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lunes, 18 de enero de 2016

sensual Ingres


Frente al tratamiento del desnudo masculino, heroico y marcial, aprendido de su gran maestro, David, Ingres se adentró en ese género únicamente a través de la pura carga erótica contenida en la belleza del cuerpo femenino, sin obedecer a los cánones estéticos del desnudo académico. Su Grande Odalisque, liberada de toda razón moral y sin entender ni de mitología ni de historia, sin atenerse tampoco a la estricta anatomía, se hizo célebre por constituir una invitación directa al placer sensual. Se considera, por ello, el primer gran desnudo de la tradición moderna.



Para su célebre Baño turco, Ingres se inspiró en los fragmentos de un relato dieciochesco −redactado por la esposa de un embajador inglés, Lady Montagu, tras su visita a un baño turco−, en los que se describe cómo unas mujeres se acicalan para la boda de una de ellas. Ingres creó así la cálida y acuosa sensualidad de una escena vetada al ojo masculino. Concluido cuando contaba ochenta y dos años, su ejecución debió desvelarle durante mucho tiempo, pues se conoce que trabajó en él durante años, dibujando y estudiando el argumento para acomodarlo a su propia estética. Primero lo llevó a un soporte cuadrangular, pero, persuadido por la carga erótica del cuadro, decidió convertirlo en un tondo. Ese nuevo formato, cuya circularidad no hace sino subrayar la sinuosidad musical de las opulentas curvas femeninas.

Fuente del texto: Catalogo Museo del Prado.

Las señoritas de Aviñón, pintadas en 1907  por Pablo Picasso cuarenta años después.



La Baigneuse 1808. Jean-Auguste Dominique Ingres


Edgar Degas, Óleo Escenas de toilette, en torno a 1888


El violín de Ingres, fotografía de Man Ray 1924


Mujer que fue pájaro, 1990 Joel Peter Witkin. 

jueves, 14 de enero de 2016

Monsieur Bertin


La potencia de la pintura y el  dibujo de Ingres  es más poderosa que mil palabras. Prueba del carácter irreductible de su arte, es la influencia que entre artistas de diverso signo ha tenido desde el final de su carrera hasta nuestros días.

Imagen: Louis-François Bertín, poderoso empresario del mundo editorial, encarga su retrato a Jean Auguste-Dominique Ingres en 1832. Con este retrato -imagen viva del cuarto poder- culmina Ingres con arrogante perfección su trayectoria como retratista.

domingo, 10 de enero de 2016

a propósito de Ingres


“El señor Ingres elige sus modelos, y elige, hay que reconocerlo, con un tacto maravilloso, las modelos más idóneas para hacer valer más su tipo de talento. Las bellas mujeres, las naturalezas suculentas, la salud reposada y floreciente, ¡he ahí su triunfo y su alegría!”. Charles Baudelaire

Imagen: Retrato de Madame Moitessier sentada, (detalle) 1856, por Jean Auguste Dominique Ingres. Montauban 1780/ París 1867.

Exposición temporal en el Museo del Prado, Madrid.
https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/ingres/00e24782-cbd7-4f3e-af2b-46aa5a34d983#

jueves, 9 de octubre de 2008

Delacroix vs Ingres

París.

"El más destacado pintor tradicionalista, en la primera mitad del siglo XIX, fue Jean-Auguste-Dominique Ingres (1780-1867). Discípulo y seguidor de David, fue, como su maestro, un gran admirador del arte heroico de la antigüedad clásica. En sus enseñanza insistió en la necesidad de una disciplina de precisión absoluta en el estudio del natural y combatió la improvisación y el desaliño. (...) Es fácil comprender que muchos artistas envidiaran la seguridad de su técnica y respetaran su autoridad, aun cuando no compartieran sus puntos de vista. Pero también es comprensible que incluso sus más entusiastas contemporáneos acabasen hartos de tanta perfección.


Todos los adversarios de Ingres se unieron en torno al estilo de Eugene Delacroix (1798-1863). Delacroix pertenecía a la estirpe de grandes revolucionarios del país de las revoluciones. Hombre de compleja personalidad, los objetos de su interés eran múltiples y diversos, y en su excelente Diario da a entender que no le hubiera complacido ser encasillado como un fanático rebelde. Si se le adjudicó este papel fue por que no podía aceptar las normas de la Academia. Delacroix no soportó toda aquella teatralería acerca de griegos y romanos, con la insistencia respecto a la corrección en el dibujo y la constante imitación de las estatuas clásicas. Consideró que, en pintura, el color era mucho más importante que el dibujo y la imaginación que la inteligencia".



E.H. GOMBRICH Historia del Arte. Siglo XIX. REVOLUCIÓN PERMANENTE



Fotografía: Estudio de Jean-Auguste-Dominique Ingres sobre Miguel Angel