Mi lista de blogshttps://www.flickr.com/people/microagua/

domingo, 21 de septiembre de 2008

Juana, vuelve a casa

Cuando llego a la habitación al mediodía, me encuentro a Juana todavía en la cama, me recibe sin alegría, sin chispa en los ojos , no me pregunta si he comprado El País, ni me revisa lo que llevo puesto. Estos días me he vestido para ella, le gusta mi ropa, sobre todo una blusa que me compré en Japón... ya me dijo, -los japoneses es que son muy finos Pilar-.
Me acerco a ella y me agarra con casi la misma fuerza en las dos manos, me da la noticia; - me envían a casa el sábado- esa es la fatal decisión que ella ha querido posponer todo lo que ha podido.
Juana no tiene hijos, su marido no está mucho mejor que ella y con la actual situación se le ha puesto al hombre un genio endiablado. Las hermanas sin embargo están contentas, empezaban a estar cansadas de tanta ida y venida. La que peor lo lleva curiosamente, es la viuda, no soporta tener su Panteón, es decir el de su marido abandonado, - las flores secas en los jarrones y las hojas de los árboles que han comenzado a caer invadiéndolo todo- ... un increible desasosiego, pero ya ha encargado flores para el mismo día en que Juana abandone el Hospital. Las otras dos hermanas organizan la vuelta a casa.
El día transcurre tristón, no le animo ni enseñandole la foto de Nadal del que dice ser "fan". Llegan sus hermanas y se organiza una gran discusión, Juana no quiere prescindir del paragüero/perchero de la entrada, ni del mueblecito entredos del pasillo, ni por supuesto de la alfombra del salón que son un obstaculo real para ella y se enfada como nunca la había visto con el tema estrella: no quiere a nadie extraño cuidándole en casa. No, no y no. Pero esta vez de poco le va a valer su terquedad y ella lo sabe.
La tarde ha sido intensa, yo he querido volverme transparente. Cuando se queda sola me llama y me acerco, me agarra de nuevo con fuerza pero no le salen las palabras, a mi tampoco.
Hoy sábado por la mañana he cambiado el turno con mis hermanos no he querido verla marchar.

He prometido ir a verla a su casa, pero tengo miedo, me temo que haya perdido la alegría.



Fotografía: Obra de Kenneth Noland

jueves, 18 de septiembre de 2008

¿el alma humana? ¿donde?


¿en la mirada desvalida de los enfermos, de los ancianos, de los que sufren? yo no la he visto.

¿en las manos de los que necesitan otra donde agarrarse? yo no la he visto.

¿en los oidos de los que esperan una palabra de afecto que nunca llega? yo no la he visto.

¿alguien sabe donde está el alma humana y para que sirve?






Fotografía: obra de Horst Antes

viernes, 12 de septiembre de 2008

Juana y sus hermanas.


Ha sido un día de bochorno insoportable, la dirección mantiene un discretísimo aire acondicionando que no sirve para nada, las ventanas están ligeramente abatidas, los toldos echados, la puerta abierta para ver si corre un poquito el aire. Por la mañana pronto ha llegado la más joven de todas, 79 años, el orgullo de la familia, es maestra, me lo repiten todos los dias el resto de las hermanas que no han tenido tanta suerte y solo han podido dedicarse a la familia y a la casa, le ha dado el dasayuno, y ha estado un ratito para terminar de asearla con un poco de colonia fresca y se marcha al mercado,con ella vive un hijo separado y su nieta. Al medio día llega la hermana viuda, 88 años, la trae un hijo malcarado, supongo que harto del trajín, que ya dura dos meses, desde que a Juana, 86 años le dió un mareo, cayó al suelo y se quedó con medio cuerpo paralizado. La viuda le da de comer, le insiste machaconamente que mucha gente utiliza la mano izquierda pero Juana es tozuda como una mula y no hay manera de convencerla, hablan de los sobrinos de los conocidos del pueblo, de bodas y bautizos de hace 50 años y después se quedan dormidas en una siesta apacible y calurosa. El turno de la merienda y la cena lo cubre la hermana de 82, muy pizpireta ella, hoy llega con un blusón a flores en tonos discretos , falda a juego y sandalias con un tacón muy coqueto. Siempre trae novedades de sus hijos y de una nieta médico que trabaja en una ONG en Filipinas. Le dan la cena insisten de nuevo para que coja la cuchara y se coma el yogurt con la izquierda, pera Juana es mucha Juana, y no cede.

A última hora de la tarde el bochorno se soporta con dificultad, el ambiente de la habitación está cargado. Por fin Juana se queda sola, me sonríe con la boca desdentada, y me dice que me acerque, me confía un secreto, maneja la izquierda de maravilla pero no piensa demostrarselo a sus hermanas no sea que se quede sin su compañía diaria. Le prometo guardarle el secreto hasta la tumba, nos reímos las dos, derrepente suena un trueno y a continuación comienza a llover a cantaros. Refresca el ambiente y la noche, todos descansamos.

A la mañana llega la maestra, bien puntual como siempre, y vuelve a insistir mientras le coloca la servilleta: ¡Juana debieras de hacer un esfuerzo, hay mucha gente que se maneja muy bien con la mano izquierda...¡ Juana me mira con picardía, le sonrío, le guiño el ojo y me bajo a tomarme un café.

miércoles, 27 de agosto de 2008

Tokio, una mañana , tempranito.

8.30 a m. Metro de Tokio, en la puerta y en los pasillos decenas de personas en grupos silenciosos cruzan en dirección contraria a la mía, en colores opuestos al mío, yo vaqueros y camisa verde loro, ellos pantalón negro planchado a raya, camisa blanca y americana colgada al brazo, ellos llegan al distrito financiero, yo voy al Museo Nacional en el bellisimo parque Ueno.

Entro al vagón mirando todavía el plano de mi guía, levanto la cabeza para encontrar un sitio libre, me siento, y busco con la mirada las indicaciones de las próximas paradas, todo correcto, adelante, me queda un buen rato, ocho paradas que no se si seran largas o cortas. Me relajo, es mi primer metro en Tokio, todo parece ir bien. En un momento cambio de opinión, dios, ¿donde me he metido? en el asiento de enfrente cuatro hombres viajan en coma, me giro a derecha e izquierda, lo mismo, las cabezas ladeadas sobre los hombros, las cervicales distorsionadas hacia atrás o hacia delante, los que van de pié, colgados de las perchas de las barras, también van en estado catatónico... mi cerebro se pone en guardia... ¡ataque terrorista¡, gas sarin, ¿hace cuantos años ya, en el 94, 95? ...fue una secta religiosa, han resurgido de sus cenizas y se están vengado , y me toca a mi, que voy cogiendo todos los números de las rifas allí a donde voy... Y mira que me lo ha dicho mi marido, ¡cogete un taxi¡ ...empiezo a olisquear, el sarin debe ser inodoro... me despido de la vida con calma, no puedo decir que no he vivido, pero no me lo esperaba aquí y ahora, ¡de vacaciones¡ ... saco la barra de labios, me pinto, pura mecánica, la vuelvo a meter, el metro sigue imparable nadie se mueve, yo respiro bien a pesar del gas sarin y el agobio mental... de repente el metro comienza a frenar suavemente, y comienzo a detectar cierto movimiento en el vagón, algunos empiezan a salir del trance y bostezan, otros desde luego siguen en coma profundo. Para el tren, definitivamente me aclaro ¡soy una agonías¡... estos lo que van es muertos pero de sueño, uffffffff¡¡¡ y salen los resucitados y entran nuevos candidatos a una muerte efímera.
Continúo el viaje, abro mi guía de nuevo, me concentro en las plantas del Museo Nacional de Japón que voy a visitar, al poco, un ruido cerca de mi oído me hace levantar de nuevo la vista, sobresaltada miro, es el señor de al lado, ¡todo controlado¡, ronca apaciblemente.


Fotografía: pfp Salida estación de metro Ueno-koen Tokio

martes, 26 de agosto de 2008

Shinto y Buda


Shinto; o camino de los dioses. Religión que tiene su origen en las tribus prehistóricas que poblaron Japón y en una religión animista que venera a los kami, espíritus dioses, que habitan todas las cosas bajo el sol, incluido este.
En las ancestrales ceremonias sintoistas (inaguración de edificios, fábricas etc.) el sacerdote agita ramas de árboles con hojas hacia los puntos cardinales para mantener alejados a los malos espíritus
Las antiguas influencias chinas convirtieron el shinto en un culto a los antepasados, la tradición enseña que todas las personas se transforman en kami después de morir. Las aldeas antiguamente erigían un santuario para albergar a un dios protector e incluso los hogares contaban con un Kamidama (estante para los dioses).
El culto shinto se dirige a los volcanes y las montañas. Los fieles basan sus creencias en el respeto y la reverencia, más que en la fe y la devoción. El shintoismo carece de doctrina o moral y el sacerdocio es hereditario (no se exige el celibato) y desde él se sirve a la comunidad y se mantiene el santuario.
El santuario se reconoce por el torii, puerta o pórtico de entrada, pintada de color naranja. Carece de imágenes, los únicos elementos figurativos son las parejas de komainu o "leones perros" que se alzan a ambos lados de la entrada para proteger el santuario contra el mal. Representaciones de animales, consideradas "mensajeros divinos" como el zorro, el caballo o la "liebre", se dibujan y pintan en pequeñas placas de madera, ema. Son placas votivas que se ofrecen con un deseo o petición escrita en el reverso y se dejan colgadas en lugar específico a la entrada del santuario.
El shintoismo evita la impureza, la contaminación, la muerte y la suciedad. Antes de entrar a un Templo hay que lavarse las manos y enjuagarse la boca en una fuente dispuesta a la entrada del santuario para este menester, después se ofrecen unas monedas y se anuncia la presencia a los dioses con dos palmadas a continuación con las manos juntas y la cabeza inclinada hay que orar y formular la petición en silencio durante unos segundo, finalmente despedirse con una nueva inclinación de cabeza.


En el siglo VI de nuestra era, el shinto fue practicamente suplantado por el budismo. En el s. IX fracasó un intento de unión entre las dos religiones sin embargo en el siglo XIX el shinto se afianzó como religión nacional en Japón.
Los japoneses en la actualidad alternan la práctica de ambas religiones con naturalidad , rituales shintoistas para el nacimiento y el matrimonio y rituales budistas para la muerte y el funeral.
Así, la función social del budismo en el Japón moderno es principalmente funeraria, y a mediados de agosto se celebra la festividad de los muertos muy celebrada en todo el país, en la que miles de personas acuden a los templos para participar en oraciones y ceremonias o simplemente coger unos días de vacaciones y olvidarse del estres cotidiano.



Todos los santuarios shintos mantienen a raya a los malos espíritus colgando sogas de paja festoneadas con cintas de papel blanco.


Fotografía: pfp. Sogas de paja y cintas de papel blanco en un santuario shinto

domingo, 24 de agosto de 2008

kinkaku-ji vs Seppuku


A unos 2 km al oeste de la ciudad de Kioto se encuentra el templo de Kinkaku-ji. Se puede traducir como el Pabellón Dorado, una imagen de extraordinaria belleza que se refleja en el estanque que lo rodea.

El sogún (noble feudal japones) Ashikaga Yoshimistu (1358-1408) adquirió la residencia y la transformó en un pabellón dorado, y la usó como villa de retiro.
Por expreso deseo suyo la villa, se convirtió en Templo tras su muerte.
Kinkaku-ji sobrevivió hasta 1950 año, en que fue incendiado premeditadamente por un monje demenciado. Este hecho fue novelado por Yukio Mishima en su libro Kinkakuji (1956).

Yukio Mishima (1925-1970), escritor y dramaturgo japonés, destacó como extraordinario novelista en Confesiones de una máscara (1948) Kinkakuji (1956) Después del banquete (1960) y El mar de la fecundidad (1970) entre otras, y como renovador del no, genero teatral tradicional de Japón. Autor de ensayos y del filme Yukoku del que fue director, gionista e interprete principal. Hombre de ideas fuertemente militaristas protagonizó su suicidio en la mañana del 25 de noviembre de 1970, practicando la ceremonia del Seppuku (termino japones empleado para denominar el suicidio ritual por desentrañamiento) como protesta por lo que el consideraba decadencia y occidentalización del Japón.
El Seppuku fue una práctica común entre los samurais que consideraban su vida como una entrega al honor de morir gloriosamente, rechazando todo tipo de muerte natural.
Las mujeres nobles, podían también enfrentarse al suicidio por múltiples causas; para no caer en manos de sus enemigos o para seguir en la muerte a su marido y señor.
Técnicamente el suicidio de una mujer no se considera Seppuku, ya que en lugar de abrirse el abdomen se practicaban un corte en el cuello, seccionandose la arteria carótida con una daga de doble filo llamada Kwaiken.
En japonés el termino hara-kiri no se emplea por considerarse vulgar.

Kinkaku-ji fue reconstruido en 1955 en copia exacta del original y fue objeto de posterior restauración en la década de 1990


Fotografía: pfp Kinkaku-ji o Pabellón Dorado