creció la maleza en el quicio de su puerta, nadie sabía que él todavía vivía allí, que salía furtivamente saltando por una pequeña ventana, de noche, para ver las estrellas...
Los verdaderos regalos de la vida, las cosas que nos ayudan a formar y a mantener nuestra fe y nuestra buena voluntad son casi siempre inesperados y en apariencia poco importantes... Confesiones de un Burgués. Sándor Márai ... Fotografía: Iglesia de Ezcaray. pfp