domingo, 29 de enero de 2012

dimensiones gemelas



"La cuna se balancea sobre un abismo, y el sentido común nos dice que nuestra existencia no es más que una breve rendija de luz entre dos eternidades de tinieblas. Aunque ambas son gemelas, idénticas, el hombre, por lo general, contempla el abismo prenatal con más calma que aquel otro hacia el que se dirige (a unas cuatro mil quinientas pulsaciones por hora). Conozco, sin embargo, a un niño cronofóbico que experimentó algo muy parecido al pánico cuando vio por primera vez unas películas familiares rodadas pocas semanas antes de su nacimiento. Contempló un mundo prácticamente inalterado -la misma casa, la misma gente-, pero comprendió que él no existía allí, y que nadie lloraba su ausencia. Tuvo una fugaz visión de su madre saludando con la mano desde una ventana de arriba, y aquel ademán nuevo le perturbó, como si fuese una misteriosa despedida. Pero lo que más le asustó fue la imagen de un cochecito nuevo, plantado en pleno porche, y con el mismo aire de respetabilidad y entrometimiento de un ataúd; hasta el cochecito estaba vacío, como si, en el curso inverso de los acontecimientos, sus mismísimos huesos se hubieran desintegrado."

Texto: Habla Memoria. Vladimir Nabokov


Fotografía: obra de Louise Bourgeois

4 comentarios:

Allau dijo...

Pilar, contemplo tu apunte con lo que quiere ser ecuanimidad. Yo también prefiero mi nacimiento a mi muerte, pero serán simétricas en el tiempo. Nabokov mediante.

pilar dijo...

así será Allau, mal, que nos pene, por que a pesar de todo, dejar lo único que conocemos es un penar...

GLÒRIA dijo...

No reconocía el texto que leía con entusiasmo. Y claro, sólo podía ser el ruso que tanto y tan justamente, nos seduce con su prosa.
Me gustaría que mi muerte fuera muy parecida a mi nacimiento en el sentido de que sucediera sin que yo me diera cuenta alguna.
El huevo es un encanto.
Y muchos besos, Pilar!!!

pilar dijo...

es curioso, por lo general tendemos a indagar a nuestros ancestros, y del futuro de nuestros descendientes en cierta manera nos desligamos, como si el cansancio de vivir nos restar interes de ese futuro...

es fantástico "el ruso" Gloria, un abrazo guapetona