Mi lista de blogshttps://www.flickr.com/people/microagua/

Mostrando entradas con la etiqueta cosas que pasan. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cosas que pasan. Mostrar todas las entradas

miércoles, 27 de mayo de 2026

La vida sigue





Nunca hubiera dicho que su visita a unos Grandes Almacenes una mañana a la llegada de la primavera, cambiaría su vida.

La noche anterior había estado en casa de su hija, celebraba su cumpleaños, y se presentó a cenar con un tímido tiesto con flores de temporada envuelto en una bolsa de plástico por el chino de la esquina. La mirada de su hija fue esclarecedora, de decepción, no solo por las flores sino también su aspecto. Vestía una camisa muy sobada y unos pantalones viejos y abrillantados por la plancha, ajustados de mala manera por un cinturón desgastado y marcado por el uso y el paso del tiempo. La cena transcurrió sin ninguna alegría, un puro trámite, como cualquier reunión familiar que se celebraba tras la muerte de su mujer hacía ya tres años. De su hija recibió los mismos reproches matizados de consejos domésticos, que a  él, atrincherado en su caparazón, le entraban por un oido y le salían por el otro, pero aquella noche, de vuelta a casa, tras dejar la ropa sobre la silla que utilizaba como perchero y ponerse el pijama, se observó en el espejo del cuarto de baño. El pijama estaba descosido por las costuras, el cuello había perdido el color, el elástico de la cintura ya no le servía para nada. Buscó entre los cajones de la cómoda y encontró un batiburrillo de calcetines desparejados, calzoncillos y camisetas en desorden y otro pijama en peores condiciones todavía del que llevaba puesto... quizá era hora de hacer caso a su hija, pensó.

La mañana siguiente entró  a unos Grandes Almacenes -sección caballero- y de pronto la cabeza se le fue levemente mientras buscaba la talla de un pantalón, una de las dependientas se percató y le invitó a sentarse en un probador hasta que él fue capaz de pedirle un pantalón azul de la talla 48. Después de probárselo se animó con un cinturón color camel que la dependienta le acercó al probador, más un par de camisas que ella misma le eligió, encantada con el candor de su cliente, después le acompañó a la sección ropa interior, donde le ayudó a completar el ajuar. 

Al día siguiente, vestido como un pincel, volvió a los Almacenes y buscó a la dependienta para que le ayudara a elegir unas toallas y unas sábanas. A los dos días volvió a buscarla para que le asesorara sobre ollas y sartenes, a la semana siguiente le pidió ayuda para reemplazar la butaca del salón. Al cabo de un mes de idas y venidas de su casa a los  Almacenes y de los Almacenes a su casa, ya no sabía qué más comprar para pasar un rato con la dependienta, entonces, se le ocurrió invitarla a comer cuando acabara el turno. El resto es historia. La dependienta y el cliente comieron juntos muchas perdices, incluso acudieron  puntualmente durante muchos años al cumpleaños de la hija del cliente con un precioso ramo de flores y una bandeja de profiteroles que la dependienta con mucho arte culilnario cubría con chocolate caliente.


Texto: Pilar Fdez.-Pinedo


Fotografía pixelada de las Galeries Lafayette de París.



martes, 7 de octubre de 2014

black is black


Hoy, más que nunca, con el ébola  en casa, podemos decir en España que también somos África, aunque nos falte lo mejor y lo peor de su continente: su inmensa naturaleza y el sufrimiento límite de sus gentes.

La incompetencia, la soberbia, la avaricia e impunidad de nuestros políticos junto a la pasividad de nuestra sociedad, lo tiñen todo de negro; negro de dinero negro, negro de tarjetas negras, negro de secretismos políticos y mediáticos que dan a luz en despachos negros; negro de triunfalismos baratos, negro de decisiones negras, opacas a la razón, al entendimiento, a la lógica; negro de banderas negras, negro de muerte negra donde ni siquiera la enfermedad o la misma muerte lo igualan todo.

Sin poder asomarnos a los amaneceres ni a los atardeceres de soles y lunas africanas,  resulta difícil vislumbrar algo de luz, mantener la esperanza...
Hoy y aquí, el negro es negro.

pfp



Fotografía:Retrato imaginario de Goya, obra de Antonio Saura (1930-1998)

jueves, 2 de octubre de 2014

Si O2



Pudo ser otra cosa, pero eligió el cuarzo;
por su belleza mineral y geométrica, 
su cristalización,
por su manera de pelear con la luz y 
su aparente sencillez...

Le gustó el nombre, su origen, -kristallos- que proviene del griego y significa hielo, y del alemán -quarz- dureza... 

Le gusto su fuerza, su abundancia, su poder...

Eligió ser cuarzo


pfp




Fotografía: Cuarzo


domingo, 1 de diciembre de 2013

¡cosas de patos¡


853 a 964: -¡Cara que tienen los tíos¡

964 a 853: -¡No me digas nada¡, ¡a buenas horas alas verdes¡

853 a 964:- ¡a ver si se creen que ahora nos importa un huevo¡

964 a 853: -y que lo digas, .- ¡que yo no sabía nada, que me enteré por la prensa, que luego pensé, que luego dije,  que ellos me dijeron, que Botín me llamó, que la Angela por el teléfono rojo, que no me quedó más remedio que decidirme antes del telediario, que yo no quería¡...¡pajas mentales¡, más les valía haberlo contado en su momento, entonces si nos hubiera interesado¡

Pato mareao (entrando en escena)a 964 y a 853:- ¿no iréis a pensar que lo escriben ellos¡?

964 y 853 (al unísono) a Pato Mareao: - ¡Cua, cua!,  ni de coña¡, tienen un negro subsahariano cada uno, de los que indultan de las concertinas por Navidad. 

Pato Mareao a 964 y 853: -curioso, el Obama, lo que ha indultao es un pavo para Acción de Gracias...

853 a Pato Mareao y a 964:.- más le valía indultar a un preso de los que tienen a cientos  en los corredores de la muerte...

964 a 853 y a Pato Mareao:.- Eso mismo digo yo...

853 a 964 y a Pato Mareao.- Bueno, a lo que iba, ¿vais a comprar alguna de las  memorias de los excelsos ex mandatarios, cabezas pensantes de la Nación..?.

964 (cabreao):- ¡ni de coña¡

Pato Mareao (pensativo) a 853 y a 964 :- ...yo compraré una para mi madre, la que me pilla más cerca del ala, que me han dicho que son pico de santo para el insonmio...

853 a Pato Mareao:- pues no es mala idea... yo esperaré a las rebajas y cogeré la que mejor esté al kilo... 

964 :-¡¡¡país¡¡¡

853 a 964:- ¡tira, vamos a nadar un rato¡





Texto: Transcripción íntegra y literal, de una de patos



Fotografía: pfp











sábado, 1 de junio de 2013

frío, junio




Junio amaneció de nuevo, gris, lluvioso y frío, el termostato de la calefacción saltó en el interior de la casa a 15º C.  Miró a través de la ventana mientras se enfundaba la bata de lana. Nubes bajas ocultaban parcialmente los montes, no había ni una vaca pastando, continuaban en sus establos comiendo pienso, lluvia fina lo mojaba todo. Las cigüeñas, no habían vuelto de su viaje invernal a la torre del palacio, el gran nido continuaba vacío. El negocio de mantas y edredones afortunadamente, continuaba pujante en esta primavera invernal...


Fotografía: Esperando el color. Tintas sobre papel. pfp

miércoles, 7 de marzo de 2012

vida de novelas




La  vida de la mayoría  no da para escribir un libro -pensó  envidiando a la protagonista-, ni tan siquiera  para uno malo. Cerró de golpe  el que tenía en las manos mirando su  reloj de pulsera y se levantó del sofá de un brinco, era media tarde, apenas le quedaban unas horas para recoger la casa, ducharse, vestirse  y comprar cualquier cosa para la cena,... pan comido.

Elegía los libros por el título más que por el autor, también por esas pequeñas reseñas que salen en los suplementos culturales, y los leía como si fuera a encontrar en ellos, un manual de instrucciones para su vida.  Durante los dos o tres días que duraba su lectura adoptaba camaleonicamente la personalidad de los protagonistas, sus horarios, sus comidas, sus gustos y costumbres, su manera de vestir,... de esa forma daba aliciente a su monótona  y aburrida vida.

La novela que estaba a punto de acabar transcurría en Nueva York. Aquella noche, en aquella pequeña ciudad provinciana ella no podía asistir a ningún concierto, a ninguna exposición, a ninguna brillante lectura de un escritor famoso, tampoco tenía ningún amante a quién llamar, pero mimetizó el personaje cocinando para la cena un pastel de calabaza como el de su actual heroína…

Después de cenar y recoger la cocina, volvió a su habitación, se puso un pijama a rayas azules como su protagonista y se metió en la cama para terminar el día leyendo  las aventuras de esa pequeña burguesa norteamericana, con la que había compartido los últimos tres días ciudad, perro, familia y  amantes .

pfp

Fotografía: Marea baja II. pfp


  

viernes, 2 de marzo de 2012

futuro incierto



Al salir, cerró la puerta de la entrada con doble  llave. En la cocina, quedó  atrapado  el aroma del café de la mañana  y en el cuarto de baño el espejo empañado por la ducha caliente y el olor de su colonia,… en su armario dejó colgado  el batín estampado de pequeñas flores azules y el camisón doblado bajo la almohada de su cama recién hecha,…quedaron  cerradas las puertas de las habitaciones vacías, y en oscuridad total el largo pasillo de  tarimas  crujientes y  radiadores fríos,... en las sillas del  vestíbulo quedó sentado el perfume inconfundible de la tapicería antigua, y en la pared, el gran reloj negro, agotando su cuerda...

Cerró la puerta con doble llave,  y arrastró ligera su pequeña maleta granate, sintiendo una difusa esperanza  de poder algún día volver.

pfp

Fotografía: marea baja.  pfp


viernes, 30 de septiembre de 2011

inventando otra vida



Inventando otra vida.

Adosada a la ventana de su habitación tiene la mesa abarrotada de libros, mapas, y guias turísticas; después de vagar sin rumbo unos meses,  optó por seguir una ruta segura, la de Marco Polo; Venecia, Constantinopla, Trebisonda, Tabriz, Ormuz, Kashgar, Ganzho, Pekin. Desde allí, como él, navegaría hacia el Sur, y atravesando el estrecho de Malaca y el Golfo de Bengala llegaría a la India y quedarse allí para siempre...

Ya han pasado dos años desde aquella terrible noche en que le despertaron para comunicarle la trágica muerte de su hijo, una muerte barata y estúpida, el precio robado de una cámara de fotos; lo encontraron muerto, tirado en una cuneta pocos km antes de una de esas ciudades perdidas del mundo que a él le apasionaba fotografiar.

Entre viaje y viaje, tardaban mucho en verlo. Se habían acostumbrado a sus prolongadas ausencias, pero sus cartas llegaban regularmente, prolijas en detalles y anécdotas, acompañadas de postales y fotos que siempre dirigía a su abuela.

La absurda realidad de su muerte, alimentó en su padre la idea de un error, de una pesadilla, y que algún día apareciera de nuevo. Mientras llegó su última carta, carta póstuma, dirigida como siempre a su abuela, a la que habían sido incapaces de comunicarle la muerte del nieto.

Con la ayuda del ordenador y del Libro de las Maravillas de Marco Polo, su padre continuó sus viajes, la vida de su hijo trotando cámara al hombro por esos mundos, viviendo sus viajes apasionadamente y enviándole regularmente a la abuela  cartas llenas de anécdotas, paisajes y gentes de su incesante trotar.

Dos años ya, viajando con su hijo, en su espíritu, en su recuerdo...


pfp



Fotografía: obra de Jannis Kounellis
http://www.inmaterial.com/jjimenez/Kounellis.htm
                  

miércoles, 7 de septiembre de 2011

las cosquillas de la duda


Detrás de los cristales oscuros de sus gafas de sol, el paisaje del final de agosto se envuelve de luz dorada,  el verde de las encinas y las sombras que proyectan se vuelven casi negras, hacia el sur tras las montañas, el horizonte se transforma en una cinta malvarrosa, y  hacia el oeste se enciende la hoguera de la puesta de sol... comienza a sentirse la gran ciudad, los polígonos industriales se suceden unos tras otros a ambos lados de la autopista, las naves inmensas de empresas poderosas, del trabajo de las cuales depende tanta gente...

Este año sus vacaciones han sido más largas que otros años, por primera vez ha tenido la tentación de no volver, de quedarse en el pueblo con él, ayudando en la huerta,  disfrutando de oler los tomates, de recogerlos a la mañana para la ensalada del medio día, de pasear al lado de la pequeña acequia mirando crecer las cebolletas y las cuatro plantas de judías, pimientos y patatas,... mirando las flores que él  plantó para ella, flores sencillas de todos los colores,...qué diferentes a las que la  señora para la cual trabaja, encarga dos veces por semana a la floristería de más postín de Madrid, exóticas, exuberantes, apabullantes, pero frías, sin olor, sin vida...

Pensando en él y en esa acequia, acaba el viaje bruscamente, cuando el autobús entra en ese estrecho túnel que la deposita en la estación, en el subsuelo de Madrid,...  y allí está Paco, el chofer de su señora,  esperándola sonriente,... -La señora no quiere que te vayas, no quiere perderte, sin tí la casa no sería lo mismo -le dice-, a partir de ahora te va a mimar mucho, hasta te ha puesto un ramo de flores en tu habitación...

pfp


Fotografía: The garden, 1950, obra de Charles Mahoney.(1903-1978)

viernes, 27 de mayo de 2011

noche de primavera



Aquella noche primaveral, conducía despacio por una oscura carretera comarcal ... pequeñas luces brillaban en la lejanía, de vez en cuando los ojos verdes fosforescentes de algún animalillo cruzaban asustados,... una luna menguante iluminaba con suavidad la noche... paró en un camino que cruzaba la calzada y apagó los faros del coche, salió y estiró los brazos, mientras daba unos pasos desperezados al borde de la carretera, miró hacia al cielo, estaba radiante, se sentó sobre el capó... la noche era un espectáculo increíble... miles de millones de estrellas lucían sobre él, inmutables, eternas... ¿sería tarde para empezar de nuevo?

pfp


Fotografía: Estrellas, obra de Miró






martes, 17 de mayo de 2011

parece mentira, pero es bien verdad.



Todo empezó la noche que mató a su marido.  Sin duda, había juntado motivos suficientes para mandarlo al otro barrio. No fue difícil, la idea y la preparación surgieron de una novelita negra a las que se había aficionado con obsesión de coleccionista. Las ideas llegaron de un autor y de otro, ... el plan y la coartada  fueron puliendose poco a poco. Durmió a los niños después de una cena sazonada con medio valiun a cada uno tras una tarde agotadora en un parque y salió sigilosamente por el parking del edificio de su vivienda, lo mismo que entró casi dos horas después, sin que aparentemente nadie le hubiera visto. Entre medias, al amparo de la oscuridad de un pequeño portal había disparado a su marido un tiro infalible al corazón, cuando este se disponía a entrar a su bingo habitual de los jueves.

Su talento era su puntería, su sangre fría, su pulso, le había dicho su entrenador de tiro, el mismo que quedó decepcionado al saber su negativa -propiciada por su ex-, a participar con total dedicación en campeonatos deportivos que hubieran podido llevarla con toda probabilidad al equipo olímpico nacional,... agua pasada, pensó ya en casa frente al televisor apagado, con el pijama puesto, y un vaso de leche fría entre las manos...

No me dijo cómo ni donde surgió el contacto, pero está claro que lo buscó y lo encontró, a partir de la fecha de su viudedad, hizo del asesinato por encargo su profesión. Estaba bien pagado me dijo, libertad de horario, total disponibilidad para sus hijos,... además, estaba convencida de su eficiencia quitando de en medio a indeseables que hacían la vida imposible a sus semejantes...

ps:Me lo contó una noche, en un aeropuerto en el que nos quedamos varadas después de un aparatoso aterrizaje forzoso del que salimos indemnes, pasajeros y tripulación, bueno,... indemnes, indemnes no,...sino etilicamente desinhibidos gracias al generoso Chivas 12 años del cattering VIP de la compañía aérea. De otro modo, ¿como se explican Vds. que alguien pueda hacer una confidencia de esta categoría a una desconocida que una noche se sienta a tu lado para esperar un avión que te lleve a casa a las tantas de la madrugada?...


pfp


Fotografía:obra de Eleazar, bestiario medieval, animales imposibles.


ps:Texto que dedico con cariño, a Kundry. Un gran abrazo. piloto


.

domingo, 2 de enero de 2011

vida nueva



Aquella Noche Vieja de hace ya casi treinta años , Manolo estaba solo en casa. Su ex había recogido a los niños por la tarde y todavía no se hacía al silencio y quietud de la casa. Había abondonado los planes de echarse a la calle con unos amigos a cenar y bailar hasta las tantas, y se tiró en plancha al sofá, enchufó la tele, y en la espera de las doce campanadas, cenó patatas fritas de bolsa, una lata de berberechos, otra de mejillones, y medio paquete de galletas de chocolate. Tenía una botella de cava en el frigo, pero añorando los hábitos nocturnos de su hijo pequeño se preparó un colacao que se bebió a sorbos entre campanada y campanada.
A las tantas de la madrugada tirado aun en el sofá y sin coraje para apagar el bodrio habitual de la tele en fecha tan señalada , le sobresaltó el timbre del teléfono, se levantó de un salto presagiando nada bueno, así fue, era la policía municipal, le pidieron calma, pero precisaban que se personara a la mayor brevedad en el domicilio de su ex para recoger a sus hijos, no era grave, pero una denuncia de los vecinos había alertado a la policía, que había encontrado a la madre y su pareja etilicamente descontrolados, y a los niños llorando desconsolados y en puro estado de histeria colectiva.
El tono del policía no dejaba lugar a dudas, no era una broma de mal gusto. Marchó volando con las pantuflas de casa y la gabardina sobre el pijama. A su llegada, los pequeños se avalanzaron hacia él sin dejarles dudas a los agentes de su identidad. Los niños se calmaron pronto con su presencia y mientras cumplimentaba pequeños trámites, vislumbró a su ex-mujer arrumbada y desgreñada en una silla junto a una mujer policía, y a su actual pareja en otro rincón de la sala, eran el reflejo del aturdimiento y la estupidez. Avanzó furioso a pegarle dos hostias a ese necio, pero un policía y su pequeño agarrado a una de sus rodillas se lo impidieron...
Acabados los trámites y cuando por fin se marchaba con el pequeño hijo en brazos y los otros dos agarrados a los faldones de su gabardina, reparó en una joven mujer con dos niños tan asustados y desencajados como los suyos propios. Terminaba ella también los trámites con otro agente, y cargaba con la más pequeña hacia la puerta de salida mientras le daba la mano al niño mayor. Era la ex de la pareja de su ex.
La acompañó a casa, ella en la precipitación de bolso, camisón y abrigo, había llegado en taxi... En el trayecto los niños se durmieron arracimados en el asiento de atrás. Frente al portal de ella, intercambiaron impresiones, angustias y preocupaciones que de manera fortuita les había deparado juntos el destino...
La historia de su enamoramiento no fue ni larga ni corta, pero si duradera, tanto, que ya sumaba casi treinta años juntos en los cuales habían afrontado un destino difícil con sus conflictivos ex, sus proles respectivas -tres + dos- trabajos, colegios, domicilios, veraneos, bodas, bautizos y hasta la muerte prematura de uno de los hijos...

Hasta donde yo se, siguen juntos, felices e infelices pero juntos.
Esta nueva vida se emprendió un Año Nuevo de hace ya casi treinta años.




cosas que pasan: pfp


Fotografía: obra de Roy Lichtenstein



lunes, 15 de noviembre de 2010

recuerdos



así tenía los recuerdos


amontonaditos


como leños cortados y apilados cuidadosamente


en un orden razonable


toda una vida


ya





Fotografía y texto: pfp




martes, 26 de octubre de 2010

la familia



El primero en volver a casa fue el primogénito, fracasado de dos matrimonios y en precario estado económico, se instaló de un día para el otro en su antigua habitación. A juzgar por el voluminoso equipaje y las numerosas cajas que trajo consigo y que ordenó metodicamente, ella dedujo que la estancia no sería provisional…


Pasados unos meses llegó el hijo pequeño, después de pasar más de una década en EE UU, volvía con intención de instalarse definitivamente en la ciudad, -buscaría un apartamento para él - le dijo, pero de momento le invadió la casa de ordenadores, libros, maletas, y una voluminosa batería, instrumento al que dijo se había aficionado durante aquellos años en el extranjero…


A penas unas semanas más tarde, apareció su hija y su nieta, venían como de visita, sin tan siquiera una bolsa para el neceser… Mientras el hijo pequeño le enseñaba a tocar la batería a su sobrina, su hija se deshizo en lágrimas y le pidió cobijo para las dos…


Pasadas unas semanas, los hermanos comenzaron a comunicarse de nuevo, primero entre miradas escrutadoras, y tímidas conversaciones, y más tarde con la naturalidad que da saberse en el hogar común. La niña pequeña se colaba todas las mañanas a la cama de su abuela y ella entre legañas, terminaba de contarle el cuento que había iniciado la noche anterior. Tuvo entonces que volver de nuevo al supermercado con el carrito de la compra, y sacar la olla a presión y las cazuelas grandes que hacía años había arrinconado en el armario más alto de la cocina.


Una mañana, delante del cesto de la plancha desbordado de camisas, sábanas y ropa que recoger, se alegró de no haberse mudado de piso, ni de haber despedido nunca a la interina. Más tarde preparando un bizcocho, recordó que quedaban dos semanas para celebrar su sesenta y seis cumpleaños, pensó que quizá sería una buena ocasión para invitar a su ex-marido y conocer a su pareja.


cosas que pasan: pfp


Fotografía: tabla de plancha. pfp



martes, 26 de enero de 2010

dos vidas


Nació ochomesina, débil, insignificante, llorona inconsolable, vapuleada en su gestación, por el cuerpo enfermo y doliente de la madre. Apenas recibió el inmediato afecto de su abuela, que cogiéndola en brazos sopesó el escaso futuro que le esperaba. Por contra, el médico de la familia, la recibió como un reto a su dignidad profesional y luchó por ella con toda la fuerza de sus rudimentarios conocimientos pediátricos.

Durante unos meses la criatura se debatió entre la vida y la muerte, llorando sin tregua, con una fuerza que parecía exceder el tamaño y la capacidad de sus pequeños pulmones. Una mañana, después de una larga llantina a la que nadie acudió, la encontraron revuelta y medio ahogada entre las cintas y las puntillas que adornaban su cuna. Aquel mismo día, ingresaron en un sanatorio a la madre, enferma y desquiciada por el llanto de la criatura. La niña quedó en la casa familiar, bajo la fría tutela paterna.

La lucha por la supervivencia de madre e hija transcurrió por caminos paralelos, caminos hostiles, faltos de afecto, caminos largos, duros, estériles. A lo largo de sus vidas esos caminos se cruzaron ocasionalmente, en protocolarios acontecimientos y reuniones familiares, dejando patente en los gélidos abrazos, en sus furtivas miradas, la incomprensión mutua, el más duro reproche...

La agonía de la madre y una prematura y mortal enfermedad de la hija reunieron a ambas de nuevo en la casa familiar, en un último, glacial y definitivo encuentro. Murieron el mismo día, a escasos minutos de diferencia, a escasa pero, inmensa distancia la una de la otra. La muerte sin embargo las llevó juntas, y unió sin remedio el camino de origen, y el destino final de ambas.


cosas que pasan: pfp


Fotografía: obra de Kiki Smith

jueves, 26 de noviembre de 2009

tostadora connection y 5, el mendigo

Cualquiera que nos viera aproximarnos nos cedía el paso en la acera, formábamos un grupo sin igual. Él, barbudo, de edad indefinida, unos mechones grisáceos amarillentos le rebasaban por detrás y por los lados de las solapas de un viejo abrigo gris, el perro, viejo, cojo, desgarbado y manso, el carrito del super, atrotinado, desconchado, desbordado de cartones y periódicos atrasados y, coronándolo todo yo, una vieja tostadora sin brillo, con una gran abolladura en el lateral...


Cuantas cosas no son lo que parecen... ni el mendigo era mendigo, ni el perro era manso, ni yo un cacharro inútil...

Al llegar al cuchitril donde vivía, el hombre, comprobó que milagrosamente yo todavía funcionaba. Me colocó en una estantería cerca de la mesa donde comía, leía, dormitaba y el perro le calentaba los pies. A mi lado, un aparato de música se conectaba a un sofisticado sistema de altavoces, que había ido rescatando de los contenedores de media ciudad y que tenía estrategicamente distribuidos por todo el cuchitril.
Con el tiempo supe que aquel hombre, había desertado de un trabajo convencional que odiaba, que otro día, había recogido al Tuerto (el perro), medio muerto, después de una paliza que le había propinado su antiguo dueño, y que poco a poco se había hecho con una rutina en la que vivía rodeado de chatarras y cachivaches, y qué junto con la música y el Tuerto, le hacían sentirse moderadamente feliz.

En aquel antro, me encontró una tarde mi actual dueña, entró atraída por la música y por toda la quincalla que se veía desde la puerta. Se encaprichó conmigo, la acogida del chatarrero, su conversación y la demostración práctica de que yo todavía funcionaba hicieron el resto.

Al cabo de un buen rato salí en sus brazos, envuelta en un viejo periódico. Recorrimos media ciudad en autobús hasta apalancarme en la barra de un bar, mientras ella no paraba de beber copa tras copa. Aquella noche tan larga, la terminé en la cama con ella... el resto de la historia ya la conocéis, después de acarrearme en brazos por todo el piso, acabó depositándome aquí, en este mueble moderno, bajo, lacado en rojo...

Ella sigue sentada frente a mí, mirándome... quizá algún día claudique de esa irrealidad en la que parece vivir y quiera hacerse una tostada, entonces estoy segura que me llevará a la cocina, y yo, podré calentar de nuevo mis resistencias. Estoy deseándolo...


cosas que pasan. Tostadora connection. pfp

Fotografía: Claes Oldenburg http://www.oldenburgvanbruggen.com/

lunes, 23 de noviembre de 2009

tostadora connection 4, la pareja


Eran un par de jóvenes profesionales, él abogado y ella también, de esos que trabajan todo el día hasta las mil. Al principio fue maravilloso, ella hacía las tostadas de la mañana y él preparaba canapés variados a la noche… el resto del día, la casa era un funeral de tercera… pasaron unos meses muy aburridos. Por suerte contrataron una interina que llegaba a primera hora de la tarde, ponía la tele de la cocina y mientras planchaba nos entreteníamos con los complicados tejemanejes de las novelas. Aprendí mucho con los seriales, y así al poco tiempo deduje que las cosas entre la pareja no marchaban bien…

Empecé a oír discusiones y reproches que al principio acababan bien, pero que poco a poco fueron volviendose agrias, era raro ya verlos juntos en la cocina. Ella dejó de hacer las tostadas de la mañana y se marchaba al trabajo sin desayunar, siempre con prisa, y él dejó de hacer los canapés de la noche y llegaba muy tarde a casa, exceptuando los días que retransmitían fútbol en la tele, entonces se quedaba en la cocina con unos botes de cerveza y una pizza, mientras ella, se marchaba con sus amigas al cine o conectaba el otro aparato que tenían en el dormitorio.

Un sábado a media mañana, se acabó lo que se daba, les oí pelearse a gritos durante un rato, hasta que entraron en la cocina dando voces, ella comenzó a prepararse un café mientras no dejaba de recriminarle a él y él, derramó un vaso de leche fría sin dejar de recriminarle a ella.

Total; ella le engañaba a él y él le engañaba a ella. Yo pensaba que en estos casos de empate técnico, no había porqué ponerse así, pero claro está, estaba equivocada. Ella dejó la cafetera a medio preparar y salió de la cocina dando un portazo, que dejó temblando la repisa de los vasos, y él rojo de ira se acercó a mí, me desenchufó, me cogió con las dos manos y me tiró con toda su fuerza contra la ventana.

Rompí el cristal y salí volando los tres pisos que me separaban de la calle. Aterricé de canto, en medio de un arbusto que adornaba la acera de enfrente, ni que decir tiene que quedé KO... no sé cuantos días estuve allí tirada hasta que, un mendigo, me recogió del suelo y me metió en un viejo carro de supermercado al que iba también atado un perro...


(continuará)

cosas que pasan. Tostadora connection. pfp


Fotografía: Tom Wesselmann

viernes, 20 de noviembre de 2009

tostadora connection 3, el nieto




Salí de casa de la viuda metida malamente en una vieja bolsa de hipermercado junto a la minipimer, un par de sartenes usadas, y mi compañero de cautiverio el pasapurés. En tan selecta compañía, pensé que íbamos directamente a la basura...

Pero no, aquel chaval me llevó a vivir a una casa que compartía con tres amigos más. Teóricamente eran estudiantes, pero yo nunca vi libro alguno en sus manos, ni he visto más verbena y más jarana que la que vi en aquella casa en el tiempo que compartí mi vida con ellos.

Fue mi mejor época, sin duda. El nieto me utilizaba a diario, a diferencia de su abuelo, las tostadas las untaba sabiamente con un tomate maduro que cortaba por la mitad y les añadía un chorrito de aceite y una pizca de sal. Indiferente a la hora que se levantara, ni la prisa que tuviera no salía de casa sin comer el susodicho pan con tomate y beberse un vaso de leche con chocolate.

En aquella casa, escuché música de todas las especies, conversaciones trascendentes e intranscendentes, oí elucubraciones de todas clases, opiniones y experiencias, discusiones apasionadas sobre fútbol... y allí, reunidos los chicos a la mesa redonda de la cocina, contemplé interminables partidas de Mus, que se prolongaban hasta la madrugada entre cubatas y humo de tabaco...


La fiesta duró casi dos años, lo que no está nada mal para una fiesta. Todo terminó cuando el padre del nieto, osea el yerno de la viuda, se presentó un día en casa de improviso, y le cantó a su hijo las cuarenta en bastos... A consecuencia de aquello, los chicos dejaron el piso y en su lugar llegaron un par de pintores y una mujer de la limpieza que dieron un nuevo aspecto a la casa, en la que se instaló una pareja joven de la que no tenía referencia alguna.


(continuará)
cosas que pasan. Tostadora connection. pfp


Fotografía: Obra de Sigmar Polke

miércoles, 18 de noviembre de 2009

tostadora connection 2, la viuda


La viuda, una mujer gris, sin iniciativa, se instaló en un duelo persistente, del que no fueron capaz de sacarla amigos ni familiares. La primera medida que tomó, fue negarse al pequeño placer matinal de las tostadas con mantequilla y mermelada del desayuno, y así, unos días después de enterrar a su marido, se plantó frente a mí, me desconectó, enrolló bruscamente el cable y me metió en un oscuro armario de la cocina al lado de un viejo pasapurés, de un colador de plastico azul, y de una inservible olla a presión. Allí estuve mucho tiempo, escuchando a lo lejos, interminables, reiterativos, y fallidos argumentos para convencer a la viuda de un cambio de actitud más positivo…


Una mañana antes de las ocho, escuché la radio en la cocina, olí a café, de pronto se abrió el armario, apareció la viuda en bata y camisón, me miró, acercó sus manos en actitud de cogerme, pero no llegó hacerlo. En su mirada, de pronto advertí el orgullo, la soberbia del fundamentalismo. Cerró la puerta del armario de nuevo, apagó la radio y salió de la cocina sin tan siquiera beberse el café.


Pasé un tiempo interminable dentro del armario, meses, quizá años no sé...y cuando pensaba que nunca saldría viva de allí, apareció mi salvador, uno de sus nietos dió conmigo un día, mientras buscaba una vieja minipimer entre toda la cacharrería acumulada por su abuela a lo largo de los años...

(continuará)

cosas que pasan. Tostadora connection. pfp



Ilustración: obra de Alex Katz

domingo, 15 de noviembre de 2009

tostadora connection 1, el jubilado

Mi grueso cable negro, está enchufado a la red eléctrica, pero hace mucho tiempo que nadie me utiliza. Estoy depositada sobre un moderno mueble de diseño lacado en rojo... no entiendo que hago aquí en vez de estar sobre la encimera de la cocina. Mi actual dueña es una mujer extraña, casi a diario se sienta en una butaca frente a mí y me mira fijamente durante largo rato, otras, abre la ventana de la sala y se queda como hipnotizada mirando el cielo …

Sin nada que hacer y con mis resistencias frías, se me ha ocurrido contar mis memorias…

Soy una tostadora ancha y alta, de acero inoxidable, modelo familiar. Salí de una tienda de electrodomésticos hace ya muchos años, reluciente, con mi grueso cable negro perfectamente enrollado y sujeto con un pequeño elástico. Metida en una caja y envuelta con papel de colores y un lazo verde, me ofrecieron como regalo de jubilación a mi primer dueño.

Era un hombre serio y metódico, que parecía tener una sóla ilusión, desayunar el resto de su vida sentado tranquilamente en su agradable cocina, mientras escuchaba las noticias de las ocho.
Cada día durante casi dos años me conectó puntualmente a las ocho menos cuarto y mientras yo tostaba el pan él hacía el café, calentaba la leche y preparaba la mesa para él y su mujer. Me cuidaba con esmero, vaciaba la bandejita de las migas, y me pasaba una bayeta suave que me dejaba reluciente como el primer día.


Un día a media mañana hubo un gran revuelo en el piso, llamadas telefónicas urgentes, visitas intempestivas, llanto, estupor... al fin, los hijos reunidos a la noche en la cocina entorno a un café, confirmaron mi sospecha, mi dueño había muerto, un coche a gran velocidad se lo había llevado por delante en un paso cebra...


(continuará)
cosas que pasan. Tostadora connection. pfp


Fotografía: White bread obra de James Rosenquist