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lunes, 29 de abril de 2013

camino al andar



caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
caminante no hay camino
sino estelas en la mar.



Antonio Machado



Fotografía: obra de Eric Ravilious




martes, 23 de abril de 2013

palabras




Es nada la palabra que se dijo
(no importa que se escriba para
querer salvarla), es nada y lo fue todo:
la música del mundo y su apariencia

Jose Manuel CABALLERO BONALD  (premio Cervantes 2013)



Fotografía: obra de Eric Ravilious


jueves, 11 de abril de 2013

primavera




Primavera. Los días

transcurren lentos.

¡qué lejos queda el pasado¡



BUSON  (1715-1783)





Fotografía: obra de Eric Ravilious



jueves, 4 de abril de 2013

llueve y llueve



No existe vida
que, aun por un instante,
no sea inmortal.
La muerte
siempre llega con ese instante de retraso.
En vano golpea con la aldaba
en la puerta invisible.
Lo ya vivido
no se lo puede llevar


W.SZYMBORSKA, Sobre la muerte, sin exagerar.



Fotografía:  obra del pintor ingles Eric Ravilious  (1903-1942)  

martes, 19 de marzo de 2013

la infamia, historia atemporal



Los hombres

A principios del siglo XIX, las vastas plantaciones de algodón que había en las orillas eran trabajadas por negros, de sol a sol. Dormían en cabañas de madera, sobre el piso de tierra. Fuera de las relación madre-hijo, los parentescos eran convencionales y turbios. Nombres tenían pero podían prescindir de apellidos. No sabían leer. Su enternecida voz de falsete canturreaba un inglés de lentas vocales. Trabajaban en filas, encorvados, bajo el rebenque del capataz. Huían, y hombres de barba entera saltaban sobre hermosos caballos y los rastreaban fuertes perros de presa.

A un sedimento de esperanzas bestiales y miedos africanos habían agregado las palabras de la Escritura: su fe por consiguiente era Cristo. Cantaban hondos y en montón: Go down Moses. El Mississippi les servía de magnífica imagen del sórdido Jordán.

Los propietarios de esa tierra trabajadora y de esas negradas eran ociosos y ávidos caballeros de melena, que habitaban en largos caserones que miraban al río -siempre con un pórtico pseudo griego de pino blanco. Un buen esclavo les costaba mil dólares y no duraba mucho. Algunos cometían la ingratitud de enfermarse y morir. Había que sacar de esos inseguros el mayor rendimiento. Por eso les tenían en los campos desde el primer sol hasta el último; por eso requerían de las fincas una cosecha anual de algodón o tabaco o azúcar. La tierra fatigada y manoseada por esa cultura impaciente, quedaba en pocos años exhausta: el desierto confuso y embarrado se metía en las plantaciones.

En las chacras abandonadas, en los suburbios, en los cañaverales apretados y en los lodazales abyectos, vivían los poor whites, la canalla blanca. Eran pescadores, vagos cazadores, cuatreros. De los negros solían mendigar pedazos de comida robada y mantenían en su postración un orgullo: el de la sangre, sin un tizne, sin mezcla. (...)

Jorge Luis BORGES.

Historia universal de la infamia.


Fotografía: Dubai. pfp

  



viernes, 8 de marzo de 2013

todo lo que era sólido



Desde la observación, desde el análisis, desde la reflexión y el rigor, desde la vida misma, nos presenta Antonio Muñoz Molina este ensayo directo y apasionado.

"Todo lo que era solido" es un espejo en el que debemos mirarnos, no importa el lugar ideológico en el que nos movamos, dónde vivamos o nuestra condición social; una llamada al idealismo práctico y racional para que reaccionemos, cada uno desde nuestro ámbito, y contagiemos con nuestro ejemplo una responsabilidad cívica que hemos de exigir, de manera contundente a nuestros gobernantes.


Six Barral, biblioteca breve


viernes, 15 de febrero de 2013

Durero, grabador, 2





La técnica de  grabado a buril se realiza dibujando sobre una plancha de metal,  excavando líneas,  ayudándose exclusivamente del buril, herramienta compuesta de un mango en cuyo extremo se sujeta una pieza alargada de metal, con forma de cilindro al que se le han excavado dos caras que se cortan en una arista y se afilan en bisel.
El grabador utiliza el buril  haciendo surcos sobre la plancha, de manera que cuanto mayor es la presión que ejerce, la  incisión es más profunda, lo que provocará que se aloje luego una mayor cantidad de tinta. Los surcos producidos por el buril retienen la tinta que posteriormente pasarán al papel, presionado el tórculo o prensa.


Fotografía: El caballero y la muerte, una de las tres obras maestras de Durero al buril junto con la Melancolía y el San Jerónimo. 

Biblioteca Digital Hispánica http://bdh.bne.es/bnesearch/Search.do;jsessionid=031C12033482592CFDD6BEF75141D086?destacadas1=Grabados+de+Durero&home=true