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viernes, 17 de mayo de 2013

Shoreham Garden




Fotografía: Esta es una de las más famosas pinturas de jardines que pintó Samuel Palmer (1805-1881) en los alrededores de la ciudad de Shoreham, Kent, a finales de 1820. 
En el centro del cuadro, podemos ver un hermoso árbol reventado de flores, trepando hacia el cielo, debajo del cual se observa la presencia de una solitaria figura de mujer vestida de rojo, que parece caminar pensativa observando la belleza del jardín. 



martes, 18 de enero de 2011

revivir a través de la imagen. img 3


Los egipcios creían que el cuerpo debía ser conservado para que el alma viviera en el más allá, también sabían que no era suficiente, creían que si también se peremnizaba la apariencia del faraón, con toda seguridad éste continuaría existiendo para siempre. Los egipcios denominaban al escultor, El-que-mantiene-vivo.
Los ritos funerarios y escultóricos reservados a los faraones se extendieron a los nobles de la casa real que pronto tuvieron sus tumbas menores agrupadas en hileras alrededor de la del faraón, en las que se albergaría su momia y su apariencia vital. Algunos de estos primitivos retratos de la edad de las pirámides se hallan entre las obras más bellas del arte egipcio.
La estricta concentración en las formas básicas esenciales, el conocimiento de la figura y su significado, la simplicidad junto a la solemnidad, son características destacadas de los artistas egipcios, junto a la perfección.
La misión del artista era, la representación con la mayor claridad de todos los elementos de la obra. No tomaban apuntes de la naturaleza, dibujaban de memoria tras una aguda observación de la realidad. El arte egipcio no se basa en lo que el artista podía ver en un momento concreto sino en lo que él sabía que pertenecía a una persona o escena.
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Fotografía: El jardín de Nebamun, 1400 a.C. Pintura mural en una tumba de Tebas, donde se muestra un jardín con un estanque. Representado sencillamente desde arriba, los peces y los pájaros se dibujaron de perfil para que pudieran ser reconocidos, así como los árboles representados desde el lado. Este sistema de representación no le privó al artista egipcio de observar los detalles de la naturaleza con sorprendente exactitud. Cada pez, cada pájaro, cada árbol está dibujado con tanta fidelidad que los zoólogos pueden reconocer sin dificultad su especie.
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ps: clikar la imagen para verla con detalle


viernes, 4 de junio de 2010

el jardín del Edén


"Este jardín era una maravilla y estaba dispuesto a la manera de los jardines reales.
Se extendía a lo largo de un estadio, en un lugar elevado, y tenía 150 pasos de anchura. Parecía una gran llanura. Allí había todo tipo de árboles: manzanos, mirtos, perales, granados, higueras, olivos. A un lado crecía una parra sobre los manzanos y los perales, como si quisiera que sus racimos rivalizaran con las manzanas y las peras. Eran estos árboles cultivados; pero también había cipreses, laureles, plátanos, y pinos y sobre ellos, no una viña sino una hiedra de bayas grandes y negruzcas que parecían uvas.

Los frutales estaban en el centro del jardín, como si buscasen protección; y los otros , estériles, en todo el entorno, como una cerca hecha por la mano del hombre, además una pequeña pared de piedra seca rodeaba y cerraba el jardín. Cada cosa estaba separada y en su sitio; las raíces de los árboles distaban unas de otras, pero en lo alto, las ramas se cruzaban y unían sus follajes, y aquello que era naturaleza parecía artificio.

Había también bancales de flores, unas producto de la naturaleza, otras del arte: las rosas, los claveles, los lirios eran obra de la mano del hombre; las violetas, los narcisos, las margaritas eran simples productos de la tierra. Había sombra en el verano, flores en la primavera, frutos en el otoño y en cualquier época era una delicia.

Desde allí se oteaba la llanura y se podía ver a los pastores guardando los rebaños; también se veía el mar y las barcas yendo y viniendo a lo largo de la costa: este era uno de los atractivos de aquel jardín de las delicias."


Longus, Dafne y Cloe, IV, 2-3



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Fotografía: El jardín del Edén. Miniatura de las Siete Edades del Mundo. Biblioteca Real Alberto I, Bruselas

viernes, 14 de mayo de 2010

La ninfas o las sorpresas de un amanecer de verano


IV

"El mundo quiere ser visto: antes de que hubiera ojos para ver, el ojo del agua, el gran ojo de las aguas mansas miraba abrirse las flores. Y fue en ese reflejo -¡quien diría lo contrario¡- donde el mundo cobró primero conciencia de su belleza. Así también desde que Claude Monet miró las ninfeas, las ninfeas de Île-de-France son más hermosas y más grandes. Flotan en nuestros ríos con más hojas, más tranquilamente, dóciles como imágenes de lotos-niños. No sé donde leí que en los jardines de Oriente, para que las flores fueran más bellas, para que florecieran más aprisa, más equilibradamente y con una clara conciencia de su belleza, se tenía el cuidado y el amor suficientes para poner ante un tallo vigoroso que llevara la promesa de una flor joven, dos lámparas y un espejo. Entonces la flor puede mirarse de noche. Así tiene el placer sin fin de sus esplendor".

Gastón Bacherlard. El derecho de soñar


Fotografía: Claude Monet fotografiado ante el estanque de nenúfares en su jardín de Giverny.