martes, 19 de agosto de 2014

el mal





Mientras los escupitajos bermejos de la metralla
van silbando todo el día por el inmenso azul cielo;
y que escarlatas y verdes, junto al rey que les desaira,
se hunden los batallones en masa aguantando el fuego.

Mientras que una locura, horripilante, destroza
y convierte cien mil hombres, en humeante rimero;
-¡Pobres muertos! en verano, en la hierba, en tu alegría
¡Natura! ¡Oh tú que hiciste estos hombres santamente...-

-Existe un Dios, que se ríe del mantel adamascado
del altar, y del incienso, y de cálices dorados
y que en la mecedura de los hosannas se duerme;

pero se despierta cuando ve las madres que se agrupan
con su vieja cofia negra, angustiadas llorando
y le dan la perra gorda, en su pañuelo anudada.



Arthur Rimbaud


Fotografía: Human Snake. Obra de Sigmar Polke

7 comentarios:

Allau dijo...

El mal ya está hecho.

pfp dijo...

si, Allau, al menos, ser consciente
de ello.

un abrazo

casss dijo...

desgarra el alma...

besos

gloria abras pou dijo...

Me encanta la ilustración y la belleza del poema.
Estética originada en la sangre, el sudor y las lágrimas para abrirnos los ojos a quienes, como yo, sentimos, de momento, el mal muy lejos.
Un abrazo, Pilar!

pfp dijo...

cass, abrazo trasatlántico

glorichu, abrazo también

Barbebleue dijo...

el mal más hermoso!
con Rimbaud uno va siempre más allá, mucho más allá...

abrazo bermejo

pfp dijo...

con Rimbaud, hasta, "el mal", es hermoso...

abrazo barb-azul