sábado, 11 de junio de 2011

johanna Schopenhauer




Johanna Schopenhauer (Dánzig, 1766-Jena, 1838), madre del filósofo Arthur Schopenhauer, fue al parecer la primera autora alemana que adoptó la escritura como profesión. Es una de las primeras mujeres que firmaron sus obras con su propio nombre, rechanzándo los seudónimos a los que recurrían otras autoras para hacerse pasar por varones, y escribir con más libertad, puesto que en su época, como es sabido, existían serios prejuicios contra "las escritoras e intelectuales femeninas". Recibió desde niña una esmerada e inusual educación a cargo de un clérigo escocés amigo de su familia, que le enseñó inglés, geografía, astronomía y otras disciplinas afines, poco habituales en la educación de una niña de entonces; con otros preceptores aprendió también lenguas clásicas e historia. Pero sobretodo amó la literatura desde edad temprana: Shakespeare, Voltaire, los clásicos.



Siendo todavía muy joven se casó con el maduro Heinrich Floris Schopenhauer, padre de sus dos hijos Arthur y Adele. Con Arthur mantuvo una dificil relación, tenían continuamente serias disputas, bien por divergencias intelectuales como familiares y sociales, que desencadenaron en una ruptura definitiva al expulsar literalmente a Arthur de su casa, harta de tantas riñas y del dificil temperamento de su hijo. Años más tarde el filósofo se vengará cruelmente de Johanna y del género femenino en el tomo segundo de su obra Parerga y paralipómena, con el malicioso ensayito titulado: "Über die Weiber", "Sobre las mujeres".

Su hija Adele sin embargo, fue su más firme apoyo tras la muerte de su esposo. Junto a éste había conocido la riqueza y buena parte de Europa, posteriormente ya viuda, conoció la escasez, la miseria casi, a causa de un inesperado reves de su fortuna, de la que apenas pudo salvar una pequeña renta.



Fue a consecuencia de la pérdida de sus cuantiosos bienes, cuando inició su carrera como escritora en 1810 con la biografía de un amigo suyo; el erutido Carl Ludwig Fernow, a la que siguieron relatos, misceláneas, libros de viaje y novelas. Disfrutó durante casi dos décadas de reconocimiento público como escritora, y de un relativo éxito de ventas, al que contribuyó Goethe, -viejo amigo suyo- con sus elogios.


Sus últimos años, estuvieron marcados por la enfermedad y por graves apuros económicos, la lucha que sostuvo con sus editores fue de antología, pero aún mantuvo fuerzas para iniciar la redacción de sus memorias, confiando que éstas le devolvieran parte de la pasada fama a la que se aferraba, pero ya fue tarde, en abril de 1838 sufrió un colapso nervioso múltiple que le provocó la muerte. Desde su ruptura nunca volvió a verse con su hijo Arthur, solo próxima ya a la muerte se intercambiaron alguna carta ocasional.



Fotografía: La lectora, obra de Jean-Honoré Fragonard 1732– 1806



10 comentarios:

anonimo dijo...

Como Dalí que no existía , según él mismo, más que a través de Gala, es interesante ver a Arturo bajo el prisma de su madre ¿o estamos viendo exclusivamente a su madre sin ver nada de Arturo ? ¿ Quién es el reflejo del otro ?

Esdedesear dijo...

Me encanta el cuadro, el colorido y la figura.
En su momento fué muy interesante para mi leer la correspondiencia entre madre e hijo. Me hizo comprender que un pensador admirado puede ser un repelente con su propia madre. Creo que envidiaba (osada opinión por mi parte) la buena amistad que le unía a Goethe y su propio éxito social. Gracias Pilar, un abrazo.

anonimo dijo...

Los que hemos tenido pésimas madres entendemos mejor a Arturo Scho penhauer que a su mamá. Por mucho éxito social y amistades literarias que se tengan, se puede ser muy mala madre, tan mala madre que al hijo no lo queda otra opción que dedicarse al inútil trabajo de pensar - para entender esa relación mala que no comprende, sin sentido- ese oficio en el que ni se vive, ni se llega a ninguna claridad, ni se aprende, ni se es sabio, ni se deja vivir a los lectores, esos ladrones de sensaciones y trucos ajenos, y en donde las palabras no son las servidoras que parecen ser, si no que terminan doblegándote; se sucumbe ante la fiera independencia de la letra. El escritor no escribe, es escrito, el filósofo cree pensar pero es pensado; son las palabras las que vencen y no son dominadas, circularmente.

anonimo dijo...

Por otra parte no he leído nunca a Schopenhauer, sólo si tuviera textos cortos y al grano, lo haría; así que espero que no se me acuse de nada, ni siquiera de nihilismo; porque decir verdades no es amar lo vacío; que es mentir para alcanzar poder.

pilar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
pilar dijo...

gluppppsss¡¡¡

supongo que las relaciones inmpetuosas de los Schopenhauers habrán sido motivo de más de un estudio psicológico,...

Conchita me alegra que te guste el Fragonard, lo elegí por la ternura, por esa atención de la niña leyendo... otro abrazo para tí

anonimo, por si quieres leer algo positivo de Schopenhauer,te recomiendo "El arte de ser feliz",un tratadito de 50 reglas cortas y concisas. Aunque, bien pensando, ¿cómo se puede confiar en las recomendaciones de un pesimista radical?

saludos

GLÒRIA dijo...

¿Quién sabe cuánto se parecían madre e hijo?
De Schopenhauer sólo he leído aforismos que ahora mismo ni puedo recordar pero sé que me resultaron interesantes.
Ni se me había ocurrido que Schopenhauer tuviera mamá. ¡Y qué mamá!
El Fragonard es precioso como casi todo lo de este gran pintor.
Un beso.

Josefina dijo...

Precioso este retrato, hermosa la pintura. Tiene unos colores tan cálidos que invita a ser feliz contemplándola.

Me dan ganas de leer a Johanna Schopenhauer.

Más glupppsss!! Y un beso, Pilar.

aisnet dijo...

Desde este filosofo de dificil nombre he llegado a tu blog y me ha encantado .
Os copio un texto de Scho..: Nos alegra con esta perla en su libro Respuestas filosóficas en el capítulo dedicado a Pensamientos respecto al intelecto en general y en todas sus relaciones: “El deseo de conocer dirigido a lo general se llama Wissbergier (deseo de saber); a lo aislado, curiosidad. Los muchachos demuestran lo primero; las niñas lo segundo, pero en un grado estupendo, y a menudo con una ingenuidad repugnante. Ya en esto se ve la propia inclinación del género femenino por el detalle y su insensibilidad por lo general”.
Como sabeis su padre se suicido, no se si esto es de mal padre . tambien se que el primer editor que le publico fue el de su madre . Yo después de lo visto apuesto por Johanna. Gracias Pilar .

pfp dijo...

bienvenida, aisnet, la misoginia de Schopenhauer no era rara entre los intelectuales de la época,
y, todavía colea, sino fuera así el perfil de tus blogs no sería necesario, ¿no crees?... también pienso yo que Johanna fue una mujer memorable...

un abrazo