viernes, 30 de septiembre de 2011

inventando otra vida



Inventando otra vida.

Adosada a la ventana de su habitación tiene la mesa abarrotada de libros, mapas, y guias turísticas; después de vagar sin rumbo unos meses,  optó por seguir una ruta segura, la de Marco Polo; Venecia, Constantinopla, Trebisonda, Tabriz, Ormuz, Kashgar, Ganzho, Pekin. Desde allí, como él, navegaría hacia el Sur, y atravesando el estrecho de Malaca y el Golfo de Bengala llegaría a la India y quedarse allí para siempre...

Ya han pasado dos años desde aquella terrible noche en que le despertaron para comunicarle la trágica muerte de su hijo, una muerte barata y estúpida, el precio robado de una cámara de fotos; lo encontraron muerto, tirado en una cuneta pocos km antes de una de esas ciudades perdidas del mundo que a él le apasionaba fotografiar.

Entre viaje y viaje, tardaban mucho en verlo. Se habían acostumbrado a sus prolongadas ausencias, pero sus cartas llegaban regularmente, prolijas en detalles y anécdotas, acompañadas de postales y fotos que siempre dirigía a su abuela.

La absurda realidad de su muerte, alimentó en su padre la idea de un error, de una pesadilla, y que algún día apareciera de nuevo. Mientras llegó su última carta, carta póstuma, dirigida como siempre a su abuela, a la que habían sido incapaces de comunicarle la muerte del nieto.

Con la ayuda del ordenador y del Libro de las Maravillas de Marco Polo, su padre continuó sus viajes, la vida de su hijo trotando cámara al hombro por esos mundos, viviendo sus viajes apasionadamente y enviándole regularmente a la abuela  cartas llenas de anécdotas, paisajes y gentes de su incesante trotar.

Dos años ya, viajando con su hijo, en su espíritu, en su recuerdo...


pfp



Fotografía: obra de Jannis Kounellis
http://www.inmaterial.com/jjimenez/Kounellis.htm
                  

10 comentarios:

Anónimo dijo...

nice one!!

Sneyder dijo...

Ante la realidad de una muerte tan absurda, creo dentro de el su propia historia alimentándola con los recuerdos de su hijo, viajando con la imaginación …una vida que intentaba continuar ficticiamente y apartad así su dolor…
Hay personas que sobreviven al dolor de la misma manera que el de tu historia.

Un abrazo

Barbebleue dijo...

es imposible vivir por otros, ni queriendo...

tristes relatos los suyos, pfp

GLÒRIA dijo...

Cuando uno ha enloquecido por la muerte de otro tal vez quiera ser él. Un relato bello, conciso y sugerente, Pilar.

pilar dijo...

nice to meet you too, Anónimo

vivir por otros no, pero inventarse una vida si, incluso vivirla...La alegría no vende querido Barbazul, de todas formas no era mi intención. El hecho desencadenante es triste desde luego, la muerte de un hijo... pero recordarle activamente para evitar sufrimiento a la abuela,me pareció entrañable y generoso. Como dice Sneyder hay que sobrevivir al dolor, como séa, y...
son "cosas que pasan", de verdad.

Besos a los tres

pilar dijo...

me cruzo con tu correo glorichu, besos para tí también

Antonio Perea dijo...

Es curioso, me has recordado que mi abuela murió diez años después que su hijo -mi padre- sin haber llegado a saber que le había sobrevivido. La familia también urdió para él un viaje imaginario, aunque menos poético y enriquecedor que el que has urdido tú en tu texto. Y sobre todo, nadie previó envío alguno de recuerdos ni cartas que justificaran o mitigaran ante ella tan larga ausencia sin noticias. Recuerdo que ella acabó viviendo la peripecia con cierta frustración. Gracias Pilar, muy bonita entrada.

Barbebleue dijo...

... la demencia como reacción (protectora) ante el sufrimiento extremo, el mayor, el más potente: perder a un hijo.

Todo cobra sentido ahora, pero el ser ya no es, tan solo está.

Esdedesear dijo...

Pilar, como relato está muy bien, si es real "respetos al máximo, jeje" es demencial. Una huída prolongada y dolorosa de la realidad, injustificada. Desgarradora es la no aceptación de un hecho doloroso, mucho más que la muerte, no me gustaría verme en esos viajes mortaja por muy bellos paisajes que fotografiase. Un abrazo grande.

pilar dijo...

Barbazul, se existe mientras se nos recuerda, mientras recordamos...

Antonio, me has dejado perpleja, mi historia está basada en hechos reales y yo desde luego puedo comprender esa manera de actuar, quien sabe si en esas circunstancias yo hubiera hecho algo similar...

Conchita a mí no me importaría que me llevaran de viaje en viaje, en una memoria ficticia...
de-mente? quizá pero no tiene porqué ser demencial...