sábado, 21 de diciembre de 2013

Max Ernst - Dorothea Tanning

Max Ernst

Los artistas siempre han tratado de influenciar en sus biografías, Max Ernst fue más lejos. El mismo reunió los elementos de la suya y publicó una antología bajo el título de Escrituras. También produjo el relato de sus descubrimientos, (como dos revelaciones); "Mas allá de la pintura", donde relata la invención de los  procedimientos que introdujo en el surrealismo, frotagge: técnica en la que utiliza el sombreado a lápiz para transferir al papel  al lienzo, o a la superficie de un objeto, y el grattage en la que se raspan o graban los pigmentos ya secos sobre un lienzo o tabla de madera.



Birthday, Dorothea Tanning


En 1937 la joven Dorothea Tanning, nacida en Galesburg (Illinois) en 1912 y formada en el Instituto de Arte de Chicago, vivió un acontecimiento que tuvo una importancia radical en su vida: la visita a la mítica exposición del Museo de Arte Moderno de Nueva York, Arte fantástico, dadá y surrealista; le causó un impacto tal que decidió trasladarse a París después de haber conseguido cartas de presentación para destacados miembros de las vanguardias artísticas.
Tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial, de regreso a Nueva York, empezó a trabajar con el marchante y amigo de los surrealistas Julian Levy, en cuya conocida galería expuso algunas de sus obras que ya empezaban a adoptar esas formas surrealizantes que caracterizarían su carrera posterior. De hecho, en 1942 pintó uno de sus cuadros más conocidos, Cumpleaños, un curioso autorretrato en el cual, vestida con un atuendo teatral que deja parte de su cuerpo al descubierto, aparece en un espacio de ensueño; puertas que se abren al infinito y acurrucado a sus pies, un animal con significaciones teosóficas nos recuerda el interés de la artista por lo inasible: "Mis sueños", escribía años después, "surgen de objetos que no tienen equivalentes en el diccionario". Se trataba de su segundo o tercer cuadro bajo la influencia del surrealismo, y se expondría en la muestra de mujeres en la galería de la marchante y coleccionista de arte Peggy Guggenheim, Art of this Century.
Ese mismo año, Max Ernst, al que había buscado en vano en París, visitaba a Tanning en su estudio y se quedaba fascinado frente a Cumpleaños,  poco más tarde contraen matrimonio, hasta 1976, fecha en la que murió Ernst.
Nacida en un ambiente puritano, cultivó su fantasía desde niña, luchó contra lo claustrofóbico a través de lecturas de autores como Oscar Wilde, Lewis Carroll o Hans Christian Andersen. Esa pasión por la literatura le lleva en la última etapa de su vida a compaginar la pintura con la poesía, publicando poco antes de morir Comming of that.

                                                              Max Ernst y Dorothea Tanning

"Una pintura es un hecho inseparable de la biografía del artista. La pintura en sí es un momento clave en la mixtura adulterada de su vida, ya entendamos por "momento" los minutos reales que llevan manchar el lienzo, ya sea la totalidad de la duración de un lúcido drama realizado en el lenguaje de signos. El acto de pintar se impregna de la misma sustancia metafísica que la existencia del artista . La nueva pintura ha roto toda distinción entre el arte y la vida".

Harold Rosenberg, 1952 





3 comentarios:

gloria abras pou dijo...

Fascinante "Cumpleaños" que ya tenía olvidado y tú me has hecho recordar.
Gracias, Pilar. Y besos.

Barbebleue dijo...

Mujer saludando a los árboles

Lo normal es que nadie
se dé cuenta al principio.
Me ha dado por maravillarme
de los árboles del parque.
Algo puedo deciros:
son hermosos
y lo saben.
También están exhaustos,
cientos de años
atascados en el mismo lugar:
hermosos paralíticos.
Cuando estoy a sus pies
sienten que los observo,
miran cómo agito mi necia
mano, y envidian la alegría
de ser un blanco móvil.

Los ociosos que pueblan los bancos
empiezan a fijarse.
«Hay gente para todo…»,
se oye decir.
Muchos tienen los ojos
perdidos en el suelo,
como si de verdad no hubiera nada
que mirar, hasta que
ahí va esa mujer
saludando a las ramas
de estos viejos árboles. Alzad
la frente, amigos, mirad arriba,
puede que veáis más
de lo que nunca os pareció posible,
justo ahí donde algo
la saluda tal vez para decirle
que ha visto lo maravilloso.

Dorothea Tanning

pfp dijo...

fascinante ese vestido hecho de ramas y verdes!, precioso ese poema de la Tanning, declaración de amor a la naturaleza.

Gloriá, barbazul, dos abrazos