martes, 12 de enero de 2010

Rohmer, Éric



El cineasta francés Éric Rohmer, que acaba de fallecer a los 89 años en París , logró tres cosas que sólo están al alcance de los realmente grandes: sobrevivir a las vanguardias, estar a la altura de su propia leyenda y contar una y otra vez la misma historia y conseguir que no se acabe nunca.

"Ver una película de Rohmer es como contemplar crecer una planta", dice el personaje de Gene Hackman en La noche se mueve, el thriller de Arthur Penn. Es una frase a la vez certera (su cine no se caracteriza precisamente por la acción) pero también injusta. El cine de Rohmer está en realidad lleno de vida y de movimiento: es una variación constante sobre unas pocas notas (el amor, la esperanza y la desesperanza, la lucha por la pequeña y sin embargo enorme existencia cotidiana).

En 50 años de carrera dirigió 24 largometrajes (el primero, El signo del León, en 1959; el último, El romance de Astrea y Celadón, en 2007) y nos ha dejado unas cuantas cumbres del cine mundial como La rodilla de Clara (1970) o El rayo verde (1986). Rodada en 1969, tal vez Mi noche con Maud sea su obra maestra, una de las grandes películas de todos los tiempos que transcurre en una noche helada en Clermont-Ferrand, en el centro de Francia, la misma región de la que procedía. La trama es tan sencilla que resulta casi imposible contar de qué va: un hombre que se debate entre el amor y la atracción hacia dos mujeres. En realidad, trata simplemente de la vida, de sus soledades y dolor, de la búsqueda imposible que puede resultar al final posible del amor.

Le Monde recordaba esta misma tarde una de sus frases más célebres: "Yo no digo, muestro". En eso su cine sí podía parecerse a ver crecer una planta, porque toda la carga del arte recaía al final sobre el espectador.

La carrera cinematográfica de Rohmer empezó sobre el papel, literalmente, en 1957 cuando fue nombrado redactor jefe de la revista Cahiers du cinema, que aglutinó al núcleo duro de la Nouvelle Vague, tal vez el movimiento cinematográfico más importante que haya conocido la Europa de la segunda mitad del siglo XX con realizadores como Jean Luc Godard, François Truffaut o Claude Chabrol. Dejó la revista en 1963.

En los años sesenta comenzó su ciclo de Cuentos Morales, al que luego siguieron Las comedias y proverbios y posteriormente de Las cuatro estaciones. Mientras tanto, siguió haciendo películas fuera de este marco. Algunos de sus filmes son agotadores, mucho más agotadores que ver crecer una planta pero sólo por el puñado de aciertos se merece un hueco entre lo mejor que ha producido la cultura europea en este medio siglo.



Publicado por Joaquin Okupa para pequeño formato lunes, enero 11, 2010

7 comentarios:

pilar dijo...

Joaquin, de momento no te pago ¿eh?pero en cuanto la cocacola me ofrezca insertar publicidad hablamos...

estoy deseando de volver a ver la "rodilla de claire" en su momento me entusiasmó, pero ya ni la recuerdo.

un abrazo

Joaquín okupa dijo...

Como se dice por aquí, "ja en parlarem" de los emolumentos...

dado que soy un fanático de Rhomer, te adjunto este enlace del nuevo diario digital FACTUAL, con un excelente dossier sobre el artista,con vídeos incluidos titulado:

Diez películas imprescindibles para comprender el cine de Éric Rohmer


http://www.factual.es/periodico/diez-peliculas-imprescindibles-para-comprender-el-cine-de-eric-rohmer/?noticia=714

lo que pasa es que es la parte de "pago" y no sé si se abre para quien no es suscriptor. Si no se os abre te lo mando por correo.

un beso.

pilar dijo...

ok mándamelo

GLÒRIA dijo...

Pilar:
He leído con gran interés este precioso post totalmente convencida de que era tuyo y de que era, justamente, el post que yo hubiera querido para mi blog para hablar d'Éric Rohmer. Enhorabuena a tí por publicarlo y a tu corresponsal en Altafulla, Joaquín A y su homenaje a este director que precede y supera, en versión gentil, a Woody Allen por sus trabajos sobre obras corales en el goteo cotidiano.
"Ma nuit chez Maud" que vi en el cine Balmes y de estreno cuemta, Joaquín A., como un hombre (Trintignant) se debate entre el deseo y sus principios de católico practicante. La vida le dará una sorpresa.
También recuerdo bien "Le genou de Claire" y la estupènda "L'amour, l'après-midi". "La marquise d'O" meinteresó menos y reencontre a mi Rohmer, una madrugada insomne de verano, viendo la encatandora "Pauline à la plage".
¡Cuántos recuerdos Joaquín A.! Gracias. Empiezo a entender, si es que era necesario, tu parentesco con Pilita.
Un beso, Pilar y mil gracias. Me habéis pisado el post, como diría un periodista de una noticia que se ha adelantado. Pero habéis pisado fuerte y yo os aplaudo de todo corazón.

pilar dijo...

querida Gloria, (para los que no lo saben), nada sería lo mismo en el "pequeño formato" sin tu colaboración, y sobretodo sin tu amistad, empezando por esta entrada...
por otra parte casi te ruego que hagas tu entrada sobre Rohmer, será; TU entrada sobre Rohmer...

kundry (víctor) dijo...

Ya me extrañaba tu erudición sobre el cine, pero TODO QUEDA EN FAMILIA.
Joaquín, ¡qué alegría reencontrarte!
Nos vemos pronto

okupa (joaquin) dijo...

Victor: ...no te creas lo de la erudición (lo mía), era un corta-pega, pero lo hubiera firmado si hubiese sido capaz de escribirlo...

no vemos, un abrazo.