VIVIR…
A estas alturas de la vida – como se suele decir - pienso que he dejado muchas cosas por manifestar, muchas emociones y sentimientos sin expresar y que han quedado en lo más profundo sin haber nacido porque, atrapada por el afán del día a día, he olvidado que el tiempo es limitado y que la vida vislumbra su final…
Hace poco, por Internet, descubrí, me hicieron saber de un “blog” en el que participé escribiendo en un concurso de relatos… Fue muy emocionante: me esmeraba en la redacción y en la idea que regía la norma de ese concurso, y me ilusionó la comunicación que establecí con ello, la verdad sea dicha…Cuando terminó, seguí con avidez leyendo comentarios y el principio de otra versión dedicada a la pintura, al Arte… al “Arte”.
Después de leer variados comentarios de gente versada, me di cuenta de lo inútil de mi participación en el coloquio… No se tanto pero intuyo mucho y soy consciente también de que ignoro mucho, pero se más de lo que imaginaba… Bien es cierto que intuir, imaginar, emocionarse, sentir, están en la periferia de nuestro ser y mi gran anhelo es llegar a lo más íntimo, a la esencia…En la esencia no está el saber, está el conocimiento.
Y partir de ahí ¿cómo poder expresarme?. Consecuentemente, vuelvo a las herramientas que me hacen posible la palabra: la emoción, el sentimiento, la intuición, el aprendizaje constante y lo que hoy llaman, crecimiento personal, pero en otra dirección: dirección que cursa paralela al saber de tantas cosas y se detiene en la grandeza de lo pequeño, de aquello que nos rodea y a lo que tenemos acceso quienes sólo nos hemos podido dedicar al “vivir de cada día” con innumerables dificultades que salvar…
Me siento privilegiada por tener un tiempo de reflexión todavía; hay quien hasta su último momento en este mundo, vive de pura lucha, de pura supervivencia.
A todos ellos, a los que no saben, a los que lloran, a los que ríen de simple instinto, a los triviales y a los que intentan algo más, quisiera acompañar con mis palabras, en ese camino árido y escarpado hacia más allá de lo pensable… que es hacia donde todos hacemos camino, con nuestras historias repletas del inapreciado “arte de vivir”.
Josefina
Fotografía: obra de Robert Delaunay, "Alegría de vivir"