miércoles, 1 de junio de 2011

El arte libre de Goya




En 1819, a los setenta y tres años de edad, Goya compra una quinta en las afueras de Madrid con el fin de recluirse, sordo y decepcionado, quizá con el fin de distanciarse de un ambiente político inestable que contrariaba sus creencias liberales y apartarse a un tiempo -vivía entonces con Leocadia, su joven amante, y con la hija de ambos- de las convenciones sociales. Para decorar los muros de los salones principales de la casa , el pintor aragonés realizó una serie de amables paisajes campestres cuya existencia, según recientes investigaciones radiográficas, se adivina bajo las imágenes actuales. Las Pinturas negras, que ahora contemplamos fueron pintadas sobre luminosos y líricos paisajes habiendo transformado el pintor tan amable compañía, abruptamente, en un espacio de terror y de pesadilla, cabiendo preguntarse qué circunstancia obligó a Goya a modificar la composición inicial. Lo cierto es que precisamente en el año 1820, cuando se supone Goya comenzó la decoración de la Quinta del Sordo, acontece la sublevación del general Riego, promotor de una recobrada libertad. El regreso al feroz absolutismo, así como la grave enfermedad que sufrió el pintor en aquella época provocó probablemente un grave traumatismo en el espíritu del pintor. [...]




Las pinturas fueron realizadas directamente sobre el muro mediante una técnica que alterna la levedad con la densidad: grandes empastes y pinceladas muy cargadas de materia se superponen sobre bases generalmente sombrías que velan las primeras pinturas de paisajes. Todo ello realizado con una extrema economía de medios, dentro de una gama de colores limitada a los negros, blancos amarillentos, rojos o pardos, con alguna intervención de ocre y de azul.


El conjunto de pinturas de la Quinta del sordo constituye sin duda el más sobrecogedor del arte español, siendo también uno de los ejemplos de expresividad más significativos y extremosos de la historia del arte, anticipándose de forma magistral a conceptos expresivos que solamente en nuestros siglo tendrán verdadera ejemplificación. Son además, uno de los pocos ejemplos, quizá el único hasta el advenimiento del siglo XX, de una pintura hecha para sí mismo y no para los demás. Fueron realizadas por el pintor para el pintor, para vivir rodeado de ellas, y no para ser mostradas y comunicarse con ellas. Es precisamente su carácter especialísimo de inutilidad social, egoísta y personal, lo que les confiere su aura de autenticidad liberatriz; fueron -y lo continúan siendo- libertarias ya que no habían sido condicionadas por el juicio ajeno, ni destinadas a ser juzgadas, admiradas y comprendidas. Constituyen una isla aparte en la historia del arte: no concuerdan si quiera con el arte por el arte, sino con el arte para sí mismo. No fueron destinadas más que a su propio destino.








Texto: Antonio Saura. Fijeza, El perro de Goya. Galaxia Gutenberg. Barcelona 1999






Fotografía: “Duelo a garrotazos” una de las pinturas negras realizadas por Goya para decorar las salas principales de la Quinta del sordo, donde vivió, desde 1819 hasta 1824. La sala superior era donde estaba colocada la obra, compartiendo la pared con las Parcas.



8 comentarios:

anonimo dijo...

¿ Se ha pensado en indagar en qué influencia, en estas pinturas pudo haber tenido su joven mujer ?
La verdad es que no entiendo el porqué una pintura así en le salón de su casa de un duelo se supone que a muerte entre dos hombres. Es que también Goya debía de ser un tío muy especial. ¿No? Cuando pinta los fusilamientos del 3 de mayo de 1808, está pintando la historia, la represión Napoleónica post-revolución francesa. Nos enseña, por extensión, que la revolución de 19 años antes debió de ser extremadamente cruel; nos lo enseña por la imagen. Nos enseña también lo que es la represión de los colonizadores, de todos los colonizadores ante la resistencia, si la hubiera de los colonizados. Nos enseña el miedo de los que van a morir y su valentía en la muerte y en lo que podemos adivinar de una lucha desigual, en inferioridad, contra el opresor; pero nos enseña también que le gustaba el lado oscuro de las cosas, lo mortuorio y tétrico, lo violento y crepuscular, lo sombrío. Sólo de esa manera, pienso, se puede entender, esas pinturas terribles- le gusta lo terrible y a su mujer más que probablemente o ella le hubiera suavizado en su gusto. Goya debía de ser, también, un tipo raro con pulsiones extrañas, no está de más decirlo. Yo no pondría un cuadro de esos en mi sala nunca. No lo podría soportar. ¿ Qué es lo que a él le estimulaba de ellos ?

anonimo dijo...

Se me olvidó hablar de la libertad en la forma, en el estilo personalísimo de Goya que es lo que me gusta en él, lo que gusta a tanta gente. Y quizás de alguna limitación suya como dibujante-pintor. Los retratos de algunos nobles que él pintó parecen feos, me lo parecen a mí, en todo caso; y no se entiende bien como esos nobles los aceptaban ,por compromiso probablemente. Yo creo que además de genio y de libertad de estilo y de forma, tenía un defecto en su sistema de representación pictórico que le hacía deformar lo que pintaba. Ha habido otra gente, el inglés John Berger, por ejemplo, que han dicho que Goya mostraba como los sordos veían el mundo, pero yo creo que es bastante más que la sordera la que está hablando en Goya. Me recuerdo de un libro de texto de Historia en el liceo donde yo estudiaba en Francia, adolescente, en que ante un cuadro de la corte pintado por Goya, los autores del libro sacaban la triste conclusión de la decadencia visible, según ellos, vista y pintada por el aragonés , de la monarquía española. No tengo nada que objetar a esa interpretación si por parte de los franceses se me acepta la criminalidad marcada ; el carácter criminal, muchísimo más que social o liberador, de la revolución francesa y de su producto inmediato más definitorio de ella: el imperio, deducible igualmente de los cuadros de los fusilamientos por los franceses post-revolucionarios, vistos y pintados por el mismo autor. La revolución del 89 no sólo mata sin freno todo lo que cae bajo su impronta si no que además conduce inexorablemente a un imperio, tiene voluntad y formas imperiales y esa es su verdadera forma, no la republicana. ¿Aunque qué es exactamente lo que Goya ve y deforma y dice y niega en sus cuadros?

Esdedesear dijo...

Es muy impresionante lo de Goya, supongo que los profesionales teneis un filón de disfrute con él. Solo por estudiarlo me gustaría pertenecer a ese grupo. Gracias Pilar, un abrazo.

okupa dijo...

Gracias por estas cosas que cuelgas. Por la mañana siempre me lo miro.

petons

pilar dijo...

Gracias anonimo por tus comentarios.

la contradicción en la obra y en la vida de Goya es más que evidente,bien por la fuerte personalidad del artísta, y por los condicionamientos sociales y las exigencias estéticas de la época. Lo delicado y lo brutal aparecen en su obra y de esas dos características opuestas surge la belleza excepcional de toda su obra.

Conchita puedes acceder a ese filón cuando quieras, tú sin duda tienes mucho adelantado.

Okupa, a tí te quería ver yo, que me tienes muy olvidada.

GLÒRIA dijo...

Goya ha sido para mi uno de los pintores que me ayudó a entrar en el reino de los grandes como atónita espectadora del poder de la pintura.
El feísmo en Goya es bastante característico como puede verse en La familia de Carlos IV donde rey, reina y el mismo Godoy aparecen sin atractivo alguno...sin embargo se supone que el cuadro de la Duqueda de Alba -vestida y de pie- debe mostrar belleza y a mi me parece una señora muy poco favorecida pese al vestido y el tocado. La misma, pero desnuda, por lo menos tiene una bonita figura.
Me ha gustado mucho que hablarás del genial aragonés y de que, como siempre, colocaras un texto tan idóneo, esta vez de Saura.
Gracias, Pilar. En tus salones siempre se aprende.
Besos.

pilar dijo...

querida Gloria para hacer honor a tus palabras te dejo otras escritas por Goya en el prrefacio de los "Caprichos": "La pintura, lo mismo que la poesía escoge en el universo aquello que encuentra más propio a sus fines, reuniendo en un solo personaje fantástico, circunstancias y caracteres que la naturaleza presenta esparcidos entre diversos individuos; y tan solo gracias a esta combinación sabia e ingeniosa, puede el artista alcanzar el título de inventor, dejando de ser un copista servil"

besos Glorichu

Joaquim dijo...

A mi me encantaria tenerlo ahora entre nosotros y que repitiera los cuadros de la Duquesa de Alba y sobretodo la família Real de ahora.
Goya más que el feísmo que obviamente reflejaba, era un crítico severo de la sociedad que lo mantenía, por eso mi interés en saber como pintaría a los Godoyes, duqesas y peleles, por no hablar de esa mina de inspiración crítica que es la familia de JC I.
Sería una experiencia impagable