La echadora de la buena ventura 1630
El Museo del Prado reúne estos días (23 de febrero-12 de junio 2016) una exposición temporal de Georges de La Tour.
Treinta y una pinturas sobre las poco más de cuarenta que se conocen con certeza de su mano. La exposición, organizada cronológicamente, permite contemplar la evolución de su estilo, el avance sutil de su técnica, los temas que le interesaron: rudos representantes de la sociedad de su tiempo, músicos ciegos que mendigan su sustento, pobres y enfermos campesinos, apóstoles, y santos de aspecto plebeyo.
Realizó escenas diurnas y otras nocturnas que trató obviamente de diferente manera. En las primeras, ostenta una luz clara y fría; con precisión despiadada, registra con la punta del pincel, arrugas y harapos, tanto como bellos y ricos tejidos, cristales y joyas. En las escenas nocturnas, el ambiente es de una gran austeridad, casi siempre iluminadas por tan solo una vela; colores limitados a pardos y bermellón.
En su pintura se aprecia, sin duda, la influencia directa o indirecta de Caravaggio (no se sabe con exactitud si viajó a Italia), tanto en el tratamiento realista de sus humildes personajes, como en el uso de la luz.
El recién nacido 1648.

