Vanguardia artística italiana desde la segunda posguerra a los años Sesenta.
"Durante los años de la segunda posguerra los artistas italianos se plantean el problema de salir definitivamente del aislamiento cultural, impuesto en primer lugar por la dictadura fascista y después por la guerra. Los intentos del régimen por edificar una estética oficial, aunque no tuvieron un éxito completo, dejaron, una situación cultural de atraso que se pretendía resolver.
A pesar del esfuerzo generoso por ponerse al día , no emergieron experiencias artísticas realmente innovadoras; es más cuando éstas surgen en torno a 1947, son recibidas con desconfianza, e incluso con sordas oposiciones e intentos de ridiculizarlas, lo que impedirá durante mucho tiempo que las investigaciones artísticas más avanzadas fueran plenamente valoradas.
Estas resistencias provienen de la crítica oficial y, en general, de las instituciones culturales. Inmediatamente después de la guerra, Italia muestra ya la que será siempre su debilidad, es decir, el desinterés por el arte contemporáneo. El trabajo artístico es promovido, organizado y divulgado gracias a la actividad de un mercado privado pionero, y sobretodo a la actividad de los artistas mismos, que se organizan por su cuenta y dan lugar a grupos que redactan manifiestos programáticos, promueven exposiciones, abren y organizan salas, de acuerdo con la tradición de muchas vanguardias artísticas."
Giorgio Verzotti. Arte Italiano desde las primeras vanguardias a la posguerra. Centro de Arte Reina Sofía.
"A menudo se oye decir a la gente que no entiende el arte contemporáneo, pero que acepta el arte del pasado; todo esto nace de un equívoco fundamental en relación al arte mismo, y uno puede estar seguro de que las personas que hablan de este modo no entienden nada, ni del arte del pasado ni del contemporáneo. Ya que entendámonos, comprender un cuadro o una obra de arte no significa entender el tema, sino
asumir su significado; la pintura pretende comunicar, no ser un lujo en función del mobiliario; un cuadro es, y lo ha sido siempre un objeto mágico, un objeto religioso.
Sólo que los dioses cambian, cambian continuamente, se transforman con las transformaciones de las civilizaciones, puesto que cada instante, es un paso es una nueva civilización que nace.
El artista es el vaticinador de estas nuevas condiciones humanas; descubre nuevos totems y tabúes, de los que su época posee en sí el germen pero no aún la conciencia".
Piero Manzoni. "Prolegómenos para una actividad artística", en "Scherven" nº3 Amsterdam marzo, 1967
"Inédito y productivo, Manzoni demuestra el conocimiento y la valoración de la propia materia corporal. Al final de una aventura, que ha implicado en profundidad a la
materia, un artista italiano se topa con esta evidencia elemental: También nuestro cuerpo se revela productor de materias, del aliento a la sangre, hasta las heces. Manipulados oportunamente y metidos en botes, seran expuestos en los más ilustres museos del mundo (...)"
Alberto Boatto. Memoria del futúro. Centro de Arte Reina Sofía
Fotografía: obra de Piero Manzoni