sábado, 19 de abril de 2014

GRACIAS, GABRIEL



"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo."

También yo recuerdo aquella tarde remota de principios de los setenta, que paseando por las Ramblas de Barcelona hojeé por primera vez Cien años de soledad; algo había oído de la personalidad mágica de su autor, y cuando leí esta breve  frase con la que se inicia la novela ya no tuve espera, pagué y la leí sin tregua, ni respiración. A lo largo de estos años pasados, la he releído en varias ocasiónes, con la misma emoción.

A partir de entonces a penas tuve espera para leer todos los demás textos que escribió con maestría y con fantasía inigualable el gran Gabo

En su despedida, le dejo como a todos los inmortales a los que adoro, todo mi agradecimiento y admiración por la felicidad, por el placer que me ha proporcionado su genio, por su buen hacer y su real e inagotable  fantasía.

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ, GRACIAS


Fotografía: cubierta de la primera edición de Cien años de Soledad


domingo, 13 de abril de 2014

Romaine Brooks



Romaine Brooks, pintora. Hija de un adinerado matrimonio norteamericano separado al poco tiempo de su nacimiento, tuvo una infancia infeliz e inestable, siempre al cuidado de niñeras y personal doméstico, mientras su hermano mayor, enfermo, recibía todas las atenciones y el cariño materno. 
A los veintidós años se matricula en Roma en la Scuola Nazionale de Arte.
A la muerte de su madre en 1902, recibe una cuantiosa fortuna que le permite garantizar su independencia, no obstante nunca  consigue olvidar el desafecto y la crueldad materna para con ella.

Su vulnerable y contradictoria personalidad, se movió en brillantes círculos sociales; En Capri, donde instala su estudio-residencia, forma parte de un grupo de artistas, escritores e intelectuales de las vanguardias, y donde contrae matrimonio en 1904 con el pianista John Ellington Brooks, (experiencia que a penas dura un año). Poco después de su separación, se traslada a  Londres, donde se relaciona con Beardsley y Oscar Wilde entre otros artistas contemporáneos, y más tarde se instala en París, 1905,  dónde logra sin a penas perseguirlo, hacerse un nombre pintando retratos de mujeres, algunas de las cuales fueron sus amantes. 

Artísticamente permaneció alejada de  las tendencias imperantes, impresionismo, simbolismo etc., permaneciendo fiel a su figuración, a su paleta de negros, grises-plateados,y verdes.

Fue junto a la poeta Natalie Barney con la que mantuvo una intensa y duradera vida amorosa, durante la cual surgieron además numerosas colaboraciones artísticas. Brooks terminó su relación con Barney, tras varias infidelidades de Natalie. A pesar de las numerosas cartas y disculpas de Natalie, Brooks se negó a aceptarla de nuevo como compañera. 
Murió en Niza en 1970,  a los 96 años. 
Su historia recrea ampliamente la vida bohemia de principios del siglo XX. 





Fotografía: Autorretrato, Femme avec de fleurs. 1912.
                Romaine Brooks. (Roma, Italia 1874-Niza, Francia 1970).
                

domingo, 6 de abril de 2014

Van Gogh, pintor.


"Que Van Gogh era un loco -escribe el doctor García Sabell- nadie lo puede poner en duda. Que en su locura hizo cosas absurdas, que arruinó su vida y la quemó en un frenesí sobrehumano, que en ciertos instantes era de convivencia difícil, y que en otros se tornaba peligroso, exigente, agobiante e inquietante, no tiene por qué negarse. Ante los ataques que sufría,  perdía el dominio sobre sí, asomaban a sus ojos relámpagos criminales, se debatía, quedaba como ausente y lo mismo se cortaba una oreja que comía la pintura de los tubos o se asomaba a la ventana dando gritos, rugiendo, aullando como un perro siniestro.

Huir de este aspecto de su biografía sería como huir de la realidad misma. Y no hay por qué. Él mismo afrontaba y aceptaba su dolencia como una incómoda fatalidad que lo invalidaba, al menos temporalmente, para pintar y llevar adelante su obra. Él fue el gran conocedor de su terrible fisura, y cuando volvía de las crisis y la conciencia se le iba aclarando, él mismo empezaba a hacer  análisis minucioso e implacable de su propia situación humana, social y creadora. 

Van Gogh fue extremadamente lúcido ante sus miserias. Esta misma lucidez es la que siempre atrajo y desorientó a los que intentaron sanarle. (...)"

Dr. García Sabell

                        

Gualda trigal,
verde alucinación
naranja, bermellón,
metal,
chilla,
pesadilla
mortal, 
humilde silla
Flor,
candela
amarilla
Se corta,
se recorta
tu color,
se exalta,
vuela,
pintor

A la pintura. Versos dedicados al pintor holandes por Rafáel Alberti. Buenos Aires 1953




domingo, 30 de marzo de 2014

Alice -Herz Sommer

Alice Herz Sommer

Tuve la gran fortuna de conocer a Alice-Herz Sommer en Londres, en la década de los años setenta, cuando yo formaba parte de la familia Sommer, estando al cuidado del pequeño David, hijo de Raffi, a su vez hijo de Alice y supervivientes ambos del Holocausto. 
En aquel entonces ella vivía en Jerusalen, pero nos visitaba tan frecuentemente como podía. Recuerdo su sobria elegancia, su alegría y vitalidad, su generosidad y por supuesto su amor a la Música. Todavía conservo entre mis preciados recuerdos, un anillo de plata con un ópalo verde engastado, que me  regaló en uno de su viajes.
Ha sido extraordinario volver a encontrarla,  recibir por medio de este documental, tan bella lección de Vida.

                    http://www.youtube.com/watch?v=G1pG0ZmYjfg

http://cultura.elpais.com/cultura/2014/02/23/actualidad/1393193966_169343.html

Raffi Sommer

Mi gratitud a ambos, por su acogida, por los bellos recuerdos de música y amistad.

pfp


domingo, 23 de marzo de 2014

Owen Jones




Owen Jones, Londres 1806 - 1874.

En los casi 50 años de actividad del arquitecto inglés Owen Jones, realizó numerosos viajes por España, Francia, Italia, y Oriente; escribió libros de amplísima difusión, impartió clases y conferencias y gozó de una enorme influencia que se prolonga mucho más allá de su muerte.


Autor de La Gramática del Ornamento, libro que destacó por las ilustraciones reproducidas con el recién desarrollado proceso de cromolitografía, en el que Owen Jones empeñó para su realización talento y fortuna. El libro, publicado en 1856  se convirtió rápidamente en la mejor herramienta  para el aprendizaje y posterior evolución de los diseñadores de las artes decorativas en Inglaterra.
En las dos visitas que Owen Jones realizó a la Alhambra, (1834 y 1837) su estudio del Monumento fue extremadamente minucioso, dibujos, levantamientos, e incluso calcos y vaciados en yeso. Fruto de este arduo trabajo fue la publicación, en 1842 y 1845, de los dos volúmenes de planos, alzados, secciones y detalles de la Alhambra, obra clave de un nuevo tipo de orientalismo que convirtió a la Alhambra en uno de los máximos referentes del debate arquitectónico del siglo XIX.  
El artista ingles descubrió en este Monumento un verdadero tratado de arquitectura, y fue aquí donde surgió su constante aspiración a integrar el legado islámico en la cultura contemporánea, un objetivo que persiguió en toda su prolongada actividad como arquitecto y decorador. 


Ornamento Tribus Salvajes
Ornamentación Egipcia

Ornamentación Asiria y Persa

Ornamentación Griega

Ornamento Bizantino



Ornamento árabe

Ornamentación Turca

Ornamento Morisco

Ornamentación Persa


Ornamentación Pompeyana


Imagenes procedentes de la Gramática del Ornamento de Owen Jones

sábado, 15 de marzo de 2014

Juan Ramón Gimenez


Orden de trabajo diario:
Levantarme a las 9.
Desayuno, baño, arreglo mental y de casa, paseo; hasta las ll.
Trabajo en mi obra propia; hasta las 2 y ½.
Comida, descanso breve, periódicos del día y atrasados (de 6 a 8); hasta las 5.
De 5 a 7: un día, traducción y su imprenta; otro, envío de libros y arreglo biblioteca.
Paseo a las 7 y ½ (Retiro, visitas, librerías, calles, etc.)
Cena a las 9 y ½. Idiomas y lectura; hasta las 12.
Los jueves por la tarde, después de los periódicos, paquetes a mi madre y hermano.
Los domingos: por la mañana, cartas; por la tarde, cartas a mi madre y hermano

Putas
Mis amigos solían ir en Huelva, en Sevilla, en Madrid, a las casas de putas. La vida de Sevilla tenía en su diario ese nocturno. Yo no sentía la menor emoción por aquellas muchachas más o menos jóvenes, rubias o morenas, que me besaban y me preguntaban cuándo iría a verlas. Porque yo estaba fascinado por unos ojos verdes de la hermana de un amigo, el brazo mate de la tiple italiana, la ecuyere del circo. Todo lo imposible o lo improbable.
Caí algunas veces por no ser menos ante ellas y ello, ante ellos con ellas y ellas con ellos. Yo pensaba y creía que todas aquellas muchachas tenían una sensibilidad secreta que nadie había tocado.
Y si, por acompañar a mis amigos, iba, buscaba la muchacha más triste, más delicada y hablaba con ella de su casa, de su pueblo, de su vida. Algunas me dieron, en la sombra, un beso amigo, cariñoso, desinteresado.
(…) Lo escabroso (y ciertos amores) aún anteriores a 1916, lo escribiré pero no lo publicaré ahora sino póstumamente. Respeto a Zenobia.

El místico y los pícaros
Yo no iba a casas de putas, no decía “carajo”, “coño”, palabras gordas, como dicen los “hombres”, no andaba “necesariamente”, con toreros ni cupletistas.
En vista de esto yo estorbaba a los pícaros, yo era, decían, un místico, y decidieron que ellos eran los “hombres” y yo una señorita, una niña, Miss Poesía, etc. Y para ponerse ellos en su sitio, lo intentaron todo, caricatura soez, copla baja, para echarme abajo lo mío.
Les di ejemplo de dignidad y se reían. Por eso Salinas, Guillén, (Lorca), Alberti y —¡ay!— Bergamín se volvieron y volvieron a los otros contra mí.
Los más hipócritas de ellos decidieron que yo era un puritano, peor todavía que un místico. La cuestión era, como en el nazismo, justificar su conveniencia; y decidieron que la picaresca era más española. Y todos juntos ya, se pasaron, lugar de su vocación y su destino, a la picaresca.
Ellos querían vitorear. En realidad estaban haciendo conmigo una farsa de solución. Yo representaba “el espíritu”, decían, y claro, conmigo no se podía contar para “ciertas cosas” con que ellos necesitaban contar y recontar.

El martirio de escribir
30 años de mis 45 los he pasado en el martirio de escribir, con la voluptuosa exactitud que en cada edad me ha exijido mi más o menos activa conciencia, mis sentimientos, fantasías y pensamientos —como si no hubiera sido bastante y más, para mí, el egoísmo de poseerlos plenamente, y como si la poesía escrita le importase a alguien.

La vida. Vivir
Es frecuente que los que escriben sobre mí, digo, contra mí, me echen en cara que no he vivido. Recuerdo las líneas de Stendhal en Roma: “Un día hermoso he visto la puesta de sol desde San Pedro”, etc. Pues cosas así son las que yo hago a diario: amo a una mujer, salgo a la naturaleza, campo, mar, jardín, plaza, ando por las calles, leo, veo pinturas, oigo música, viajo lo que puedo y sé que puedo estar solo cuando quiero. No voy a cafés, toros o prostitutas no por (…), sino porque no me gustan. Si X prefiere el café a la música, yo prefiero el (…) a la casa de putas. ¿Esa es la vida?
Se dice que X ha vivido. Conozco su vida. Se levanta, no se lava, desayuna, se va a dar un paseo camino de su clase, se va al café (tres horas), una puta, cenar y dormir, no se lava.
Estoy contento del trabajo de mi vida
Estoy contento del trabajo de mi vida y creo que, al fin, conmigo, tiene España un poeta completo que puede unir a los universales. A ver, ahora, cuántos siglos pasarán antes de que venga otro español a ponerse a mi lado. Esto no es orgullo. Es gozo. No soy yo quien me jacto por mí; sino yo que he castigado, sacrificado, exaltado, al otro yo que ha realizado tal obra.
Y, ahora, muerte, ven por mis huesos. Ahora, siglos, venid contra mi Poesía.

Juan Ramón JImenez

Fotografía: Ex-amor, poema manuscrito de Juan Ramón JImenez


lunes, 10 de marzo de 2014

Miguel Ángel Buonarroti


Miguel Ángel Buonarroti,  falleció en Roma el 18 de febrero de 1564, hace ahora 450 años, en recuerdo de esta fecha se están celebrando en esta ciudad muestras y homenajes al gran artista.

Fotografía: Retrato de Miguel Ángel Buonarroti, por Jacopino del Conte 1535