
El término naturaleza muerta aparece por primera vez en Holanda hacia 1650 en inventarios de cuadros, competía sin embargo con otras designaciones, cuadros con frutos, con flores, con libros, con instrumentos musicales, cuadros de refrigerios, etc. que determinaban las variantes especiales de naturalezas muertas. El término stilleven tomado del holandés, no significaba originariamente otra cosa que modelo inerte, naturaleza inmóvil.
Un siglo más tarde fue acuñado en Francia el concepto
nature morte. Parece ser que se trataba de una palabra nueva, no utilizada hasta entonces, y que fue necesario explicar que se trataba de cosas inanimadas, de objetos inmóviles.
En las primeras escuelas de arte europeas, sus estatutos establecieron una jerarquía entre los géneros de pintura enseñados en ellas. Al género de la
naturaleza muerta se le asignó el rango más bajo, ya que la mera reproducción de objetos inmóviles no correspondía a las ideas de dignidad y jerarquía consideradas como el carácter distintivo del arte, cuadros de historia, escenas bíblicas, retratos, (generalmente de gran formato).
Se recorrió un largo camino en el tiempo hasta que los tratadistas de arte aceptaran lo que tantos artistas ya habían expresado repetidamente en sus reflexiones: que desde el punto de vista técnico y estético no tiene importancia que objeto se pinte, trivial o sublime, el merito artístico es el mismo en ambos casos.
Fotografía: Bodegón de compromiso matrimonial obra de Henri Fantin Latour