miércoles, 12 de enero de 2011

un arma cargada de futuro



GABRIEL CELAYA, Hernani, Guipuzcua, 18 de marzo de 1911/ Madrid, 18 de abril de 1991



La poesía es una arma cargada de futuro



Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
más se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmado,
como un pulso que golpea las tinieblas,
cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo, piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día, como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan
decir que somos quien somos, nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.



Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.

Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren

y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la Tierra son actos.
Gabriel Celaya, poeta




Fotografía: obra de Eduardo Chillida "Sin título", tinta sobre papel. 79 x 64,5. 1985






12 comentarios:

Joaquín Jesús dijo...

Este poema siempre me recuerda al entrañable Paco Ibáñez.

Un saludo.

alfredo dijo...

Celaya me escuece y a veces sangro,
pero entre nosotros me quedo con el futuro que me abre la Obra de Chillida.

Besos

maac dijo...

Me encanta esta contradicción de Celaya. Porque, no sé si todas, pero muchas de sus poesías sí eran un fruto casi perfecto, perfecto me parecería excesivo. Y la adornaba, claro que la adornaba, diga lo que diga.
Es fruto de una época y algunas cosas hoy chirrian, pero también hoy se echa en falta algo del espíritu de esa época.
Al igual que a Joaquín Jesús, como creo que nos debe pasar a casi todos los que tenemos cierta edad, me recuerda a Paco Ibáñez.

okupa dijo...

a mi no me gusta esta poesía, como no me gusta casi nada la poesía "social", pero me quedo con aquello de "tomar partido hasta mancharse".

Eso no se pasa de moda nunca

pilar dijo...

Joaquín-Jesús, es verdad, este poema más que recitar, se canta solo gracias a Paco Ibañez...

alfredo, ¿a que le va bien Chillida a este poema? contundente, pero con esos dos ojos de luz que iluminan y alivian los golpes y las heridas...

maac, a mi por imperfecto este poema me parece un fruto imperecedero ¿no crees?

pilar dijo...

está bien okupa, aunque te quedas con una estrofa bien social, por lo que implica ?¡

maac dijo...

Pilar, confío en que en el futuro si tiene que haber armas cargadas sean como las de Celaya, pero me temo que va a ser que no.

GLÒRIA dijo...

Una poesía cargada de memoria y, por supuesto, en la voz de Paco ibáñez, aquel crito cantado: Me ensancho me ensancho...
No había caído en que el Chillida son dos ojos pero es un artista que, siéndome distante, miro con gran respeto.
Un beso y gracias, Pilar.

pilar dijo...

es verdad maac, yo tampoco ando muy sobrada de esperanza, pero aprovechando el aniversario centenario de Celaya, está bien comprobar que la poesía todavía es una "arma cargada de futuro".
Glorichu, guapetona, yo no sé si son dos ojos lo que quiso representar Chillida, o son dos chorros de luz que van inundando el papel... pero veo algo positivo y esperanzado en esa contundencia...

Josefina dijo...

Un día, hace tiempo, me hablaste de Chillida, me explicaste muchas cosas y me entusiasmó.
Hoy quiero ver esperanza en esos ojos de luz, pero no estoy segura.
El poema, rotundo, muy duro.
"Cantando más allá de mis penas personales, me ensancho".
Dos besos, Pilar, con la luz de esos dos ojos.
Plagiando a Glòria...

Barbebleue dijo...

yo, como el okupa...
al igual que con Paco Ibañez, me resulta coyuntural.

pilar dijo...

Josefina, recuerdo esa conversación

Barbazul, lo coyuntural a veces trasciende incluso se convierte en trascendente... quizá solo pienso en la pequeña historia personal de algunos