martes, 13 de octubre de 2009

Dorian Gray y el retrato de Lulú

Tuvieron muchas cosas en común Dorian Gray y Lulú, jóvenes vidas ambas, caprichosas, disolutas, hábitos crepusculares, bellezas envueltas en lujo, en brillantes colores, los dos acumularon pasiones amorosas, infidelidades, crímenes... personajes amados, deseados, destructores y autodestructivos, poderosos y vulnerables...

Los dos son retratados en su juventud por un brillante pintor, que plasma su belleza, su juventud su inocencia... los dos, al pasar del tiempo que todo lo altera, quedaron aterrados frente a sus respectivos retratos.

Dorian que conserva impoluta su belleza y juventud queda aterrado al contemplar en su retrato pintado, los estragos del tiempo, sus pecados, sus crímenes, su vida sin freno, los estigmas de las malignas pasiones que han sido su vida, hasta la sangre salpica sus pies...

Lulú queda también aterrada cuando, al pasar del tiempo asume el declive, el desastre, el terrible destino de su vida. El retrato de su ya lejana juventud la contempla, su exquisita belleza de antaño, la alegría, la inocencia de su mirada...

A los dos personajes, les espera un final trágico, sangriento, Dorian apuñala su monstruoso retrato y con ello causa su propia muerte en un grito terrible. Lulú apuñalada también, muere a manos de un asesino, entre gritos de horror.



Lulú. ópera música y libreto por Alban Berg
El retrato de Dorian Gray por Oscar Wilde



Fotografía: obra de Odilon Redon

4 comentarios:

Esdedesear dijo...

¡Qué fuerte atracción por la juventud y la imagen! ¡Qué misterio! Me moriré sin saber por qué importa tanto! No he conocido a nadie que fuera feliz exclusivamente por ello, quizás tenga el atractivo del fetiche del poder. Pero al final solo el fetiche, ya no son los tiempos adecuados para el poder por el poder. ¿O si? En todo caso, ya me importa un rábano.
La ópera, no me gustó, es escaso mi entendimiento. El libro, por supuesto. Y la peli. Un abrazo.
La foto me recuerda a La Metamorfosis ¿?

Barbebleue dijo...

Seguramente ambos compartieron también un Castillo (interior) como
Kékszakállú.

GLÒRIA dijo...

Puedo hablar algo de Dorian Gray y no cerraré el año sin dedicarle algo a Oscar Wilde por quien siento una debilidad confesa. En cuanto a lulu, poco puedo decir. Leer el libro de Wedekind, que te parece? Escuchar su versión atonal creada por Alban berg me tira un poco para atrás.
Un post lleno de sugerencias de las que mi cabeza toma nota.
Lo de Odilon tiene tanto de artístico como de siniestro.
¡Cómo eres Pilar! La caja de Pandora al lado de tu imaginación, conduce al tedio.
Besos con patas de araña? Ni hablar!
Digamos besos de la segunda escuela vienesa, es decir, atonales.

pilar dijo...

querida Conchita, decía Rimbaud, que las invenciones de lo desconocido exigían nuevas formas, eso es lo que yo creo ocurre con Lulú, incluso con D.Gray, no interpreto yo que sea una simple exaltación de la juventud o un drama por su pérdida, creo que va más alla de esas circunstancias vitales... son los conflictos interiores los que importan más que los hechos concretos que narran... no obstante la perdida de la juventud, la perdida de las "posibilidades" (que an bien explicas en tú blog)marcan un no retorno más duro de asumir que la simple pérdida de la belleza, de la juventud en definitiva...
El libro de O.Wilde es una maravilla, y Lulú otra, quizá es necesaria una previa inmersión en el libreto, en el tipo de música, antes de acudir al teatro y disfrutar de ella, no te lo niego, pero si tienes ocasión no dudes en darle una segunda oportunidad.
Odilon es punto y aparte en "Notas así mismo" escribió:"El sentido del misterio es una cuestión que siempre está inmersa en el equívoco, en un doble o triple aspecto, e incide en aspectos y formas que nacen o nacerán según el estado mental del observador".

estos dos querido Barbazul, tienen toda la pinta de haber tenido castillo, lo que no sé es si el castillo acabó convirtiéndose en un "horrible adosado"

Glorichu, como te agradezco que el beso no tenga patas... esperaré tu entrada sobre Wilde, no tendrá desperdicio seguro...

Besos a los tres, (sin patas también)