jueves, 17 de junio de 2010

pikovaia Dama



Hermann:
¡No tengáis miedo¡

¡Por el amor de Dios, no tengáis miedo¡

¡No voy haceros ningún daño¡

He venido a suplicaros

que me concedáis

una merced.

(La condesa sigue mirándole inexpresivamente.)

¡Podéis hacer la felicidad de toda una vida¡

¡Y no os costará nada¡

Vos conocéis tres cartas...

(La condesa se yergue.)

¿Para quién guardáis vuestro secreto?

(Hermann se arrodilla.)

Si alguna vez habéis conocido el amor,

si recordáis el ardor y la exaltación de la juventud,

si habéis sonreído alguna vez ante la ternura

de un niño, si acaso palpita un corazon

en vuestro pecho, ¡os suplico,

por los sentimientos de esposa, amante y madre,

por lo más sagrado del mundo,

que me reveléis el secreto¡

¿Para qué os puede servir?

¿quizá va unido a un terrible pecado?

¿a la pérdida de vuestra salvación?

¿a un pacto diabólico? Pensadlo bien.

Sois vieja, no os queda mucha vida

y yo estoy dispuesto a cargar sobre mis espaldas

vuestro pecado. ¡Confiad en mí¡ ¡Hablad¡

(La condesa se yergue totalmente y mira a Hermann con mirada amenazadora)

¡Vieja bruja¡ ¡Os obligaré a responder¡

(Hermann saca su pistola. La condesa sacude la cabeza, levanta los brazos para protegerse y cae muerta.)

¡Basta de niñerías¡

¿queréis decirme las tres cartas? ¿Sí o no?

Está muerta. Se cumplió la predicción

y no conozco el secreto...

(Se queda petrificado.)

¡Muerta¡ ¡Muerta¡ ¡y no conozco su secreto¡

Pikovaia Dama (La Dama de Picas)

Ópera de Piotr I. Txaikovski

Libreto de Modest I. Txaikovski, basado en la obra de Alexandre S. Puskin



Fotografía: obra de Sigmar Polke. La peluca. Acrílico sobre tela de poliester. 290x290 cm. Colección Raschdorf, Dusseldorf. (clikar para ver en detalle)

4 comentarios:

kundry dijo...

La condesa empezó a desnudarse ante el espejo. Le quitaron la cofia adornada con roas; la despojaron de la peluca empolvada, dejando al descubierto su cabello blanco y muy corto. Los alfileres llovían a su alrededor. El vestido amarillo con bordados en plata cayó a sus pies hinchados. Hermann fue testigo de los repugnantes secretos de su vestimenta; por fin la condesa quedó vestida con un camisón y gorro de dormir: con este atuendo, más propio de la vejez, parecía menos horrible y espantosa.
(De "La dama de pique" de Alexandr S. Pushkin)

pilar dijo...

gracias Kundry, muy oportuno este pequeño fragmento del gran escritor.
nos vemos mañana, un abrazo

GLÒRIA dijo...

Pilar y Kundry:
Disfrutad del espectáculo que espero sea un éxito. El día 28 tengo silla alquilada para verlo y ya estoy afinando los oídos.
Besos para ambos.

okupa dijo...

¡Qué disfrutéis esta tarde !

Los proletarios os proponemos una cerveza previa en el GLACIAR de la plaza real. Me pace que tienen Murphys, así que perfecto. Si no una Estrella.

petons i fins després!