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sábado, 29 de julio de 2017

ELEVACIÓN de Baudelaire




Por encima de Lagos, de valles y praderas,
de montañas, de bosques, de nubes y de mares!
por más allá del sol, de rutas estelares,
más allá del confín de remotas esferas,

¡Oh tú, espíritu mío!, te mueves ágilmente
como el buen nadador se mece en libertad
surcando alegremente la azul inmensidad,
una indecible dicha gozando virilmente.

Evádete muy lejos de enfermizos miasmas,
sube a precipitarte al aire superior
y bebe como un puro y divino licor
el claro fuego que ahuyenta los fantasmas.

Después de los hastíos y de las hondas penas
que abruman con su peso la existencia dudosa,
feliz aquel a quien un ala vigorosa
lanza hacia las regiones radiantes y serenas. 

Tú que, al igual que alondras, elevas tus ideas
y el cielo matinal en un vuelo saludas,
comprendes sin esfuerzo, sobre las cosas feas,
El habla de las flores y de las cosas mudas


Las flores del mal.  Ch. Baudelaire 

Traducción, Ángel Lázaro

Imagen: Las flores del mal. Libro de artista pfp


miércoles, 8 de abril de 2015

eterna flor de primavera


La Belleza

Soy bella, oh mortales, como un sueño de piedra
y mi seno, que a uno tras otro ha martirizado,
está hecho para inspirar al poeta un amor
eterno y mudo igual que la materia.

Yo reino en el cielo como una esfinge incomprendida;
uno un corazón de nieve a la blancura de los cisnes;
odio el movimiento que se sale de sus límites,
y nunca lloro ni nunca río.

Los poetas, ante mis impresionantes posturas,
que parecen tomadas de los más audaces momentos,
consagran sus días a austeros estudios;

pues tengo, para fascinar a estos dóciles amantes,
puros espejos que hacen todo más bello;
¡mis ojos, mis grandes ojos de claridades eternas¡



Las flores del Mal. Charles Baudelaire.  

Traducción Enrrique Lopez Castellón



Ilusatración: Acrilico sobre cartón. pfp/2002

viernes, 24 de enero de 2014

Charles Baudelaire


INFANCIA: viejo mobiliario, Luis XVI, Antiguos, Consulado, Pasteles. 
Sociedad siglo XVIII.
   Después de 1830, Colegio de Lyon. Golpes, batallas con los profesores y los camaradas. Grandes melancolías.
   Regreso a París. Colegios, y educación por mi padrastro.
   Expulsión de Louis-le Grand, historia del Bachillerato.
   Viajes con mi padrastro (Pirineos). Vida libre en París. Primeras relaciones literarias.
   (Ourliac, Gérard, Balzac, Levavasseur, Delatouche). Veuillot.
   Viaje a la India (de consentimiento mutuo).
   Primera aventura (barco sin rumbo) (El Capitán Adam). (Mauricio, isla Borbón, Malabar, Ceylán, Indostán, Cabo; paseos felices).
    Segunda aventura (Regreso en un barco sin víveres y hundiéndose).
   Regreso a París. Segundas relaciones literarias (Sainte-Beuve, HUgo, Gautier, Esquiros). Delacroix.
   Durante mucho tiempo, dificultad para que cualquier director de periódico me comprenda.
   Gusto permanente, desde la infancia, por todas las imágenes y por todas las representaciones plásticas.
   Preocupación simultánea por la filosofía y por la belleza en la Prosa y la Poesía.
   ¿Qué es la Poesía? ¿Qué es la Prosa?
   De la relación perpetua, simultánea, del ideal con la vida.

Charles Baudelaire
Notas para una biografía 1860


Fotografía: Charles Baudelaire. Autorretrato. Pluma y lápiz rojo, 21,9 x 15,2 cm. 1860. Musée d´Orsay.



lunes, 1 de julio de 2013

iniciar un viaje


Esta vida es un hospital en el cual a cada enfermo lo posee el deseo de cambiar de cama. Uno preferiría sufrir junto a la estufa. Otro que se recuperaría si descansara junto a la ventana.

Yo pienso que sería feliz en aquel lugar donde casualmente no me encuentro, y este asunto de cambiar de casa es el tema de un diálogo perpetuo que mantengo con mi alma.



Baudelaire. No importa donde pero fuera del mundo


Fotografía: obra de Rachel Adams





martes, 4 de junio de 2013

las flores del mal



Epígrafe para un libro condenado

Lector apacible y bucólico,
sobrio e ingenuo hombre de bien,
tira este libro saturnal,
orgiástico y melancólico

Si no has estudiado retórica
con Satán, el astuto decano,
¡tíralo¡, no entenderías nada, 
o me creerías histérico.

Mas si, sin dejarse hechizar,
tus ojos saben hundirse en los abismos,
léeme para aprender a amarme;

Alma singular que sufres
y vas buscando tu paraíso,
¡compadéceme¡... Si no, ¡te maldigo¡


Las Flores del Mal  CHARLES BAUDELAIRE  



Fotografía: pfp





sábado, 24 de noviembre de 2012

proyectil



Las naciones tienen grandes hombres a pesar de sí mismas -como las familias-. Se esfuerzan por no tenerlos.
Y así, para existir, el hombre necesita poseer una fuerza de ataque más grande que la fuerza de resistencia desarrollada por millones de individuos.

Del sueño, aventura siniestra de todas las noches, se puede decir que los hombres duermen cotidinamente con una audacia que sería ininteligible, si no supiéramos que se debe a la ignorancia del peligro.

Sugerencias. Proyectiles. Baudelaire




Fotografía: fragmento, pfp

viernes, 23 de septiembre de 2011

otoño 2011






...
Es grato, a través de las brumas, ver nacer
Las estrellas en el azur, la lámpara en la ventana,
Los vahos del carbón trepar al firmamento
Y la luna volcar su pálido encantamiento.
Yo veré las primaveras, los estíos, los otoños,
Y cuando llegue el invierno de las nieves monótonas,
Cerraré por todas partes portezuelas y postigos
Para edificar en la noche mis feéricos palacios.
Entonces soñaré con horizontes azulados,
Jardines, surtidores llevando en los alabastros,
Besos, pájaros cantando noche y día,
Y todo cuanto el Idilio tiene de más infantil.
...

Baudelaire
 
Fotografía:  Otoño, obra de Giuseppe Arcimboldo (1527-1593)

viernes, 21 de enero de 2011

la mujer

[...] La mujer es sin duda una luz, una mirada, una invitación a la felicidad, a veces una palabra; pero es sobretodo, una armonía general, no solamente en su aspecto y en el movimiento de sus miembros, sino también en las muselinas, las gasas, las amplias y tornasoladas nubes de tejidos con que se envuelve, que son como los atributos y el pedestal de su divinidad; en el metal y el mineral que serpentean en torno a sus brazos y su cuello, que añaden sus destellos al fuego de sus miradas o que parlotean dulcemente en sus orejas. ¿Que poeta osaría, al pintar el placer causado por la aparición de una belleza, separar a la mujer de su vestido? ¿Quién es el hombre que, en la calle, en el teatro, en el bosque, no ha disfrutado, de la manera más desinteresada de un vestido sabiamente arreglado, y no se ha llevado una imagen inseparable de la belleza de aquella a la que pertenecía, haciendo así de las dos, de la mujer y del traje, una totalidad indivisible? [...]



Salones y otros escritos sobre arte. Charles Baudelaire


Fotografía: Lady Skipwith, oléo sobre lienzo 128,3 x 102,2, obra de Joshua Reynolds. Frick Collection New York

miércoles, 8 de octubre de 2008

Correspondencias. También de Baudelaire y sus Flores del Mal


La Naturaleza es templo de vivos pilares
que dejan salir a veces confusas palabras;
el hombre lo recorre a través de bosques de símbolos
que le observan con miradas familiares.

Igual que largos ecos que a lo lejos se confunden
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche y como la claridad
los perfumes, colores y sonidos se responden

Hay perfumes frescos como piel de niño,
dulces como los oboes, verdes como los prados,
y otros corrompidos, ricos y triunfantes,


que tienen la expansión de las cosas infinitas,
como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,
que cantan los arrebatos del espíritu y de los sentidos.





Fotografía: "La muerte de Sardanapalus" de Eugene Delacroix

martes, 7 de octubre de 2008

La voz (de Baudelaire)

Mi cuna estaba adosada a la biblioteca,
Babel sombría, donde novela, ciencia, fábula,
todo, la ceniza latina y el polvo griego,
se mezclaban. Yo era alto como un infolio.
Dos voces me hablaban. Una insidiosa y firme,
decía: "La tierra es un pastel lleno de dulzura;
yo puedo (¡y tú placer será entonces sin limite¡)
despertarte un apetito de igual tamaño".
Y la otra: "¡Ven¡, ¡oh, ven viajero en los sueños,
más allá de lo posible, más allá de lo conocido¡"
Y esa cantaba como el viento en los arenales,
fantasma quejumbroso, venido no se sabe de donde,
que acaricias el oído y sin embargo espanta.
Yo te respondí: "¡si, dulce voz¡" De entonces
data lo que se puede, ¡ay¡ llamar mi llaga
y mi fatalidad. Detrás de los decorados
de la existencia inmensa, en lo más negro del abismo,
veo distintamente mundos singulares,
y, víctima de mi clarividencia estática,
arrastro conmigo serpientes que me muerden los zapatos
Desde este tiempo, igual que los profetas,
amo tan tiernamente el desierto y el mar;
desde entonces me río en los duelos y lloro en las fiestas,
y encuentro un gusto suave al vino más amargo;
tomo muy a menudo los hechos por mentiras,
y, con los ojos en el cielo, me caigo en los agujeros.
Pero la voz me consuela diciendo: "Conserva tus sueños;
¡los cuerdos no los tienen tan bellos como los locos¡"




Fotografía y texto: ejemplar autografiado de "Las Flores del Mal" que regaló Baudelarie al pintor Eugene Delacroix,

lunes, 6 de octubre de 2008

Baudelaire me echa una mano


La Musa enferma

Mi pobre Musa, ¡ay¡, ¿que tienes esta mañana?
Tus ojos hundidos están poblados de visiones nocturnas,
y veo alternativamente aparecer en tú tez
la locura y el horror, fríos y taciturnos.


El súcubo verdoso y el duende color de rosa
¿te han vertido el miedo y el amor de sus vasos?
La pesadilla, con puño despótico y travieso,
¿te ha ahogado en el fondo de un fabuloso Minturno?

Querría que exalando el olor de la salud
tú seno de pensamientos fuertes fuese siempre frecuentado,
y que tú sangre cristiana fluyese en oleadas rítmicas
como los sones melodiosos de las sílabas antiguas
donde reinan alternativamente el padre de las canciones,
Febo y el gran Pan, el señor de las mieses


"Las Flores del Mal"



Fotografía y Texto de Charles Baudelaire, (mi otro hermano mayor)