Mandela, alentaba la tolerancia y mantenía la dignidad del ser humano por encima de todo en el camino de reconciliación y de paz, sin agresividad ni violencia.
Puedo imaginar sin dificultad, a nuestros hipócritas políticos, sujentando con una mano la lista de elogios sobre Mandela preparada para la ocasión por la secretaria de turno, y con la otra, sostener y no enmendar la orden de instalación y mantenimiento de la valla de las concertinas en Melilla contra el hambre y la desesperación de seres humanos desfavorecidos que intentan salvarla para buscar una vida mejor.
Si el hombre pudiera decir lo que ama,
Si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
Como una nube en la luz;
Si como muros que se derrumban,
Para saludar la verdad erguida en medio,
Pudiera derrumbar su cuerpo, dejando sólo la verdad de su amor,
La verdad de si mismo,
Que no se llama gloria, fortuna o ambición,
Sino amor o deseo,
Yo sería aquel que imaginaba;
Aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
Proclama ante los hombres la verdad ignorada,
La verdad de su amor verdadero (...)
Luis Cernuda
Fotografía: composición, Bbb. Material cortante, del que están fabricadas las vallas de Melilla.
