuridad, me molestó durante mucho tiempo tener que dormir en este mundo de neblina, de neblina verdosa o azulada y vagamente luminosa que es el mundo del ciego. Hubiera querido reclinarme en la oscuridad, apoyarme en la oscuridad. Al rojo lo veo como un vago marrón. El mundo del ciego no es la noche que la gente supone. En todo caso estoy hablando en mi nombre y en nombre de mi padre y de mi abuela, que murieron ciegos; ciegos, sonrientes y valerosos, como yo también espero morir. Se heredan muchas cosas (la ceguera, por ejemplo), pero no se hereda el valor. Sé que fueron valientes.


El ciego vive en un mundo bastante incómodo, un mundo indefinido, del cual emerge algún color: para mí, todavía el amarillo, todavía el azul (salvo que el azul puede ser verde), todavía el verde (salvo que el verde puede ser azul). El blanco ha desaparecido o se confunde con el gris. En cuanto al rojo, ha desaparecido del todo, pero espero alguna vez (estoy siguiendo un tratamiento) mejorar y poder ver ese gran color, ese color que resplandece en la poesía y que tiene tan lindos nombres en muchos idiomas. Pensemos en scharlach, en alemán, en scarlet, en inglés, escarlata en español, écarlate, en francés. Palabras que parecen dignas de ese gran color. En cambio, "amarillo" suena débil en español; yellow en inglés, que se parece tanto a amarillo; creo que en español antiguo era amariello.


Yo vivo en ese mundo de colores y quiero contar, ante todo, que si he hablado de mi modesta ceguera personal, lo hice porque no es esa ceguera perfecta en que piensa la gente; y en segundo lugar porque se trata de mí. Mi caso no es especialmente dramático. Es dramático el caso de aquellos que pierden bruscamente la vista: se trata de una fulminación, de un eclipse; pero en el caso mío, ese lento crepúsculo empezó (esa lenta pérdida de la vista) cuando empecé a ver. Se ha extendido desde 1899 sin momentos dramáticos, un lento crepúsculo que duró más de medio siglo.


Texto, "La ceguera" , Jorge Luis Borges
 

Fotografía: La alegría de vivir, obra de Henri Matisse